Bitácora VII: 10 de julio

Anoche estaba tratando de explicarle a J. cómo me he sentido estos días. En nuestra escala sólo existen dos posibilidades: Con Ánimos y De La Verga. Últimamente le contesto con lo segundo.
Ya había pensando antes que reducir el estado de ánimo a sólo dos opciones era inconveniente, porque la psique humana es un gran misterio y hay un montón de maneras en las que nos podríamos sentir y entre Con Ánimos y De La Verga hay muchas otras descripciones que se pueden hacer.
Anoche no estaba ni Con Ánimos ni De La Verga, sino que estaba en un estado que en párrafos subsecuentes intentaré describir.
Estos días contemplativos me he comportado como si tuviera una enfermedad terminal, pero la verdad es que no me duele nada. Sólo me siento triste. Y ya.
He estado en silencio absoluto por muchas horas continuas y pensando mucho en detalles, aspectos, sensaciones y demás. He de decir que ha resultado un ejercicio edificante al que en condiciones “normales” habría sido complicado acceder.
Mi yo que estaba muy ocupado dedicándose a alguien más volvió a verme a mi y a preguntarme que qué chingados. Nos hemos puesto al día, charlado sobre los últimos acontecimientos y le puso “play” a la película de lo que hemos vivido, lo cual ha sido bastante confrontativo, incómodo, muy constructivo y sobre todo esperanzador.
Enfrentarse al pasado siempre es rudo, y que te lo digas tú misma es aún más rudo, por eso ha sido de mucha utilidad. Han sido muchas netas y en manada. Me siento muy agradecida al respecto.
Hay recuerdos que me incomodan, que me revuelven el estómago, pesadillas que no me dejan dormir y es porque recuerdo que fueron reales y yo no me quise dar cuenta. Anoche no pude dormir porque soñé que ese vato contrataba prostitutas. Me desperté asustada y luego recordé que de verdad le gusta contratar prostitutas y esa fue la pesadilla real y la que no me dejó dormir. Y de ahí para adelante piense y piense y piense en las cosas que estaban mal y que no me provocaban malestares nocturnos. Y claro, pensar en cómo es que los voy a drenar tampoco me dejó dormir.
Esa última parte es la que me da esperanza, porque estoy segura de que todo esto esto es para algo. Todavía no sé qué, pero será un cúmulo de experiencias adquiridas.
Estaba escribiendo sobre la cama, pero ya la voy a tender.
