Evitemos 111 mil frustraciones

El Gobierno de la Nación Argentina presentó el plan 111 mil que tiene como objetivo capacitar a 111 mil programadores en cuatro años y comienza en abril de este año. Suena bien y tiene buenas intenciones, pero como está planteado sólo generará frustraciones en los participantes y una alta deserción. Y es uno de esos casos donde el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Esta nota la escribo desde mi experiencia personal y de empresa enseñando a programar (ver detalles al final del artículo), no es de puro hater (persona con odio o pesimismo constante) ni tampoco lo planteo desde un punto de vista opositor políticamente.

“Todo aquel que tenga un certificado 111 mil, va a tener un empleo en Argentina” afirma categóricamente Carlos Palotti, Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos, a cargo del plan.

Todo lo que aquí menciono es en base a 3 pilares: 1) El sitio web, 2) La entrevista de RedUsers a Carlos Palotti, subsecretario a cargo del programa y 3) Una entrevista personal que tuve en el Ministerio de Producción hace unos días, la cual solicité cuando me enteré del plan para ponerme a disposición a ver si podía aportar en algo.

Como me entusiasma que programas como estos funcionen, decidí hacer esta nota crítica con la esperanza de que puedan retocar algo antes del inicio del plan; y con un poco de esperanza de estar totalmente equivocado y que quede registro de ello.

El primer problema que me genera la foto

Si el público objetivo es principalmente el joven, tenemos un problema de generación. Miremos la foto de presentación del evento. ¿Toda esta gente es la que va a definir cómo los jóvenes de 18 años van a aprender a programar para el futuro? ¿Cuántos de los que están ahí programan? ¿Y cuántos estuvieron enseñando programación? Se que tiene un poco de chicana este comentario pero también un poco de verdad.

Foto presentación del programa 111 Mil. Con todo respeto a todos los funcionarios aquí en pantalla, falta juventud en la implementación del programa; y mujeres también. Resolver el problema no es sólo un tema de presupuesto.

¿De qué va el programa?

El programa 111Mil plantea el problema que tiene el mercado de falta de personal técnico idóneo en la industria del desarrollo del software. Hasta allí es una descripción del escenario acertada. Por eso el Ministerio de Producción -a cargo del programa- en conjunto con el Ministerio de Educación, plantean capacitar 111 mil programadores en cuatro años, de los cuales se espera que 10 mil se conviertan en profesionales universitarios luego y mil en emprendedores.

El objetivo final es emplear más gente y facturar más en exportación de desarrollo de software aumentando en 1% el PBI. El Estado para ello gastará más o menos unos $12.000 por persona para lograr los objetivos de capacitarla y que ingrese al mercado laboral.

Para ello se está convocando profesores y sedes para dictar un curso de dos cuatrimestres en lógica, algoritmos, java, programación orientada a objetos y bases de datos. Por algún motivo que desconozco, la convocatoria se hace desde un email de gmail y no .gob.ar.

También se están convocando jóvenes que recién terminan el secundario o están por terminarlo para que se anoten en el curso y evitar que terminen cocinando hamburguesas en McDonalds o de repositores en Coto. Igualmente, el programa está abierto a personas de cualquier edad con secundario terminado o a punto de terminar, por lo que si bien tiene un público objetivo, no lo limita.


Ya hay anotados 15.000 personas que en realidad no saben ni dónde, ni cómo, ni qué van a cursar. Hay muy poca información al respecto porque en el fondo, todo se está organizando todavía. De esos 15.000, la mitad como mucho después seguro no iniciará porque la sede no le servirá geográficamente, no podrá hacerlo en el horario o frecuencia que le toque o no le interesará. Es difícil anotarse formalmente en un curso sin saber nada sobre él.

La capacitación será de 400 horas lo que da para 2 cuatrimestres una frecuencia semanal de 3 veces por semana 3 horas por clase aunque queda supeditado a lo que decida cada sede. Una vez terminadas las 400 horas, hay 200 horas más de práctica en una empresa o si no consiguen empresas en la zona, serán horas de práctica en la sede. Y luego el alumno deberá rendir un examen online.

En forma poco clara, se dice que algunas sedes a lo mejor, tal vez, darán parte de la capacitación online. Y en otras sedes puede ser que tengan computadoras con Internet y haya en lugar de un profesor, un coach (asistente) que ayude al alumno a seguir las clases en línea.

Los egresados tendrán un “título” con el nombre de Analista del Conocimiento — Trayecto Programador.

¿Tiene título señorita? Si, claro, soy Analista del Conocimiento ;).

¿En qué ambiente se cursará?

No voy a romper la incógnita de por qué esta foto en el epígrafe; seguí leyendo y te enterarás

El ambiente donde se curse también es importante. ¿Estarán los alumnos rodeados de tecnología y de gente interesada en el tema o en sedes donde las computadoras no funcionan nunca, no anda Internet y está lleno de gente que no tiene relación con la programación?

