Ozoni (Parte IV)

La era Cassinos Ravelli (1981–1993)
El centro-izquierdista Bloque Democrático gobernó hasta 1993 bajo los mandatos de Iovanelis Cassinos Ravelli (1981–1993), el nuevo caudillo que cubrió el vacío de liderazgo dejado por Monteliosi por medio de la consolidación de una nueva hegemonía. Compuesta por actores de un mundo de posguerra en descomposición alternados con elementos emergentes de una sociedad posindustrial, y al mando de un estado que debía renovar el pacto de gobernabilidad con los distintos grupos de poder al interior y exterior de la isla. Tenía a su frente a una clase política domada luego del desbarajuste que supuso la caída del gobierno de centro-derecha, una deuda pública engrosada por la absorción en el último tramo del periodo conservador de las deudas privadas de actores económicos potentados, una economía en extranjerización permanente, en especial luego de las reformas desreguladoras del mercado dictadas en esos mismos años, aunque con sectores cautivos por fracciones de la burguesía nacional aliadas al capital extranjero, así como a una sociedad civil más compleja, fragmentada y menos cohesionada que la de los sesentas. Que comenzaba a abandonar de a poco las certezas del pleno empleo y el estado benefactor socialcristiano corporativista mediterráneo para abrazar la era de la precarización social y la megaconcentración de la economía en pocas manos privadas.
Los gobiernos encabezados por Cassinos Ravelli, con la intención de hacer frente a una desregulación de la economía percibida como irreversible, procedieron a implementar una política social tendiente a la profundización del sistema de bienestar y la creación de empleo pero bajo la introducción de coordenadas que privilegiaron posiciones al mercado en áreas clave de la economía, en especial a través de la expansión de la industria turística y de servicios bancarios, que fueron haciendo más significativo el posicionamiento de Ozoni como paraíso fiscal o lugar propicio para el negocio off-shore y el secreto bancario, crecientemente dependiente del capital extranjero. En los años ochenta fue un destino de importancia para capitales italianos y griegos. También para los negocios de funcionarios encumbrados de países real socialistas europeos. En los años noventa fue un lugar de preferencia para capitales de Italia, Grecia, Rusia y esos mismos países del este. El del cassinoravellismo fue un modelo mixto de reformismo social y pro-mercadismo, en consonancia con los gobiernos socialdemócratas constituidos por esos años en Francia, España, Italia y Grecia. Sirvió para salir de la crisis económica. La pobreza bajó, aunque el desempleo no lo hizo de igual manera, tampoco la inflación. No pudiendo mejorar las cifras previas a los años de retracción sino hasta cuatro años después de haber iniciado su primer gobierno. La renta per cápita subió, así como los salarios, aunque más allá del modelo social mantenido las desigualdades aumentaron. Los emigrantes de Ozoni se transformaron en una fuente de ingresos para la economía de la isla. Fue un escenario situacional surgido con la crisis que luego fue visto como una oportunidad política del gobierno de Cassinos Ravelli para instrumentar un programa de envío de trabajadores a Italia y Grecia, inspirado en el antecedente yugoslavo.
Así como se inició un proceso de descentralización de la administración, se consolidó paradójicamente un estado de bienestar mas ampliado que el existente durante los gobiernos de Monteliosi. Aunque también se privatizaron algunas empresas y cooperativas de servicios públicos. Y se expropiaron algunas empresas para luego ser re-privatizadas, en especial las pertenecientes al emporio de las familias cercanas a los Monteliosi, aunque sin tocarlos demasiado.
La caída en desgracia de varios de los dirigentes y funcionarios de los gobiernos de centro-derecha a manos de la justicia insular e internacional por causas ligadas al tráfico de drogas, armas y enriquecimiento ilícito, además de fortalecer la imagen del gobierno (y de ocultar sus propios casos de corrupción y enriquecimiento ilícito) dañó la reputación de la oposición, que tardó más de diez años en re-organizarse para retomar el control del poder político. Mientras, un centro-izquierda reformado se mantenía firme en el poder, ya lejos de sus coqueteos con el marxismo y aliado a las fuerzas del mercado, aunque sin abandonar, al menos en aspectos no negociables posibles, la doctrina social del bienestar.
