Vida

Abrir los ojos, mirar por la pequeña ranura en la ventana que entre deja ver la calle. No pensar, no sentir. Palabras determinantes. Repetir tres veces, siempre. Ansiedad. Emoción. Sentimiento. Procesos mentales y corporales. Estómagos revueltos e ideas confusas. Palpitación incesante. Arritmia. Ajustarse a la incomodidad. Cruzar miradas. Intercambiar apretones. Incapacidad de entender los mensajes encriptados en el lenguaje. Expresiones complejas y abstractas. Corporalidad manifestada en posturas erráticas. Difíciles de comprender. Acciones pasivas. Utilizar sentidos para emocionarse. Vibrar intensamente. Significar. Existir en huesos y carne. Volverse cadáver. Vacío interno y externo. Conexión con el universo en la nada inmanente. Idilios procelosos. Certeza caliginosa. Ausencia de luz. No pensar, no sentir, no hablar. Inexistencia. Invisibilidad. Desaparecer de la cognición humana dejando de lado toda lógica e inteligencia. Sin sentido. Deambular por la calle con pasos pequeños, cautelosos. Embarcarse en introspección. Existir en ti y nadie más. En un pequeño caparazón radicar y mutar. Transformación animal. Dejar la exuvia detrás. Aparearse con el corazón. Tener pequeños bebés de sangre y dolor. Comerlos y sacarlos en gritos silenciosos. Explotar. No pensar, no sentir. Renacer.