La breve historia de cómo llegué a tener una Barbie propia

Hace algunas semanas nos llegó a Laboratoria una invitación bastante peculiar: querían darme un reconocimiento invitándome a ser parte de una iniciativa de Barbie para promover nuevas role models. Ya no modelos de las que han caracterizado a la marca de muñecas históricamente por su físico, si no modelos más de espíritu. Mujeres que en diversos rubros, desde el deporte hasta las ciencias, han dejado una huella.

Por esto último, realmente fue un honor que hubiesen querido incluirme en la lista. ¿Pero Barbie? Pasé algunos días pensando. De niña nunca jugué demasiado con ellas. Mi mamá nunca nos compró Barbies, y más allá de las tardes en casa de mi amiga Talía, que tenía el paraíso Barbie en su sala de juegos, nunca me sentí particularmente cautivada por esta muñeca. Lo que más recuerdo eran sus cinturas diminutas: siempre desconfié un poco de cómo se verían esos cuerpos esbeltos en la vida real. Yo nunca fui tan flaca ni tampoco rubia, y sin quererlo, tal vez referentes irreales como éste hicieron que yo y millones de niñas más pensásemos que esos cuerpos eran mejores que los nuestros.

Por esto, sumado a un poco de vergüenza de pensar que podría haber una Barbie igual a mi dando vueltas por el mundo, pensé en decir que no. Pero como antes de tomar cualquier decisión que considero importante, lo consulté con personas que admiro. ¿No tengo yo algo de responsabilidad en tratar de crear mejores ejemplos a seguir para las niñas que mañana serán mujeres? ¿Y cuánto hubiese podido influir en mi vida tener una muñeca que no sólo patine pero también programe?

Finalmente decidí que si tengo la inmensa fortuna de contribuir a que las niñas tengan referentes más reales, que les reafirmen que el mundo está ahí para que lo conquisten, es un honor poder hacerlo. Emprender no es fácil. Hacerlo tratando de tener un impacto positivo es más difícil todavía, pero hay millones de niñas talentosas que cambiarán el mundo para mejor si deciden intentarlo. Ojalá que así sea 🙂

Mi Barbie está un poco menos cachetona que yo y tiene el pelo bastante más bonito, pero ya le estoy agarrando cariño. ¿La mejor parte? Sé que ésta será la única y última para mi, porque ya mucho más que yo, son las mujeres de la comunidad de Laboratoria el referente a seguir.

PD. Y para los que me han preguntado con mucho cariño dónde comprar mi Barbie, es una sola, única para este reconocimiento!

Imagen del reconocimiento de Barbie. Somos 20 mujeres en 18 países. Pueden conocer más aquí https://barbie.mattel.com/en-us/about/role-models.html