Lo que duele del periodismo

La historia se ha vuelto a repetir: Un periodista más ha sido asesinado. Y fue asesinado en absoluta impunidad, en medio de una durísima crisis de información y credibilidad de los medios, de “periodistas” de youtube y líderes de opinión hechos al vapor gracias a un video viral.

Duele saber que la profesión elegida es sinónimo de muerte y que las opciones sean quedarse callado o poner un negocio de comidas corridas para poder seguir viviendo.

Hoy varios medios impresos y digitales han hecho un paro para decir ¡YA BASTA DE CRÍMENES! para hacerle ver a las autoridades y a la sociedad que los periodistas y las empresas informativas son necesarias, no son sólo palabras al aire ni espacios rellenados con letras e imágenes: son herramientas para pensar, ideas para debatir, opiniones para criticar, cosas que saber.

Pero hay algo que duele más y que duele todos los días: Los medios sin ética ni compromiso que desde su creación se han vendido al mejor postor sin importar que sea este o aquel o el de más allá. O peor aún, medios que han sido exclusivamente creados para obtener ganancias de donde sea, un mero pretexto para ver quien avienta más billetes.

Esos medios que están al servicio del poder, esos que construyen la reputación de quienes sin ninguna ética viven del erario siendo absolutamente inútiles a la sociedad en la que viven. Y que juntos “poderosos” y “periodistas” no aportan nada a nadie, ni generan cambios sociales, ni se construyen como personas ni nada.

Lo que duele es saber que la mayoría de los periodistas asesinados en México trabajaban como independientes en varios medios, luchando por seguir viviendo de lo que sabían hacer, ofreciendo sus materiales por aquí y por allá, ganando cantidades ridículamente bajas por su trabajo, exponiéndose en pos de ganar unos pesos. Y duele porque esos de los medios vendidos e inútiles se forran de dinero por ser emisarios de los que sí pagan, porque ¿qué hacen para merecer lo que tienen? ¿esa es la forma de vivir en este país? ¿tienes que venderte al mejor postor para no tronarte los dedos a la hora de pagar las cuentas?

Y no sólo se trata del dinero, sino de los espacios, de las oportunidades, de la exposición, porque ¿Cuántos periodistas muy capaces conocemos que no encuentran un espacio digno y bien pagado para sus materiales? Coraje da leer en los medios opiniones vacías, sin fundamento, sin el más pálido criterio y escritas con toda la banalidad que puede haber en un ser humano, porque para esas, desafortunadamente, sí hay cabida.