Como reconocer si lo que tengo dentro es fuego, son las historias que me cuento a mi misma o son excusas?
Dentro de las historias que yo me contaba a mi misma, yo misma acababa atándome a ellas.
Amanecí bella y radiante. Envuelta entre cobijas de calor y humedad. La piel bien caliente y la cabeza bien libre. Luego de una noche de muchas conversas y confesiones donde potencialmente terminó lo que estábamos construyendo (aparentemente solo en mi cabeza) llegué a la conclusión, de nuevo, de cuanto me gusta la libertad.
Y, no porque nadie me ha estado atando, no. Y sí porque, tal vez, dentro de las historias que yo me contaba a mi misma, yo misma acababa atándome a ellas.
Según las cosas que creo -y me refiero a creencia- siempre tenemos dos cosas: (1) Lo que pasa y (2) las historias que nos contamos de lo que pasa. Admitámoslo, la realidad es que es fácil adentrarnos en ellas y dejarse ir por ese río de palabras e imágenes que, si, parece muy atractivo, fácil y fluido. En ocasiones pienso como nos perdemos en esas anécdotas irreales hasta creerlas ciertas. Pero es que, no es algo cierto indeed? Que tiene de falso eso que nos contamos?
Desde niños somos acostumbrado a que nos cuenten historias, a que nos lean algunos libros y podamos viajar en nuestra imaginación a un mundo fantástico lleno de hadas, aventuras y personajes, un mundo lleno de vida!
Cómo y por qué, entonces, al crecer nos hemos olvidado de eso? Y, realmente vale la pena olvidarlo?
En fin, hoy estoy además de bella -si, humildemente, com la piel radiante y la mirada longeva- amanecí valiente. Tengo este fuego interno que siempre viene a rescatarme cuando me hundo y me trae tranquilidad.
Cuando esas historias nos invaden y nos hacen crear expectativas y volar de/a (vélo como más te plazca) la realidad, este fuego interno viene y me abraza. Me calma, me llena. No sé que es, solo sé que es. No sé como se llama, solo sé que pacifica. Suaviza las posibilidades infinitas y me hace pensar que todo es posible y que todo va a salir bien.
El tema de las historias es bien complejo, parece que está muy conectado con expectativas y lo que yo quiero que la vida sea al contrario de aceptar lo que realmente es. También lo podemos conectar con aquello de que ‘cada quien crea su vida’.
Lidando con expectativas: Pasado, presente y futuro
Vayamos por puntos. Hablar de expectativas me suena a vivir en otros tiempos al presente. Me lleva a pensar que vivimos en el futuro y nos olvidamos del presente. No lo damos fuerza, no le damos poder. Como si nos olvidáramos completamente que él existe y vivimos en un lugar donde no tenemos ningún control.
Es un hecho que el presente es lo único que existe, lo único que está, el único lugar donde nosotros ahorita estamos. Y, este tema de expectativas es un gran aprendizaje para mi, desde hace unos anos conocí un chico que me decía “ve sin expectativas” y me ladillaba que me dijera eso, pero cada vez siento más que tiene razón.
Expectativas ≠Presente
Las expectativas le quitan mucha diversión a la vida, nos hace sentir que TENEMOS QUE tener eso, que TENEMOS QUE alcanzar eso, que TENEMOS QUE bla, bla, bla. Y, la verdad es que no ‘tenemos que’ NADA! Estamos hechos para vivenciar y experimentar el estar aqui. Esta vida de humanos que es como un juego para nuestro ser espiritual. Para qué tomarse tan a pecho las cosas? Para qué estar tan serios de algo que es un jueguito?
No es mi conclusión final de la vida, pero por hoy escojo creer que expectativas es igual a no vivir el presente. Y, yo, quiero estar en el aquí y en el ahora creando.
Soy creador pasivo o activo de la vida?
Ya que mencionamos eso, podemos conversar del segundo punto y como las historias nos ayudan a crear nuestra realidad.
Es un hecho que somos átomos y que vibramos en cierta sintonia. Es un hecho que somos seres espirituales en un cuerpo humano. Es un hecho que estamos aqui para experimentar expandirnos. Y, bajo ese punto, esas historiesitas que nos contamos pueden ser la intención de una nueva realidad.
A ver, espera, como asi? Todo lo que hacemos tiene un impacto y moviliza cierta energía (pues eso es lo que nosotros somos) por lo tanto cuando antes de realizar cualquier acción le colocamos una intención, esa intención abre y desarrolla caminos nuevos. Esa intención crea nuevas posibilidades y realidades.
Definitivamente lo que pensamos se materializa, y aqui viene una curiosidad interesante: Hasta que punto podemos aceptar de la vida que se materialice de una forma diferente a la intencionada? Ajá! Te agarré! Ahí es donde viene la “bajadita”: En tener el control.
Quien tiene el control de mi vida?
Estamos muy acostumbrados a pensar que tenemos el control de las cosas, de la vida, de nuestras empresas, de nuestro trabajo y, la mera merita verdad, es que no-controlamos-nada.
Tampoco creamos nada, estamos siendo creados. Estamos metidos en este mundo de intención y expectativas donde nuestro mayor desafio es dejar ir el control. Entender que no lo necesitamos y que está bien no tenerlo. Asimilar que hay una cosa mucho, mucho mayor que nosotros guiándonos en el camino y que eso sabe más que nosotros, tiene una visión omnipotente y completa de algo que nosotros vemos a medias.
Y, justo ahora que escribo esto, pienso que posiblemente ese fuego interno que siempre me cobija es esa confianza omnipotente que me rescata y me dice que no me preocupe, que todo estará bien, que estoy por el buen camino y este es solo un paso. Que puedo escoger dejar ir el control y dejar que la vida misma se desabroche como solo ella sabe — y mira que de vida, la vida sabe más que yo!-.
Si, creo que es eso. Ese fuego interno que en ocasiones sentimos es la vida hablándonos. Y yo, hoy al menos, la voy a escuchar.
