Los ciclos de la naturaleza y de los amigos

… Sin saber cuanto tiempo -o cuantos semáforos- pasé ahí observando el árbol y observando la vida que existe en la vida misma.

Tuve un fin de semana interesante. Lleno de emociones y divergencias espirituales. El viernes recibí una noticia triste que uno de mis mejores amigos fue transferido para México a trabajar: Le pagarán la Maestria, tendrá aumento de salario, podrá dar clases en la UNAM como él queria y, después, en dos años talvez lo trasladen para Colombia, en fin, puras cosas maravillosas! Y si, claro, estoy muy contenta por él y muy triste por nosotros. Él es de esos amigos que siempre están ahí para compartir, echarme una mano, escucharme, darme consejos, desayunar, andar de bici juntos, perder el tiempo juntos, ir al cine o teatro. Es de esos amigos como yo: Que busca al otro y se deja ser buscado.

Por que, a veces cuando cerramos un ciclo, cuando algo en nuestra vida muere, nos sentimos fracasados.

Asi que, si, estoy muy triste y tengo un guayabo en el corazón por que se irá, ademas ya rapidisimo, el 8 de Agosto…. What?!?! Lo sentí alegre, le vi miedo en su mirada, nostalgia y, como buena amiga, que voy a hacer sino apoyarlo? No hay otra opcion que dejarlo ir (en verdad no hay otra, haha) y dejarlo ir con amor. Porque hay gente que llega a nuestra vida y hay gente que se vá. Y, casualmente — y, nótese, que yo no creo en las casualidades y si en las sincronicidades- este fin de semana hablé con cuatro personas de los ciclos de la vida. Como todo en la vida tiene un proceso, todo en la vida nace, crece, se desarrolla, se multiplica -o no-, y después muere. Y hablamos de como, mis compañeros de charla, podrían estar más disponibles para esos ciclos y aceptarlos. Por que, a veces cuando cerramos un ciclo, cuando algo en nuestra vida muere, nos sentimos fracasados. Nos sentimos olvidados, nos sentimos que no servimos, que una vez más, la vida nos esta jugando una broma pesada. Pero, cuanto, realmente somos perdedores por tener algo en nuestra vida que muere?

La semana pasada comencé un curso de Mindfulnes y una de las tareas informales fue promover e incentivar nuestra curiosidad: Ver las cosas como si no las conociera, como si fuera primera vez. Puede ser el cielo, mis manos, los ojos de las personas con quien convivo, etc. Y, la verdad, yo siento que ya hago eso en mi daily basis bastante bien, sin embargo, como me gusta hacer tarea me propuse notarlo más y hacerlo aun más conscientemente. Así que, me puse la intención de esta semana usar más mi curiosidad. 
Percibí que muchas cosas las hago en automático y que hasta lo que creo que hago con conciencia lo puedo hacer mejor: Hablar y escuchar a otras personas, mirar mis manos, respirar. Hubo un momento en particular cuando venia andando por la ciclovia de Av Faria Lima hasta que el semáforo se puso en rojo para mí y los carros comenzaron a pasar, me paré y me quedé observando lo que tenia enfrente: El edificio de Google a mi derecha, bellísimo, gigante, imponente y sin embargo juguetón, tenia todos los carros pasando en mi frente, de forma caótica, pero un caos que, dentro de todo, tenía orden; a mi izquierda había una tienda de carros y pensé cuanto amor tiene que haber en ese lugar -porque se sentía-; en mi rostro sentía la brisa friita y rica del invierno brasilero, mi cabello ondeando ante las caricias del viento, mi nariz sintiéndose como un reno y mi estómago, mis piernas y brazos calieeentes y seductoras; me sentí disponible para comerme el mundo, sentí las ganas de salir adelante, de llegar y tener cerca a mi compañero y hacer el amor, me sentí viva. Me sentí.

Entendí cuan N A T U R A L E Z A nosotros, también, somos.