En el ámbito de las relaciones exteriores, Cassinos Ravelli continuó con la orientación pro-occidental de los gobiernos pasados afianzando lazos con la OTAN y Europa Occidental, aunque también estableció relaciones con Bulgaria y la URSS, además de continuar su vínculo con Yugoslavia. También, después de la muerte de Hoxha, acerco posiciones con Tirana a cambio de que Albania reconozca a Ozoni como federación soberana y el gobierno ozonense reconozca a la República Democrática Socialista de Okthove como jurisdicción asociada al país real socialista constituida en el noreste de Ozoni. Declinando así la pretensión albanesa de hacerse con el control total de la isla.
La economía ozonense experimentó un boom de crecimiento entre 1984 y 1991. La infraestructura pasó por un segundo plan de modernización que agilizó el desarrollo del sector turístico y de servicios. Ozoni resurgió tras la crisis como lugar de moda para vacacionar en Europa. Un espacio cosmopolita, de confluencia y encuentro entre distintas culturas. Un ejemplo de tolerancia posible, aunque también de tensiones con la comunidad albano-ozonense. El branding implementado por el gobierno potenció la imagen de la isla como lugar en el que sucedían cosas novedosas a nivel económico, cultural y político. Muchas de las reformas propuestas por el primer ministro fueron aprobadas por un parlamento en el que el centro-izquierda contó durante años con mayoría. Sin embargo, la implementación de muchas de ellas, a la larga, no alcanzaron el ideal publicitario auspiciado por el gobierno de Cassinos Ravelli y naufragaron en la realidad o no dieron los resultados pensados.
La neoliberalización de la economía, la consolidación del realismo capitalista ante la caída del realismo socialista y la entrada en crisis de las instituciones del bienestar social surgidas en la posguerra se constituyeron como los límites de una política social que no pudo, en muchos casos, ofrecer respuestas a los nuevos problemas que surgían como producto del cambio socioeconómico porque los dispositivos que formaron parte de ella fueron pensados mas en función de la sociedad que empezó a cambiar en los sesentas y setentas que para la sociedad que estaba emergiendo en los años ochenta como resultado de la crisis y restructuración económica acontecidos entre los últimos años del gobierno de centro derecha y los primeros años del gobierno de centro-izquierda.
Se amplió el espacio de autonomía dado a la economía. En transición a la inserción de neoliberalismo, aumentó la inversión extranjera, aunque mucha de ella era de carácter especulativo, y este detalle supuso más de una vez un riesgo para la estabilidad, el crecimiento y el esquema de bienestar social y desregulación económica que sostenía la continuidad en el tiempo del gobierno Cassinos Ravelli.
Tras la caída del régimen socialista en Albania, en 1992, Okthove proclamó su independencia y deseo de ser anexada a la federación con el aval de los nuevos gobernantes del país balcánico, que no tenían recursos para mantener al enclave. La anexión, resistida por fracciones políticas y sociales nacionalistas de derecha, recién fue aprobada por vía parlamentaria en 1994 más por presión de la Unión Europea, la OTAN y la ONU que por voluntad de la federación, sin interés en absorber las deudas, pobreza e inmigración albanesa a la espera de encontrar oportunidades de mejora socioeconómica en Ozoni, en especial en la parte italiana, y huir de una jurisdicción ruinosa. La anexión se consumó en 1996. A las líneas y estrellas blanca y verde de la bandera de Ozoni, en referencia a los colores identitarios de cada minoría gobernante, se le agregó una estrella y una línea roja en representación de la comunidad albano-ozónense. Este evento culminó el proceso de construcción territorial de la Federación de Ozoni. Erigiéndose como un lugar que representa la convivencia armoniosa posible entre distintas minorías nacionales alrededor de una serie de instituciones y símbolos en común. No obstante, esta integración total de los habitantes trajo aparejados nuevos antagonismos entre corrientes cosmopolitas y nacionalistas que irían emergiendo gradualmente a posicionamientos de visibilización dentro de la arena política y movimentaria, en un marco caracterizado por la crisis de los partidos y coaliciones tradicionales y la entrada en escena de nuevo movimientos sociales a la izquierda y derecha radical.
