VIOLENCIA DE GÉNERO

¿Se puede erradicar la violencia?

A pesar de la concientización que viene desarrollándose hace muchos años por distintas organizaciones, siguen apareciendo mujeres asesinadas, golpeadas y maltratadas psicológicamente. Es imprescindible entender por qué el hombre lastima a alguien que supuestamente ama y cómo algunas conductas pueden revertirse.

Si el varón hace un buen proceso puede darse cuenta del daño que hizo por su propia inseguridad, su manera de ser y su conducta. Y que logró hacerlo porque podía ejercer el poder. Malena Manzato es licenciada en psicología, y hace casi veinte años que coordina grupos psico-educativos para hombres violentos en la Asociación Pablo Besson, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Malena Manzato. Foto de la organización Tearfund

La violencia es una conducta aprendida. Nosotras trabajamos con una deconstrucción de ese aprendizaje. Vivimos en una sociedad machista, el patriarcado como ideología que lo practicamos varones y mujeres”, explica Manzato y admite que años atrás se negaba a trabajar con hombres ya que creía que la asistencia a la víctima era lo primordial.

Desde hace casi veinte años que gracias a la coordinación de diferentes instituciones que abordan la violencia de género, distintos profesionales fueron capacitándose en esta especialidad con el objetivo de unificar los criterios de abordaje de la temática y fueron conformando la Red de Equipos de Trabajo y Estudio en Masculinidades (RETEM). “Uno de los pioneros de este trabajo es Mario Payarola, psicólogo, que brindó capacitación y es una de los que organiza la Red actualmente”, comenta la licenciada.

Sin embargo, no todos pueden ingresar a los grupos. No son admitidos quienes tienen una problemática de consumo de sustancias y no estuvieran siendo tratados al momento de la admisión, ni quienes tienen problemas psiquiátricos o poseen una personalidad psicopática, es decir, los que reconocen la violencia o la planifican. Por lo tanto, tampoco femicidas ni abusadores sexuales.

Cuando se pasa la línea del respeto, revertir las conductas es muy difícil. Acá se trabaja para que cada persona pueda reconocer su propio ‘yo’ y así tomar decisiones sanas”, expresa Manzato.

Mario Payarola. Foto de Constanza Niscovolos/ Diario Página 12

Por eso, es tan importante la concientización del problema a tiempo. “Estamos atravesando un proceso de visibilidad y desnaturalización de la violencia de género, por lo tanto queda un largo camino por recorrer todavía. Sería importante que se lleven a cabo talleres de prevención en los distintos niveles educativos, además de la mayor implementación de estos programas que trabajamos ya que es una forma de prevención secundaria”, señala el psicólogo Mario Payarola y fundador de RETEM.

Dentro de las organizaciones, hay hombres que se acercan de manera voluntaria o porque su familia lo pide, y los que van por orden judicial. La motivación por la que llegan también es un factor condicionante. “En general, si vino por su cuenta va a hacer absolutamente todo para cambiar aunque le lleve 10 años, porque se va concientizando. Si viene porque la justicia lo manda, va a estar el tiempo que la justicia lo mandó, siendo el poder judicial el que se encarga de monitorear la recuperación de los mismos”, manifiesta Manzato.

La gran convocatoria de la marcha “Ni una menos” donde se movilizaron miles de personas en todo el país en junio de este año ayudó para marcar la importancia de la temática, concientizar y exigir más respuestas desde el Estado. Si bien la ley 26.485 aborda la problemática y detalla que debe haber asistencia para hombres y mujeres, faltan políticas públicas para lograr un cambio cultural.

Miles de pesonas frente al Congreso de la Nación. Foto de Fabián Marelli/ Diario La Nación

Creo que la marcha va a marcar un antes y un después. Todos las agrupaciones que venimos luchando hace años pudimos unificarnos allí”, relata Malena convencida. El número de llamadas a la línea Telefónica Nacional 144 aumentó rápidamente y desde el Consejo Nacional de la Mujer se comenzó a llevar cuenta de los casos de violencia para acceder a estadísticas oficiales ya que no había hasta el momento. La ONG Casa del Encuentro es la que a partir de 2008 había comenzado a contabilizar los femicidios a través de los casos dados a conocer por los medios de comunicación.

Camila Villagran y Mariana Santi

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