En mi frente vi un tronco de un árbol, wow, que gigante, que bello! Le presté atención y, realmente, era espectacular. Tronco que seguro tenia muchos años y miré para arriba y segui mirando más para arriba, wow, que arbolote! Era caso del tamaño del edificio. Llegué, con la vista, al tope del árbol y al igual que mi cabello ondeante, ondeaban sus hojas…

(coloca un suspiro aqui)

… Wow.

Que cosa bella! Como todo estaba armonizado, como todo estaba perfecto. El árbol no hacia ningún esfuerzo por moverse y el viento no hacia ningún esfuerzo por moverlo, sus hojas caían con sutileza y expelían un sonido relajantísimo. Parecia uno de esos bambú que tienen cositas adentro que suenan cuando tu los volteas, sabes? Quedé embelezada ahí en esos pensamientos y ese sentimiento de perfección absoluta, de fluidez con el universo, de alegrias, de amistades, de amor, de despedidas, de calma. Me sentí calma, me sentí una con el árbol. Entendí cuan N A T U R A L E Z A nosotros, también, somos.

Cuantas cosas queremos que pasen como nosotros queremos que suceda y, no es asi que funcionan las cosas. El árbol no suelta las hojas cuando quiere, las suelta cuando las suelta. El viento no vibra cuando quiere, vibra cuando llega y yo -o tu-, casualmente, estamos ahí para apreciarlo. Entonces, si nada en la vida tiene orden y, al mismo tiempo -y talvez por esa misma razón- todo tiene un orden perfecto, porque yo tendría o quisiera que las cosas fueran a mi manera. Cuál es mi manera? Hay alguna manera real que exista?

Que beleza asimilar, de forma tan sutil, que todo en esta vida es fluido y que todo en esta vida podemos escoger vivirlo/pensarlo/sentirlo con compasión (significado de mi segundo tatuaje, por cierto). En medio de mi ‘perdición en mi encuentro’ una campanita de bici sonó a lo lejos y un chico que venia a bastante rápida velocidad me dijo “El semáforo está libre, ya pudes pasar” y siguió su camino. Ahí, salí de mi trance, sin saber cuanto tiempo -o cuantos semáforos- pasé ahí observando el árbol y observando la vida que existe en la vida misma.

Volviendo para la historia de mi amigo y mesclando la mia también: Nada mas bello que dejarnos fluir en la vida, de aceptar y confiar en el proceso y saber que todo siempre estará bien. No importa si mi chico (el que era) ahora vive en otro continente, no importa si mi pana se vá para otro país, no importa si me llega una cuenta y no sé como pagarla, no importa si alguien se muere, no importa si me pasa algo, siempre, siempre, SIEMPRE podremos escoger ver y vivir la vida desde la fluidez, desde la confianza y desde el sentir, genuinamente, que todo lo que llega a nuestra vida es para mejor… Y todo lo que se vá también.

Si, por casualidad, mas nunca veo a mi ex (uhhhggg duele decirlo) habrá sido un regalo maravilloso haberlo conocido. Si sí lo volveré a ver será un regalo maravilloso verlo y tenernos de nuevo. Si mi amigo jamás vuelve, conocerlo ya fue una maravilla. Porque nos apegamos a la presencia física? Porque nos apegamos a lo que queremos que sea tanto así que no dejamos que sea lo que és? Porque? Porque?

Mi intención, a partir de hoy, es de forma consciente vivir la vida con mas conciencia. Estar presente donde estoy y estar presente en lo que se vá. Aquellas cosas que están muriendo en mi vida: Relaciones, amistades, amores, ropa, casas, trabajo,… Y, de igual manera, vivir con mas conciencia las cosas que están naciendo: Nuevas amistades, nuevos hábitos de pensamiento, nuevas alegrías, nuevos amigos… 
Cuando dejamos ir todo aquello que, ya por naturaleza, está muriendo abrimos espacio para todo aquello que nos está llegando y que merecemos. Todo aquello que, de momento, está alineado con lo que somos y lo que en el ahora representamos.

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