En el segundo gobierno de Cassinos Ravelli el desempeño de la economía fue declinante. En especial durante los últimos dos años. Pues sufrió varios ataques especulativos que provocaron devaluaciones de la moneda, mientras que la emisión monetaria produjo más inflación y los aumentos salariales no contribuyeron a mitigar el problema. Se mantenía el nivel de consumo, pero se encareció el costo de vida materializando una situación de recesión encubierta por una capa ficticia de un cada vez más escaso crecimiento económico. Sostenida por la emisión, la inversión pública y una burbuja financiera que no terminaba de crecer. Su explosión en 1992 marcó el inicio de una importante crisis económica.
La economía de Ozoni era dependiente de la gran cantidad de capitales especulativos de procedencia británica y griega que huyeron intempestivamente luego de la megadevaluación de la lira ozonense decretada a finales de 1992 a fin de hacer frente a un creciente déficit público. La crisis fue empujada por un ataque especulativo definitivo proveniente principalmente de capitales de riesgo italianos que quitaron su apoyo al desempeño económico del gobierno.
Segunda crisis económica, caída de Cassinos Ravelli y nuevo gobierno del centro-derecha (1993–1998)
El primer ministro greco-ozonense, en su peor momento, quiso implementar medidas de auxilio, pero muchas de ellas no pasaron del parlamento, con mayoría opositora dividida, pero cuya suma conformó una mayoría cohesionada ante la debilidad política del centro-izquierda. En medio de acusaciones contra la corrupción de su gobierno, así como de diatribas propias contra los mercados, acusándolos de querer posicionar al centro-derecha para manejar el gobierno, el primer ministro terminó su mandato, pero decidió no postularse a otro a riesgo de ver desplomado su caudal político.
En este escenario, el centro-derecha, que venía demostrando señales de renovación, inspiradas en la doctrina TINA, con la debacle del Bloque Democrático, y unida luego de años de división, emergió como la principal alternativa. Sus doce años afuera del poder le sirvieron para dejar atrás los años del gobierno Monteliosi y reconfigurar su identidad como alianza de partidos y movimientos de centro-derecha modernos, en consonancia con las corrientes predominantes neoconservadoras-neoliberales.
El Bloque por la Libertad ganó, y constituyó un gobierno con mayoría propia, encabezado por Casilda Mantegna entre 1993 y 1998. El mandato fue reducido de seis a cinco años como producto de una reforma política aprobada en 1990. La nueva primera ministra llegó al poder denunciando la corrupción, el despilfarro y el mal manejo de la economía insular durante el gobierno Cassinos Ravelli. Al que acusó de populista socializante. Prometió grandes reformas en la economía y el estado de bienestar. Muchas de ellas fueron aprobadas en una situación de mayoría, pero entre las internas surgidas en el seno de la coalición y el impacto negativo que tuvieron las medidas de ajuste en sectores bajos y medios de la sociedad, la estabilidad del gobierno de centro-derecha se vio en juego, en especial cuando perdió la mayoría propia (aunque ya fragmentada en tres partidos) frente al resurgente Bloque Democrático bajo el liderazgo del bien reputado centrista Carlo Sciampolitano. Presidente de la Federación entre 1986 y 1993, es un hombre del mismo espacio político, pero de distinto perfil al del polémico Cassinos Ravelli. Que, aunque marginado del mainstream del BD, siguió gravitando sobre este desde su feudo en Rivolosopoli.
Nueva etapa de gobiernos centro-izquierdistas y tercer milagro económico (1998–2008)
El centro-derecha, maltrecho por el destino del gobierno Mantegna, que terminó en fecha, pero con niveles de popularidad históricamente bajos y una crisis que dividió a la coalición de gobierno, le devolvió el poder al centro-izquierda que, de la mano de Sciampolitano, retomó control del gobierno. El contexto económico era recesivo, aunque de estabilización monetaria e inflacionaria. Quizás los únicos aciertos de la gestión del BPL, aunque al costo de haber empobrecido a la población como ningún gobierno previo. La economía en los años del BPL en el gobierno arrojó un bienio de crecimiento bajo que luego derivó en la restauración de la recesión. El PBI se incrementó, aunque la distribución de esa riqueza fue de un carácter regresivo. Muchas políticas asociadas al estado benefactor fueron recortadas.
