Algo sobre el nuevo periodismo

En palabras de Tomás Eloy Martínez

Tomas Eloy Martinaz

Los seres humanos perdemos la vida buscando cosas que ya hemos encontrado.”

Miles de periodistas, diariamente, no notan que la solución a sus problemas se encuentra en la narración, tan simple como eso: La narración es la esperanza del periodismo en un entorno cambiante por nuevos medios para la producción, recepción y circulación de la información. El arte de contar buenas historias con rigor profesional en donde no se logra encontrar el rumbo allí en medio de los constantes cambios culturales y tecnológicos que se viven.

ejemplar de Etiqueta Negra
Quince años después, acentuado el declive de la prensa gráfica, esta esperanza sigue siendo la apuesta de muchos cronistas que sostienen el género en revistas como Rolling Stone, Gatopardo, Etiqueta Negra, Soho, el Malpensante en distintos países de Latinoamérica.

Esta alianza entre la narrativa y el periodismo no es nueva ni es un vínculo forzado: es intrínseco a la profesión. Escribe Martínez: “El periodismo nació para contar historias, y parte de ese impulso inicial que era su razón de ser y su fundamento se ha perdido ahora. Dar una noticia y contar una historia no son sentencias tan ajenas como podría parecer a primera vista”

El surgimiento de este tipo de crónicas es de alrededor de 1880, en un contexto en el que, dice Rotker, “la prensa europea tendía a editorializar más y que la norteamericana privilegiaba la noticia”. En ese marco, los cronistas apuestan por textos que defienden “el yo del sujeto literario y el derecho a la subjetividad”, textos que sin dejar de aspirar a hablar sobre “lo real” lo hacen utilizando las técnicas de la literatura.

Nuevo Periodismo. Una de las figuras clave en Estados Unidos fue Tom Wolfe, se encargó de retratar desde su propia mirada cómo fue el surgimiento de este movimiento, allá por los ’60, en un clima cultural dominado por la novela como forma artística literaria suprema y en el cual el periodismo era una forma menor de expresión literaria.

Tom Wolfe
Periodistas-escritores comenzaron a explorar las formas clásicas de contar las historias y se encontraron con una nueva forma de hacer periodismo y también de conseguir una expresión que pusiera en jaque ese clima cultural dominado por la novela. Este descubrimiento consistiría en hacer posible un periodismo que se leyera igual que una novela.
Truman Capote
Estos periodistas debieron soportar embates desde el periodismo, con cuestionamientos acerca de las historias que escribían, bajo la sospecha de que eran invenciones: el mundo de los escritores los identificó como amenaza. En ese contexto aparece Truman Capote, antes novelista que periodista, A sangre fría, afirmó que había inventado un nuevo género literario, «la novela de no-ficción» y dio al Nuevo Periodismo, como pronto se le llamaría, un impulso arrollador”.

Y al final de la década había una nueva jerarquía: “Hacia 1969 no existía nadie en el mundo literario que se permitiese desechar llanamente el Nuevo Periodismo como un género literario inferior”.

No-ficción vs ficción. Si el periodismo toma las herramientas de la literatura, ¿sigue siendo periodismo?

Un novelista y un periodista deberían tener el mismo talento y la misma gracia para contar una historia, la misma intensidad de lenguaje y la misma capacidad de seducción, dice Martínez. Por lo tanto, el nuevo periodismo no deja de ser periodismo: de tratar sobre lo ocurrido.

Leila Guerriero

La cronista argentina Leila Guerriero lo deja claro: “Si la pregunta es cuál es el límite entre el periodismo y la ficción, la respuesta es simple: no inventar (…) Si un texto de ficción de mala calidad introduce al lector en el terreno anodino del aburrimiento, un texto de no ficción con situaciones inventadas introduce al lector en el terreno peligroso del engaño”.

Tom Wolfe opinaba parecido años antes. Hablando del non-fiction, decía que no es simplemente igual que una novela. Consume procedimientos que da la casualidad que se han originado con la novela y los mezcla con todo otro procedimiento conocido a la prosa. Se beneficia del simple hecho de que el lector sabe que todo esto ha sucedido realmente.

La importancia de lo singular. La gran respuesta del periodismo escrito contemporáneo al desafío de los medios audiovisuales es descubrir, donde antes había sólo un hecho, al ser humano que está detrás de ese hecho, a la persona de carne y hueso afectada por los vientos de la realidad. La noticia ha dejado de ser objetiva para volverse individual. O mejor dicho: las noticias mejor contadas son aquellas que revelan todo lo que hace falta saber. dice Martinez.

Resume el psicólogo Alfredo Ruiz: Mientras que el pensamiento paradigmático está interesado en los aspectos conceptuales más generales, el pensamiento narrativo surge de su interés por lo particular.Contar historias es un procedimiento opuesto al pensamiento paradigmático, ya que la historia surge de lo que es absolutamente particular, de lo que es sorpresivo, inesperado, anómalo, irregular o anormal

Todo esto, bajo presión. Esta importancia de lo particular y de lo subjetivo, sin marginar el rigor profesional, tiene una característica adicional cuando se piensa de la crónica periodística: debe realizarse bajo la urgencia del trabajo acotado de los medios de comunicación, con plazos exiguos de cierre.

Juan Villoro expone una serie de pasos o herramientas que se extraen de distintos géneros para tener en cuenta a la hora de redactar una crónica:

-de la novela, la capacidad de narrar desde el mundo de los personajes

-del reportaje, los datos inmodificables

-del cuento, el sentido dramático en espacio corto y la sugerencia de que la realidad ocurre para contar un relato deliberado, con un final que lo justifica

-de la entrevista, los diálogos

-del teatro moderno, cómo montarlos.

Cómo definimos. Leila Guerriero, aporta algunas definiciones intuitivas acerca de lo que es el periodismo narrativo: una mirada -ver, en lo que todos miran, algo que no todos ven– y una certeza: la certeza de creer que no da igual contar la historia de cualquier manera. toma algunos recursos de la ficción para contar una historia real y que monta una arquitectura tan atractiva como la de una buena novela o un buen cuento.

no sólo se trata de talento literario, porque incluye trabajo de campo, un momento previo a la escritura que incluye una serie de operaciones tales como revisar archivos y estadísticas, leer libros, buscar documentos históricos, fotos, mapas, causas judiciales, y un etcétera tan largo como la imaginación del periodista que las emprenda.

En resumen, sostiene: “Podríamos decir, entonces, que el periodismo narrativo es una mirada, una forma de contar y una manera de abordar las historias”.

Bibliografía obligatoria

-Martínez, Tomás Eloy. Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI. Disponible en este PDF:

-Guerriero, Leila. Qué es y qué no es el periodismo literario: más allá del adjetivo perfecto. Conferencia en Seminario de Narrativa y Periodismo.

Bibliografía complementaria

-Rotker, Susana. La invención de la crónica. Ediciones Letrabuena. Buenos Aires, Argentina. 1992.

-Ruiz, Alfredo. La narrativa en la Terapia Cognitiva Post-Racionalista. Disponbile en aquí.

Villoro, Juan. Safari accidental. Planeta. México, 2005.

Simulacro, clase de periodismo UBP

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