Hacia marcas invisibles
Desde hace un tiempo digo en chiste que lo que se viene es el marketing invisible. O al menos, las marcas invisibles. Lo digo en joda, pero lo creo. Siento que de a poco vamos a entender que entendimos mal lo del tiempo, que no tenemos que pelearnos por el tiempo de la gente. O por su atención al menos.
Creo que vamos a valorar a las marcas que nos devuelvan el tiempo, quiere decir las que acorten lo que le dedicamos a una elección. La construcción de marca está entrando en una etapa decisiva. Cada vez será más caro construir desde 0 una marca, al menos una marca rentable, y no como se creía, que era más fácil competir con un cambio de reglas. Es algo parecido al mito del nacimiento de digital y su efecto descentralizador vs la realidad unos años después: Amazon es más grande que todos sus competidores juntos. Las reglas ya cambiaron, pero el discurso casi no mutó: la gente está en digital todo el tiempo, miran el teléfono, tienen poca atención, etc.
Las que mejor capitalicen el nuevo formato de pauta muy corto (o muy largo si tienen mucha plata, con gran riesgo de que la sola duración sea contraproducente) para dar una promesa y la cumplan en su totalidad al ser probadas o adquiridas, esas marcas van a ganar. Las que, como toda la vida en el marketing, llegaron a ser una decisión invisible, sin pensar, habitual.
Prepárenese para crear marcas que sean casi imperceptibles, que lo acepten y se enfoquen en embocar 1 de 1 con cada consumidor. Sí, consumidor. A las marcas las personas les importan si las compran, o sea, si son consumidores.
