Mónaco, cuestión de milímetros

Mónaco es el pináculo de la emoción, angustia, velocidad y adrenalina en la Fórmula 1, donde los autos pasan a sólo milímetros de las barreras de protección.

Daniel Ricciardo, Red Bull, Montecarlo-Mónaco

El utópico mundo de Mónaco famoso por sus casinos, hoteles y barcos de lujo recibe la Fórmula 1. Donde también se distingue por ser uno de los circuitos más complejos con sus cerradas curvas y estrecho circuito. El punto de inflexión en este Gran Premio es sobre el margen de error: no hay, no existe, no se puede fallar. Como quiera decirle. Todo es preciso y a milímetros de distancia.

Como a milímetros, es la lejanía que pasan los autos de las barreras de protección, o como se dice popularmente: “pasan quitando la pintura”, elevan la angustia de los espectadores, los “casi”, “uff”, “¿cómo salió de esa curva?” toman un rol protagónico en la garganta de los narradores y comentaristas.

Milímetros es lo tiene un piloto para frenar. Como mencioné anteriormente, el GP de Mónaco es famoso por sus extremas, cerradas y maquiavélicas curvas donde los bólidos tiene que frenar y realizar compresiones a más de 200 km/h, llevando a los pilotos experimentar hasta 5 o 6 Fuerza G dependiendo la curva. Imagínese sentir ser aplastado por la fuerza de cinco gravedades en su pecho, espalda y cuello en tan sólo 1 segundo.

En este deporte las pequeñas cifras equivalen a años luz de distancia. En unidades de tiempo por atrasarse UN segundo en Pits se puede perder una carrera, NUEVE segundos son metros de distancia y VEINTE segundos puede ser hasta más de 1km de lejanía. Es tan sencillo contar hasta uno o nueve, inclusive, hasta veinte, empero, para los pilotos e ingenieros es una eternidad, involucra un cambio de estrategia, de neumáticos o resignación en una carrera.

Milimétrico, así debe el cálculo de la estrategia en Mónaco. Donde la Calificación puede marcar la carrera antes de comenzarla; además pone aprueba las destrezas del pilotaje, la maniobrabilidad del auto, la resistencia del frenado en curvas y tener un desgaste idóneo en los neumáticos.

Monoplazas toman complicada horquilla Fairmont

En las calles de Montecarlo la vida y la muerte se juntan, no tan trágico, pero lo hacen. Son milímetros lo que separa a un piloto de un accidente fatal. El inmortal Senna sufrió en este circuito y, sólo, el año pasado los dos Renault y los Sauber chocaron, Verstappen le dio a la barrera, Raikkonen y Grosjean también se unieron a la causa.

Este año el novato, Stroll, en su práctica uno en Mónaco despedazó su monoplaza.

Aquí es donde siempre aparece nuestro invitado menos querido, el Safety Car, y se convierte en el auto más importante en este GP; la mayoría de las ocaciones.

En la vida algunos desprecian los milímetros, los ven como algo insignificante, uno más o uno menos no hace mucha diferencia. Sin embargo, para otros puede significar ser campeón o una tragedia fatal. En sí, la Fórmula 1 es un deporte de milímetros donde todos los detalles son importantes y marcan la diferencia.

Red Bull finaliza el GP de Mónaco.