El nuevo primer ministro, sin otra alternativa que continuar con muchas de esas políticas, enmarcadas en el programa sugerido por la Unión Europea para ingresar al bloque, y la integración albano-ozonense a la federación, trató de rehabilitar parte del programa de bienestar social constituído con Cassinos Ravelli, pero también le imprimió a esas políticas una actualización que en algunas ocasiones era necesaria mientras en otros fue condicionada por los imperativos necesarios para la integración de la isla al bloque de la UE. Al final de su gobierno, los signos de una nueva recuperación aparecieron. Lo que posibilitó la continuidad del Bloque Democrático al frente del mismo.
Sciampolitano no se mostró de acuerdo con re-elegirse como primer ministro. Sugirió, de común acuerdo con Cassinos Ravelli, quien se encontraba en un momento de popularidad ascendente luego de unos años al margen de la actividad política para después retornar en el rol de ministro principal de la República Oriental de Othonoi entre 1998 y 2003, que este debería ser su sucesor. Las internas del partido parecieron seguir la indicación del primer ministro en un momento de incipiente recuperación económica, una realidad ya en los últimos dos años de su mandato. Cassinos Ravelli las ganó con el 82%.
El liderazgo de la coalición parecía cerrarse entre estas dos figuras, cuyo vinculo, existente ya desde hace décadas como hombres fuertes de las representaciones italo y greco-ozonenses de la socialdemocracia insular, parecía gozar de buena salud. Podía avizorarse un escenario en el cual ambos políticos encabezaran sucesivos gobiernos socialdemócratas durante un largo plazo. La continuidad de una cultura caudillesca en la política de la isla posibilitó a Cassinos Ravelli, que terminó su primera etapa al frente del gobierno en medio de una crisis financiera, formar de nuevo gobierno con el 44% de los votos en las elecciones generales de 2003.
La década de los dos mil encuentra a la política insular hegemonizada por el Bloque Democrático. Cassinos Ravelli recuperó su capital político y completó, en base a un programa político, social y cultural progresista y una política económica neoliberal aunque orientada a mantener en la medida de lo posible al estado de bienestar, un gobierno aprobado por la opinión pública entre 2003 y 2008. Tal fue su desempeño que acudió a todos los recursos posibles para postularse a la re-elección como primer ministro y violar el pacto re-eleccionista rotativo con Sciampolitano. Quien accedió a su propuesta de ser postulado como nuevo jefe del estado para el periodo 2007–2012. La coyuntura favorable, y la alianza circunstancial del oficialismo con sectores opositores del centro-derecha, posibilitó que Sciampolitano fuera elegido presidente y, por lo tanto, que Iovanelis se presentara nuevamente como líder del oficialismo en las elecciones generales de 2008. Era consciente de que le tocó gobernar en un contexto favorable que no podía desaprovechar, el del tercer milagro económico ozonense (2000–2008) y la integración a la Unión Europea (2007), pero no supo ver que ese ciclo terminaría abruptamente con la crisis económica internacional que irrumpiría en escena al mismo tiempo que el caudillo comenzara un mandato mas al frente del gobierno de la isla.
