Cuento: PONIENDO ORDEN AL INVETARIO

Esta historia sucede a mediados del siglo XX, en una aldea muy pequeña cerca a Canadá. Este lugar se caracterizaba por ser tranquilo, alejado de los grandes centros urbanos, prospero, todo porque su comercio se basaba en la explotación de los recursos naturales, siendo muy escasa la actividad industrial y los establecimientos que comercializan productos manufacturados. Por aquel entonces, vivieron dos hermanas, las cuales se dedicaron durante mucho tiempo a la mensajería y transporte de bienes entre la aldea y la ciudad más cercana, que se encontraba a 45 kilómetros de distancia. Su actividad era muy bien paga ya que poseían un furgón con el que movilizaban su labor, eran de las pocas personas en este sitio que poseían un vehículo, pero a su vez tenían demasiados gastos como el combustible o el mantenimiento del vehículo, que solo se podía conseguir en la ciudad. Debido al incremento de los gastos empezaron a pensar en otra forma de generar más ingresos, así que un día decidieron crear un establecimiento comercial, que se dedicara a la venta de lácteos, puesto que era un producto que no se comercializaba ni elaboraba en la aldea.

Gracias a su vehículo pudieron movilizar productos traídos de la ciudad, lo que facilitó el crecimiento de la idea. Alquilaron un local con una bodega de almacenamiento y así, dieron inicio al primer negocio que se dedicaba a la comercialización de lácteos en la zona.

Inicialmente, las ventas superaron las expectativas, por una parte, el negocio fue creciendo debido a que la venta de estos productos innovaba por su calidad, lo cual fue bien recibido por la comunidad. Pero, a medida que el negocio crecía, surgieron ciertos inconvenientes, todo por el manejo inadecuado y la falta de control de sus inventarios, que le hacían perder viabilidad.

No tenían claridad de la utilidad generada por las ventas, porque no calculaban el costo real para la venta de mercancías, y establecían los precios al azar. Había una mala rotación del inventario, muchas veces vendían lo último que compraban y lo que estaba por mayor tiempo en existencias, se vencía y se perdía. No tenían claro el número de artículos que debían tener en Inventarios, muchas veces excedía y otras veces hacía falta. Esta serie de Inconvenientes generaron pérdidas de mercancía y por supuesto de dinero, lo que preocupó bastante a las hermanas.

Un día, cuando fueron a la ciudad a realizar sus compras, pasaron frente a una librería, donde tenían exhibida una cartilla con una técnica para el control de los inventarios. Lo compraron inmediatamente y lo pusieron en práctica. Dicha técnica consistía en la organización de las mercancías por tipo y precio de compra y se controlaba por medio de una tarjeta Kardex, donde se registraba cada una de las entradas, salidas y saldos, al costo de las mercancías, adoptando el Método de valuación PEPS, donde la primera mercancía en entrar es la primera en salir.

Al poco tiempo de la implementación de esta técnica, el negocio recuperó su estabilidad y viabilidad. Las hermanas aprendieron que el control de los inventarios es fundamental para determinar con exactitud el resultado de su establecimiento. Gracias a esto, conocieron el costo real, haciendo gestión para comprar con descuentos con el fin de disminuirlo; también para tener un máximo de existencias, saber el momento en el que debían comprar para mantener el stock y evitar pérdidas por la mala rotación de los inventarios.

mzambranor@unal.edu.co

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