Por qué banco a Almeyda

Es bien sabido que estar de la vereda de la crítica permanente no sólo es el lugar más fácil, sino que habla más de lo que somos que de lo que criticamos.

Se leen muchas críticas a Almeyda, pero casi todas son relacionadas al resultado. Casi (notese el casi) ninguna tiene un pensamiento elaborado sobre qué le critican.

Todos nacemos brutos. Está en cada uno ir cambiando eso. Algunos deciden no cambiarlo. Y desde allí opinan y está bien. No es mi caso.

Banfield tiene un gran equipo. Buenos jugadores. Y algunos excelentes, de Selección. Cuando empieza el partido domina el juego. Pero había notado que se sentía incómodo jugando de local, no por su gente, sino por las dimensiones de la cancha que, desde mi punto de vista, atentaban contra su forma de jugar. Cuanto más tenias la pelota, más la lateralizabas, más firme se hacían las lineas de cuatro de los rivales. Y con el correr de los minutos más difícil era penetrar y crear jugadas de gol. Sólo el desequilibrio individual rompía ese esquema.

Había que encontrarle la vuelta porque muchos equipos se iban a venir a defender a nuestra cancha.

Y el sábado entendí porque banco a Almeyda (más allá de los resultados). Porque el tipo ve fútbol y me demostró que puede tener variantes para cuando tiene un problema. Tiene una convicción pero no muere obstinadamente con la suya. Dos ejemplos:

  1. Pelotazos cruzados para los volantes/delanteros. No siempre un pelotazo es revolearla. Esta es la forma de romper las lineas de 4 que se pegan a sus arqueros después que tuviste la pelota en el medio por largo rato sin ser vertical. Tenemos jugadores capaces de poner un pase de 30 mts al pie de un compañero. Cazares, Erviti por caso. Gracias a esos pelotazos precisos se generaron no menos de 7 situaciones de gol en 20 minutos desarmando dos lineas de 4.
  2. Los cambios no siempre deben ser en una sola dirección. El famoso “cuidar el resultado” es tan válido como cualquier otra premisa. Y en ésto Almeyda también cambió. Podremos discutir los nombres, pero se necesitaba reforzar la mitad hacia atrás y eso se hizo.

Falta mucho. Vendrán derrotas y los murmullos de siempre se harán oír. Porque estar de la vereda de la destrucción y la crítica siempre da revancha. Pero elijo estar del lado donde hay que argumentar. Y eso es lo que hice.