Crisis económica y política (2008–2016)
En Ozoni la crisis impactó con virulencia entre fines de 2008 y fines de 2015. El panorama para el segundo gobierno de Cassinos Ravelli, re-elegido por un margen ajustado en mayo de 2008, no podía ser peor. Otra vez se enfrentaba a una tormenta económica. Hubiera deseado no haber ambicionado la re-elección y que la bola de fuego cayera en otras manos. El momento económico lo agarró desguarnecido. No pudo mantener su promesa de que la crisis no impactaría en la economía de la isla. Entre 2008 y 2010, el euro pasó de valer tres liras ozonenses a ocho. Deprimiendo salarios y elevando la inflación, aunque en un contexto de estancamiento económico. Comenzó una política de recortes para bajar el déficit, reorientando de esta manera sus metas de crecimiento y expansión a una de retracción y ajuste, pero ya en el descrédito pronunciado, no quiso seguir esa línea en política económica, impuesta por Bruselas y Berlín. En el año de las elecciones intermedias volvió a los programas sociales y de obra pública, también, paradójicamente, prometió beneficios a los capitales especulativos que siguieran invirtiendo o quisieran invertir en la isla. Pero en noviembre de 2010 se vio la insuficiencia de ese esfuerzo desesperado y limitado frente a la magnitud de los efectos de la crisis económica. El desempleo trepó de un 6% en 2007 al 11% a finales de 2010. Mientras que la pobreza se elevó de un 10% a un 15%. Cassinos Ravelli no pudo ser el Luis Bonaparte que, supuso, la isla necesitaba. Luego de una desastrosa elección intermedia para el Bloque Democrático, el primer ministro presentó su renuncia al parlamento. Fue aceptada por el centro-derecha, la izquierda y una fracción del centro-izquierda. Margherita Mexsthres, del Partido Socialista de Okthove (Bloque Democrático), del ala tecnócrata del partido, jefa de bancada del centro-izquierda, fue electa primera ministra provisional por una mayoría compuesta del BD y el BPL.
Mexsthres fue electa como la primera jefa de gobierno de origen albanés-insular, en un principio, hasta las elecciones de 2013, según lo propuesto por el malherido oficialismo, en el marco de un pretendido gobierno de unidad con el centro-derecha. Sin embargo, no se posibilitó formar un gobierno de unidad que dure hasta esa fecha. En base a ese conflicto con la oposición, que presionaba por el adelanto de elecciones generales, se logró formar un gobierno provisional, pero hasta mayo de 2011, mes en el que se celebraron nuevos comicios y ganó el centro-derecha. Emmanuella Gironda, quien encabezó una nueva renovación de la coalición, se impuso con una mayoría del 51% frente al Bloque Democrático bajo el liderazgo vapuleado de la política albano-ozonense, que sacó el 37%.
Emmanuella Gironda siguió con el programa de austeridad iniciado ya por Cassinos Ravelli y proseguido con más profundidad durante el gobierno de Mexsthres. La justicia se alineo a su coalición al perseguir a varios imputados por corrupción de los gobiernos anteriores. Eso hizo ganarle alguna popularidad que contrarrestó los efectos electorales negativos por la crisis y la política económica recesiva que se tradujo en un empeoramiento de los índices socioeconómicos (el desempleo pasó a ser del 16% ante los recortes acontecidos en el sector público, mientras que la pobreza se disparó al 25%).
El Bloque Democrático, por su parte, efectuó una purga de grandes proporciones al interior de la coalición y los distintos partidos que la conforman. Los tecnócratas y los aliados a Cassinos Ravelli perdieron lugares frente al ascenso de una joven guardia que se propuso abandonar gradualmente el neoliberalismo económico con la elaboración de un programa de reformas post-neoliberales tendientes a recomponer el estado de bienestar y el poder salarial del mundo del trabajo. Sin embargo, la influencia de ex primer ministro siguió siendo gravitante, y en su búsqueda por preservar sus fueros ante una hipotética cacería judicial a raíz de varias imputaciones que lo involucran en ilícitos ligados al lavado de dinero, creación de una red de sobornos, y tráfico de influencias, se postuló para legislador local de Rivolosopoli en las elecciones de 2011, logrando entrar al concejo municipal como segunda minoría. Se salvó de la cacería a la que fueron sometidos otros viejos cuadros del partido y los sindicatos. Pero se vio imposibilitado de seguir participando en la arena política mayor. Pues el mencionado sub-bloque, conformado por segundas líneas, tomó las principales posiciones en medio de la crisis política que significó la interrupción del gobierno Cassinos Ravelli/Mexsthres.
