Mr. Robot, el spin-off de House of Cards que Netflix dejó pasar


El inadaptado social que puede salvar al mundo entre teclados y líneas de morfina.

Podría decir que lo que convirtió a Mr. Robot en mi nueva serie favorita fue su soundtrack. La oscuridad de sus espacios auditivos son capaces de transportarte dentro de un modem de 28.8 sin arrepentirte. Un trabajo que me hizo imaginar que Trent Reznor se había ensuciado las manos o incluso que Daft Punk se motivó a hacer la 2da parte del disco de Tron… pero que me mostró quien era Mac Quayle.

Podría decir que la razón fue porque pensé que lo había dirigido David Fincher y la nubosidad de la trama del protagonista me recuerda a la columna vertebral del guión de Fight Club.

Podría decir que lo más inspirador es la insatisfacción que transmite el protagonista (Elliot) con sus diálogos internos sobre el estado de corrupción del pantano séptico que llamamos sistema y su incapacidad de vociferar la aversión que siente hacia (prácticamente) todo lo que lo rodea.

Podría decir que los personajes están bien construidos y que el guionista logró que cada capítulo sea lo suficientemente impredecible como para saber que voy a terminar con síndrome de abstinencia después de cada uno.

Podría decir que Elliot te hace pensar que ser invisible o leer la mente son alpargatas comparadas con el super-poder de irrumpir en los computadores de la gente para investigar, manipular e incluso chantajear a tu entorno contando con las habilidades informáticas necesarias.

pero ninguna de estas razones es tan fuerte como el hecho que desde el primer capítulo me di cuenta que esta serie podría haber sido promocionada como un spin-off de House of Cards. Parece calcado como la informática y la prensa representan las principales amenazas de los poderes omnipresentes.

El prototipo del hacker anti-héroe que renuncia al dinero como incentivo y se quema desde las pestañas hasta las yemas de los dedos detonando los cimientos digitales de las mega corporaciones por placer espiritual, me hicieron recordar a la señorita Hathaway susurrándole al oído al señor Bale “…how could you live so large and leave so little for the rest of us” (en The Dark Knight Returns).

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