El Toro y la Niña sin Miedo

Cómo un ícono adquiere otro significado al verse intimidado por otro ícono; uno nuevo.

Ella: desafiante, sin miedo, retadora, un poco inocente y humana, aunqué esté hecha de bronce. Al frente un toro pesado, viejo, salvaje. Un animal agresivo; un asesino por naturaleza que costó $300.000 hace 30 años.

Cada uno por separado tiene un fuerte significado. Y ahora que se conocen, cara a cara, uno le da al otro un matiz diferente.

A pesar de ser creado para reflejar la firmeza, valentía o determinación del pueblo estadounidense ante las amenazas y los cambios de los mercados a finales de los años ochenta, el Toro de Wall Street, ha adquirido para muchos otro significado: la agresividad y brutalidad despiadada y casi mortal de las corporaciones. Casi un antónimo de su razón de ser; un alter ego colectivo que incluye las decisiones de muchos de quienes están en los edificios que le hacen sombra a este destino turístico de New York.

Inmutado y tomando impulso para embestir a quien se le ponga en frente, sin consideración y sin piedad, es un toro inmune a las desigualdades sociales, que ahora se alimenta y disfruta de las injusticias y no de la esperanza que algún día lo puso ahí.

Ese toro de Wall Street de 3200 kilos de puro bronce, el cual algunos medios le siguen otorgando aires de optimismo y de prosperidad económica, ahora tiene compañía. Llegó un nuevo símbolo que viene a dar fuerza a una vieja pelea: la búsqueda de la igualdad y la equidad.

Por su nombre bien podría tratarse de una superheroína: The Fearless Girl (La Niña sin Miedo).

Esta pequeña niña, que ya ha dado mucho de qué hablar, se posa desafiante frente a ese viejo animal, con el único propósito de decirle al mundo que para alcanzar la justicia natural hay que dejar el miedo y desafiar a un tipo de sistema que nunca tuvo razón de ser y que está obsoleto.

“The Fearless Girl” apareció el pasado 7 de marzo, la víspera del Día Internacional de la Mujer con una pequeña placa que reza lo siguiente: “Conozca el poder de las mujeres en el liderato. ELLA marca una diferencia”

Los símbolos, las estatuas o los íconos emergen de momentos determinantes de la historia. Si bien el Toro de Wall Street fue un regalo (de un ciudadano y no de la ciudad de Nueva York como fácilmente uno podría suponer) que buscaba subir la baja moral del pueblo estadounidense después de la crisis de los mercados bursátiles de casi toda esa década, hoy la Niña Sin Miedo nace de la opresión, la injusticia y la desigualdad de género. ¿Trump les recuerda algo?

Ambos del pose no pasarán, sólo darán de qué hablar

Por un lado está Arturo Di Modica, quien acusa a la ciudad de Nueva York de “violar sus derechos legales” e infringir sus derechos de creación artística al pervertir “la dinámica creativa” de su escultura. A lo que el Alcalde de la ciudad responde:

“Hombres que no les gusta que las mujeres se abran espacio, son exactamente el porqué necesitamos a la Niña Sin Miedo”

También están quienes definen a la figura como “feminismo corporativo” o una “maniobra publicitaria muy inteligente”. Y hoy por hoy, y con tantas voces queriendo ser protagonista, todo es casi subjetivo:

‘La niña sin miedo’ forma parte de una campaña publicitaria a cargo de la agencia McCann a propuesta de State Street Global Advisors, un fondo de inversión con unos activos de alrededor de 2,2 billones de euros.

Bien lo explica el diario español ElConfidencia.com: “Conozca el poder de las mujeres en el liderato. ELLA marca una diferencia”. En su idioma original, ‘SHE’ (ELLA), es también la nomenclatura bursátil del fondo Índice de Diversidad de Género perteneciente a State Street Global Advisors”.

…y el mensaje ha calado:

Algunas de las alumnas del colegio privado Hewitt de Nueva York posando junto a la estatua. CAROLINA MARTÍN ADALID

La escultura estará desafiando al toro hasta el 2018, sin embargo ya existe una propuesta en Change.org para que se quedé para siempre donde debe estar.