Los dramas de cada viernes a la noche
Inicia un nuevo fin de semana en el momento más esperado por cada ser vivo residente de Argentina. Los 2 días donde el descanso es una recompensa por sobrevivir otra semana, sea de estudios, trabajos u otros motivos. Pero más que nada para los que yo voy a denominar como “juventud en general” (en este grupo abarcó a todos los adolescentes y gente joven de hasta, digamos, 28 años para hacer un aproximado) que están esperando esas noches de fiesta con ansias. Cuando el sol se oculta es cuando las calles son iluminadas por los celulares vibrantes que reciben y envían centenares de mensajes de “¿A donde salimos hoy?”. 11 de la noche y los chicos agarran la mejor camisa que tienen, lustran unos lindos zapatos y revisan si tienen efectivo suficiente, mientras las chicas se empeñan en verse lindas antes sus propios ojos y comparten también varios preparativos con los muchachos. A partir de esto, empieza la tertulia pre-baile denominada “previa” donde se juntan los grupos de la “Juventud en General”.
¿Por qué denomino a un grupo en el cual por edad, soy parte? Simple, yo no tomo. Y no, no es un texto de como “no tomo, por ende soy mejor que ustedes MUAJAJAJAJA”. Es que no tomo por lo que he visto que hace el alcohol.
Y ahí es cuando empieza mi dilema personal. Un gran porcentaje de mis conocidos y amigos se suman a estas salidas, a las cuales en reiteradas ocasiones he remarcado “Antes de volver a pisar una joda me saco los 2 pies”, dejándome con lo mejor del “Torneo de los Super Juniors” de New Japan Pro Wrestling o buscando una partida de League Of Legends, porque no me canso de romper la discoteca.
Ahora, el pensamiento sensato es “Si no te gusta quedarte solo, anda con ellos” o “Búscate amigos que piensen como vos”. Los tengo, los aprecio. El lió no es quedarme solo llorando escuchando temas sombríos y deprimentes. El problema que se me cruza es una reacción automática de que por cada “¿Hoy salimos?” viene un mensaje de “¿Quién lleva el alcohol?”. Y de vuelta, ese no es el problema en si. No es que la gente tome, sino que crean que por tener un poco de alcohol en la sangre se van a desinhibir y “se re pone la noche”. Mi problema (AL FIN SE LLEGÓ AL PROBLEMA”) no va con aquellos que toman porque les gusta el sabor de alguna bebida en especial y pueden mantener lucidez, sino con los que por costumbre, se les dice “quebrados”, que si no terminan vomitando en la vereda con un amigo teniéndoles hasta el DNI no “es una noche divertida”. Y ese pensamiento no lo comprendo. Si no estas tambaleando, sin acordarte de lo que paso y lo haces solo para “hacer cosas que nunca haces” ¿Realmente es uno el que disfruta la salida?.
Me gustaría pensar que si. También me gustaría ser el emperador de una nación y ser un maestro en las artes ninjas. Desde el punto de vista de un hombre de 58 en cuerpo de uno de 10 que tiene 18, veo que este grupo al que me referí espera 5 días para beber. Vuelven a la actividad normal un lunes y ya el martes tienen la cabeza en esos viernes de festichola. ¿Esta mal que les guste? Para nada. Pero considerando las fiestas de ahora ¿Realmente es uno el que lo espera, o es ese “genio, capo, master, idolo de la bailanta y la birra” que se apodera de uno en el momento que se escucha la palabra “viernes”?. No voy a analizar esto diciendo “las neuronas bla bla bla” o “la mente de cada uno bla bla bla” porque no se un pomo. No pienso dejar respuestas a una pregunta que voy a pasar la próxima década pretendiendo que la entiendo. Mi dilema esta ahi y es ese. Simple como eso.