Entiendo que hay un desafío enorme para hacer esto federal, pero el programa se plantea para que sólo pueda ser dictado en Universidades, Escuelas terciarias, Escuelas técnicas a través del INET y ONGs que quieran sumarse. A pesar que la resolución del plan plantea la necesidad de integrar a institutos privados, me confirmaron que no les interesa que lugares privados participen como sede o aportando su experiencia.

Además las universidades e institutos privados ya tienen sus currículas, por lo que van a disponer de salas sólo en horarios libres porque de alguna manera compite con sus propias carreras.

También me confirmaron que buscan ONGs como cooperativas y sindicatos y cito “como el Sindicato de Pescadores de Mar del Plata. que tengan un aula y quieran dar estos cursos”. Ellos tendrán que hacer un convenio con el Ministerio de Producción si no lo tuvieran -que demora 2 meses- y luego se le girarán los fondos para actuar como sede; si no tienen profesores (¡por supuesto que tienen los pescadores!) le asignarían profesores de la base global. Y la sede define un poco el lineamiento de cómo se va a dictar, horarios, y cómo se hará el marketing local. O sea, ¿capacitamos para el mercado privado pero los que lo van a hacer no son los que lo hacen hace años sino es el sindicato de pescadores?

Ni enseñar a programar, ni aprender a programar son tareas simples

No cualquier persona está preparada para aprender a programar rápidamente. Estoy bastante en contra de todas las campañas que te dicen lo contrario. Por supuesto que hay mucha gente que está predispuesta y aprende rápido, pero de un conjunto al azar de gente, es una pequeña minoría.

No estoy diciendo que para programar hay que ser un iluminado, un genio o alguien sobresaliente, sólo que luego de enseñarle a miles de personas que tienen una pequeña motivación para hacerlo, te das cuenta que no es tan simple como muchos quieren vender. Y lo único que hace ese tipo de marketing es frustrar a esa gente que tenía una pizca de curiosidad sobre el tema. ¿Cómo es que no entiendo tan fácil como me dijeron que era? Debo ser yo, esto no es para mí y abandonan.

Enseñar a programar a gente que no tiene conocimientos del tema requiere un esfuerzo didáctico especial, requiere hacer las clases muy amenas, salirse de los ejemplos teóricos de los libros y ser un motivador constante sobre los alumnos. Hay muy pocos profesores de este estilo en el país. Y además, el objetivo a mediano plazo (2018) para los profesores es todavía peor.

El programa busca hoy instructores independientes (monotributistas o autónomos) con experiencia dictando programación. Se les va a dar una capacitación de 2 ó 4 días según el caso y estarán listos para arrancar en abril, cuando les asignen un turno, sede y horario — y vean si lo quieren dictar.

La peor parte viene para el 2018. El objetivo a 2018 es que los cursos los dicten actuales profesores de computación, por ejemplo quienes dicten Word, Excel o manejo de PC. La idea es capacitarlos durante 2017 para que estén listos en 2018. Si no es fácil enseñarle programación a un chico o chica de 17 años, no te imaginás lo que es enseñarle a alguien de mayor edad, que encima se pretende que sea él o ella quien sea el capacitador y motivador de los chicos luego. Y lo se por experiencia, porque he dictado “Train the Trainer” (sesiones de entrenamiento para profesores), tanto en Argentina como en Estados Unidos.

El programa no motiva

El programa 111 Mil plantea dos pilares como motivación: 1) Podés ser como Mark Zuckerberg (ver historial de campaña en Twitter) y 2) Te conseguimos un trabajo de junior al terminar y aprobar los exámenes.

Si bien a simple vista no suena mal, tiene varios problemas:

