EL SECRETO

Animarse a ignorar algún punto importante de cualquier proyecto, con la misma astucia con la que un niño ignora al subirse a un árbol la firmeza de sus ramas, para descubrir en uno mismo cuáles son los puntos más resistentes y cuáles se deberán reforzar para crecer hasta tocar nuestro propio cielo. 
Ignorar las adversidades que pudieron atravesarse en el camino por el que fuimos desplegando nuestras raíces, para hacerlas cada vez más fuertes y tener la capacidad de seguir en pie después de una fuerte tormenta.
Ignorar lo temporal.

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