Pese a ese final, otro desenlace de signo traumático como el de 1993, aunque peor porque no se pudo terminar el mandato, el centro-izquierda salió favorecido con su renovación ante un centro-derecha avasallado por una segunda crisis económica que estalló en 2013, producto de una masiva fuga de capitales rusos, chipriotas e insulares ante las versiones de una abrupta baja en la calificación de la deuda externa insular (de contar con el Grado de Inversión antes de la crisis pasó a tener una calificación BB+ en 2009 y luego, en 2011 descendió a BB-) a C+. La falta de liquidez en euros, dólares y rublos que respaldaran la flotación cambiaria estable de la lira ozonense empujó al gobierno a restringir el retiro de divisas de cajeros, cuentas corrientes y cajas de ahorro a solo 930 liras ozonienses (300 euros) semanales para evitar una devaluación mayor a la que ya venía aconteciendo (del 40% entre abril y junio). El verano de 2013 fue uno de protestas y represión en toda la isla. La actividad económica se deprimió aún más. El éxodo de insulares a Italia se acentuó. Mientras que el desempleo y la pobreza también se vieron incrementados.
Gironda acusó a capitales rusos y chipriotas de riesgo por aprovecharse de la economía insular. Ese discurso, mas el apoyo de la UE, el BCE y el FMI, que dispusieron del envío de un préstamo de dos mil millones de euros para salvar las reservas del Banco Central de Ozoni, posibilitó que pueda mantenerse a flote. Los depósitos de los ciudadanos fueron devueltos en el plazo de seis meses, aunque con el valor de la moneda actualizado, es decir, depreciado. Fue una salida programada a una crisis abrupta, generada por la volatilidad de la política económica propuesta por el gobierno y la puja entre distintos sectores capitalistas alrededor de la economía de la isla. Pero la decisión tomada tuvo el costo de una maxi devaluación del 140% de la lira ozonense frente al Euro, pasando de diez a veintidós liras el valor de la moneda europea. Lo que supuso un empobrecimiento de amplias capas de la población. Durante los años de la crisis, 2.846 insulares emigraron a distintos países, en su mayoría a Italia y Francia. La emigración, al igual que en las crisis del 80–82 y del 92–94, volvió a ser una fuente de ingresos nada desdeñable para la economía.
Las elecciones intermedias, en un contexto de empobrecimiento y salida de lo peor de la recesión, resultaron en una estrecha victoria opositora, el BD ganó con un 38% frente a un 37% del centro derecha, terminando como segunda minoría detrás del Bloque Democrático. De todas maneras, pese a la limitación que ello supuso para el poder de su gobierno, Gironda siguió al frente sin grandes sobresaltos, aunque también con un nivel de desaprobación alto y una gran cantidad de protestas sindicales y de movimientos de damnificados por la crisis y el sistema económico insular hasta las elecciones de 2016, en el marco de un gobierno de unidad con sectores tecnocráticos del BD (2014–2015) que, ante el crecimiento de un sector alternativo y crítico de las políticas de austeridad dentro de la coalición de centro-izquierda, abandonó en un contexto de escenario pre-electoral en el que, pese a sus esfuerzos, fueron desbancados en forma parcial de sus posiciones de privilegio.
Luego de la caída estrepitosa de 2013, la economía mostró signos de recuperación hacia fines de 2015, en el último tramo de su gobierno. Pero eso no le basto a Gironda frente a la gradual, lenta pero sostenida y eficaz recuperación del centro-izquierda que, en una elección pareja, con acusaciones cruzadas de inferencia extranjera, volvió a hacerse del gobierno en 2016.
Como nota aparte, en estas elecciones también se llevó a cabo un Referendum en torno a la adopción del euro como moneda de circulación corriente. La coalición a favor de la conversión de la economía al euro estaba conformada por la tecnocracia de centro-derecha y centro-izquierda, lideradas por Gironda y Mexsthres/Sciampolitano respectivamente. Mientras que los posicionamientos en torno a la continuidad del uso de la lira ozonense estuvieron constituidos por la joven guardia del centro-izquierda (Armantino), la izquierda radical, la rama populista conservadora del centro-derecha (Kolinopulos) y la ultraderecha nacionalista. Frente a una cantidad mayoritaria de sondeos que pronosticaban el triunfo de la adopción del euro como divisa, triunfó sorpresivamente la postura a favor de la lira ozonense con un 49% frente al 47% pro-euro. Este resultó reforzó la victoria del centro-izquierda, pesé que un sector dentro de él se vio afectado por la derrota eurista, y profundizó el calvario de Gironda frente a la estrella ascendente de su rival interno, el polémico ministro principal de la República Oriental de Othonoi Stefanos Kolinopulos.