  • No deja en claro qué posibles tareas hace un programador (y no, no es hacer videos graciosos como hace Mark Zuckerberg con su familia).
  • Los cursos no contemplarán nada de la vida diaria de los participantes, no se verá cómo hacer apps, como hacer páginas web, cómo hacer algo útil que motive al alumno a continuar el curso. Algo que se lleve a su casa y lo pueda mostrar con orgullo.
  • En el temario se indica que se le enseñará las bases de lógica, algoritmos, estructuras de datos, algo de Java, base de datos (MySQL — en inglés) y orientación a objetos. Carlos Palotti aclara que no se verá “nada de Web, nada de Mobile”. así que es todo muy teórico o práctico aburrido, casi como para entrar a trabajar como junior de una entidad bancaria en la década del 90. Si bien es correcto que con esas bases para aprender a programar luego se puede seguir con cualquier otra cosa, el problema es cómo mantenés el interés de los alumnos durante 10 meses cuando no ven nada tangible. Más siendo alumnos inflados en motivación, personas que no tenían pensado estudiar programación, alumnos que no estaban tan convenidos que programación les gustaba. Tengo experiencias concretas para compartir al respecto.
Las presentaciones no cumplen con lo que es una buena presentación de un curso moderno.
  • Parte de las presentaciones Powerpoint que se usarán en el curso se están publicando en una cuenta de Github con lo que se puede comprobar que los cursos se los está planteando de la forma más aburrido-académica posible. Slides con mucho texto, que le habla a gente que ya sabe.
  • ¿Es Java lo más cómodo y efectivo para enseñar a programar de cero hoy? ¿Todos tienen computadoras en sus casas para practicar? ¿No es más probable que tengan celulares y tablets hoy en día a nivel masivo? Entonces, estaría bueno evaluar sistemas y metodologías que le permitan al alumno aprender las bases de programación aplicándolas en cualquier dispositivo, no sólo como era en la década del ‘90.
  • No despierta el interés que cada participante pueda tener; no habrá charlas motivadoras contándoles a los aspirantes qué es programar juegos, qué es programar apps, qué es realidad virtual, el internet de las cosas, qué es programar sistemas empresariales, etc. Les propuse ad-honorem dar alguna de estar charlas en el marco del programa dado que ya lo he hecho en varias oportunidades con alumnos de secundario y terciario en Argentina y otros países. Me agradecieron y me dijeron que no hay lugar para eso en el programa, que dependerá de cada sede cómo fomentan el ingreso de los alumnos -o sea, dependerá del Sindicato de Pescadores-.
  • Si bien el conseguir un trabajo parece motivación suficiente, conociendo lo difícil que se le hace a mucha gente aprender a programar, se que no es suficiente. Más todavía cuando se le va a enseñar algo muy teórico, sin presencia real en su vida cotidiana. Se van a frustrar y van a concluir “esto no es para mí” y se van a bajar del programa antes de tiempo.
  • El programa es gratuito. Entiendo que deba serlo y está bien, pero hay que estar consciente y contrarrestar sus efectos negativos. Cuando el curso es gratis, el compromiso del participante es bajo. Encima, cuanto más largo el curso, menos el compromiso. En este caso durará un año escolar, y lamento vaticinar, en base a mi experiencia con situaciones similares, una deserción muy alta. Muy alta. Y de los que lleguen al final, hay que ver cuántos aprueban los exámenes.
  • El programa no tiene un público definido. Si bien se apunta jóvenes, se invita a todos, personas de 30, 40, 50, jubilados o quien quiera aprender a programar. Si bien desde un punto de vista social parece correcto, no hay un mensaje claro. No es lo mismo enseñarle a un millenial que a una persona de 40, la forma de dar el mensaje debe ser distinta y si no lo es, alguien más se frustrará.

¿Cuál será el producto del plan?

El programa generará a mi parecer muy pocos egresados o muchos que llegaron sin entender mucho realmente. Y según la información pública la evaluación final para obtener el certificado es online y con generación de puntaje automático. Por lo que, ¿aprendió el alumno que logró llegar al final lo necesario?

Los egresados serán “Analistas del Conocimiento”, un invento creado que sólo confundirá a los participantes y a las empresas, porque se dice que es un título de validez nacional avalado por el Ministerio de Educación. Pero no es ni un terciario, ni una tecnicatura, ni nada “oficial”. Está cercano a un curso de extensión universitario que las universidades engañan a los participantes como haciéndoles creer que es un título emitido por una universidad.

De hecho, en algunas provincias como Córdoba, el Consejo Profesional de Ciencias Informáticas no permite que alguien sin título terciario o universitario trabaje de programador. Estoy totalmente en contra de ese tipo de cosas por supuesto, pero el Analista del Conocimiento no cumpliría con los requerimientos así que sería “ilegal” ;).

El programa se dictará por algunas universidades con conocimiento sobre el tema pero también por muchas entidades que no tienen experiencia alguna enseñando a programar. A mediano plazo se espera que profesores que no saben programar, enseñen y no hay motivación para que los alumnos afronten un año de ver y entender teoría de la programación como en la década del ‘90.


El Estado gastará 1.300 millones de pesos en este programa ($11.700 por persona) y personalmente me gustaría que sea usado en cumplir los objetivos y no que sea otra vez el Estado tirando la plata a la basura. El programa tiene buenas intenciones, pero lamento disentir completamente en la implementación.

También se que es un desafío lograr federalizar este programa, pero sin el contacto con la industria y no sólo con el mundo académico -que es parte del problema por el cual hay pocos programadores- sólo creo que esto va a ser una caída en picada como todas las experiencias pasadas que hubo para tratar de enseñar programación por parte del Estado. Espero equivocarme.


** Maximiliano Firtman es Licenciado en Sistemas y tiene 15 años de experiencia dictando cursos de programación de cero y para profesionales. Tiene publicados 11 libros en Latinoamérica, España y Estados Unidos con 13 traducciones; y lleva dictadas más de 200 conferencias en más de 30 países. Como profesor, ha dictado cursos en todas las grandes empresas de Argentina y Latinoamérica y también en Estados Unidos y Europa, incluyendo Apple, Yahoo!, Google, LinkedIn, Motorola, Cisco, PayPal e Intel. Ha dictado cursos para profesores universitarios y terciarios que enseñan a programar en California, Estados Unidos y ha participado dictando charlas de motivación para chicos de secundario para ingresar al mundo de la programación en Argentina y diversos países. Es director de ITMaster, academia de programación con 12 años de experiencia en Argentina, donde junto a Oracle University, Apple, Fundación Pescar, Centro Universitario Vicente Lopez y otras entidades han dictado cursos de cero en programación a más de 6.000 alumnos.