Recuperación económica y nueva generación del centro-izquierda
Gran parte de las políticas de austeridad implementadas durante el gobierno de Gironda (2011–2016), fueron desarticuladas por el nuevo gobierno encabezado por Flavio Armantino (2016–2021), líder de la segunda línea de dirigentes que desplazó a la vieja guardia y a los tecnócratas del BD, supeditándolos a una nueva corriente identificada como de nueva izquierda socialdemócrata. Fue quien puso en marcha una política económica y social que alentó la reactivación económica e inició programas sociales de reparación e inclusión social. Sin embargo, un porcentaje importante de la población vive y trabaja precarizadamente, mientras que el desempleo es del 8%. Hay una situación de pobreza y precarización estructural traída por la crisis que aún no puede superarse. La recuperación parece ser demasiado gradual e insuficiente para revertir el escenario económico general. En ese marco de limitaciones, en los que, si bien no se siguen a ciegas los postulados económicos de Berlín y Bruselas, pero deben cumplirse compromisos contraídos por la deuda, como el acrecentamiento del control externo sobre el flujo de capital financiero en la isla, mayormente especulativo, el gobierno del joven Flavio Armantino, tratando las cuestiones ligadas al secreto bancario y la condición de economía off shore, dependiente de recursos mayormente non sanctos ,como si fueran manzanas podridas que hay que usar para el licuado de un nuevo aunque frágil milagro económico, emplea sus reformas progresistas en materia sociolaboral y cultural dentro de la medida de lo posible, con un margen limitado, pero no más que el del gobierno de Syriza en Grecia, por poner un ejemplo. Post-neoliberalismo en los lugares donde el neoliberalismo no aprieta mucho el corsé.
Más allá de los desbalances por regiones en cuanto a desarrollo económico, siendo Ozoni occidental la que mejores números presenta, seguida de Othonoi y, por último, Okthove, la isla presenta un escenario de estabilidad política. Aunque hay sectores identificados con posturas extremistas que están en conflicto con la inmigración albanesa a otras zonas de la isla fuera de Okthove. Este movimiento migratorio, así como la llegada de inmigrantes provenientes del Magreb y el Sahel, potenció este discurso que se representó en el surgimiento del Frente por un Nuevo Ozoni, una formación de extrema derecha que cuenta con un escaño en el parlamento federal, dos en el de Ozoni occidental y tres en Othonoi, y constituida por el Frente por los Ozonenses y el Amanecer por el Nuevo Othonoi. De todas maneras, su ascenso se vio contrarrestado por la revitalización del centro-izquierda y la emergencia de un nuevo bloque de izquierda.
El panorama de cara a las elecciones intermedias de 2018 luce favorable para el oficialismo, aunque no conseguiría alcanzar una mayoría propia y ese factor lo empujará a seguir su política de alianzas con sectores centristas del centro-derecha y fracciones del Bloque de Izquierda. Las turbulencias económicas surgidas este año, respecto a la depreciación de un 20% de la lira ozonense en los últimos seis meses, pueden prefigurar un gran riesgo para el gobierno si este no logra controlar la situación económica de modo que no lo empuje a la adopción de un nuevo paquete de recortes presupuestarios. El centro-derecha, si bien terminó su último gobierno de una forma maltrecha, y se encuentra en una situación de polarización interna entre el liderazgo neoliberal de Gironda y el sub-bloque populista conservador de Stefanos Kolinopulos, puede volver en caso de que una nueva recesión golpee a la economía y el gobierno de Armantino no ofrezca respuestas, ya sea en una u otra versión.
