El Papa rock ‘n’ roll

¿Cómo se llama el aeropuerto? Benito Juarez. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. La cola era grande. Para entrar no hubo problema. Puta de evacuación. Desde que llegamos lo que se veía era mexicanos buena gente, gente humilde. Alquilando el carro Alvaro nos explicó todo, nos recomendó, nos dijo que era lo que nosotros quisiésemos. Luego por Whatsapp, Alvaro con foto de piscina. Nos montamos en el carrito, ventanas y seguro de puerta manuales. Hicimos primer contacto con las calles de la ciudad. Trasnochados, falta de sueño, poca energía, poco importaba. Llegamos al hotel, pero no llegamos a la habitación. Agua en la cara, cepillada de dientes, cambio de ropa, y a caminar, a conocer, a acariciar aceras.

Bosque de Chapultepec —¿ese nombre? cerro de saltamontes en Náhuatl, una monumento a Ghandi, bandera gigante mexicana, museo de antropología. Adentro, una estatua de chorrera gigante. Niñitos en excursion escolar corriendo, mirando, escuchando, siendo mexicanos. Los ¿taraos? Los del norte. Los mayas. Las cerámicas, las piedras, las calaveras. Los mexicas o azteca. La piedra del sol, inmensa, impecable, impactante. Las serpientes emplumadas. ¿Coatlicue? Dioses que no se pronunciar. Un águila con serpiente entre garras sobre un nopal, una ciudad sobre el lago. Pareciera que las civilizaciones van y vienen, pero queda la cultura viva de una manera u otra. ¿Qué es cultura, cómo queda viva? Está allí plasmada en el arte que crearon. Valor y confianza ante el porvenir hallan los pueblos en la grandeza de su pasado mexicano. Contemplate en el espejo de esa grandeza. Comprueba aquí. Extranjero. La unidad del destino humano. Pasan las civilizaciones, pero en los hombres quedara siempre la gloria de que otros hombres hayan luchado para erigirlas. Castillo de Chapultepec. Mansión estilo europea, el Versalles de Mexico, en el tope del cerro. Ha pasado muchas etapas, testigo y protagonista de la historia ese valle. Porfirio Diaz vivió allí. Piso de mármol estilo ajedrez, techos altos, paredes trabajadas por muralistas. En el tope de la colina se siente majestuoso. ¿Cuáles son los murales, quién hizo los vitrales? Cobraban vida cuando les pegaba el sol.

Maximo Bistrot, Contramar, El Nacional. Que muchos mezcales, que mucha comida, que mucha gente buena.


Se ha dicho que la revolución no necesita al arte, pero que el arte necesita de la revolución. No es cierto. La revolución si necesita un arte revolucionario. Billete de 500, Diego Rivera


Sábado por la mañana, resaca minima. Pánico porque no encontramos las llaves. 24 horas pegadas a la puerta del carro, amanecieron ahí como si nada. Y que se siente seguro en la ciudad, ¿será por lo del Papa? Policias en cada esquina. En busca de un buen desayuno, algo rápido, cafe Cielito y a rodar. Manejando a Teotihuacan, todos los mexicanos nos lo recomendaron. Barrios mexicanos, que lindas esas casitas. Favelas en Brasil, barrios en Venezuela, y como lo llamen en Mexico, son parte de la realidad latina. Salíamos de la ciudad y nos adentrábamos a otro ambiente. Luego de lejos se veía una pirámide. Llegamos y era polvo e historia. Nos vendían el cuento en forma de sombreros, recuerdos, colores. Entramos por la puerta 1, vimos que no sabíamos, y viramos por un guía. Aullaban jaguares para asustar a las suegras. Busca y pregunta, y apareció Alicia. ¿Español? Si español.

¿Como aprendiste todo eso? Que ha estudiado, que tienen que pasar una prueba para ser certificados. Ha leído mucho. Que esto no tiene nada que ver con los aztecas o los mayas. Es un error común. Esto es teotihuacano y que es parte de nuestra historia. Parecía orgullosa. Cargaba un librito lleno de verdades en su morral. También había agua en el morral, nosotros le ofrecimos igual. Porque el agua es vida. Porque sin agua nos morimos. Porque Teotihuacan fue supuestamente abandonado por falta de agua. Se les acabaron los recursos. No pensaron en eso. Pero si pensaron en planear su ciudad para adorar a sus dioses. Una megalópolis para su época. Que las plazas eran cercadas por que encerraban a la paz. Que eran abiertas porque eran para su Dios sol, que les derramara su bondad. El sol, que mucho es, que mucho tiene. Que habían templos y habían casas para los que gobernaban. Había gobierno, ahí vivían los gobernantes, como siempre. 52. 52 era el ciclo al que obedecían. Que la tarima central tenia 13 escalones en cada lado, 52 si multiplicado por cuatro. Que cada 52 años derribaban su ciudad y la volvían a construir. La volvían a ofrendar a sus dioses. Ofrendas, sacrificios. Que dentro de esas pirámides sacrificaban animales y personas —¿por qué con las manos atadas?—, ofrendas para sus dioses, para pedirle permiso a la tierra. Que dentro de esas pirámides habían otras pirámides más. Estilo cebolla. Tres pirámides principales: la de la luna que fue la primera, la del sol que es la más grande, y la tercera con la plaza principal. Sabían de acústica también. No tenían altoparlantes pero el sonido rebotaba de las paredes, las voces eran escuchadas. Nada en este vida es casualidad o coincidencia, todo tiene una razón, dijo ella. Ha leido mucho. Sabían de astronomía. Reflejaban las estrellas y el cielo completo en una laguna-piscina. Así observaban y adoraban. Me traje una piedra de vidrio volcánico. ¿Como se llama, oxi-algo? Obsidiana ¿Y cómo harías tu para ver el reflejo del sol? Apunta directamente al sol. Es un filtro, vidrio sagrado. Así podían ver y adorar a su sol. Sabían de arte, pintaban sus muros y la ciudad era de puro color. La pirámide de la luna, la pirámide del sol. Donde los hombres se hacen dioses. Maguey, agave, nopal: todas plantas originarias de allí. ¿Ves esa que pareciera de acá? Esa se las trajeron los pájaros del sur. Ellos también migran. Los pájaros no tienen frontera. El Maguey lo utilizaban enteramente, cero desperdicio. Se comían el gusano, usaban la punta para sacar sangre, algo para comer, algo para coser, lo seco para prender fuego, que se yo. La tierra se los daba y ellos lo aprovechaban. Dicen que la fe mueve montañas, ellos literalmente movieron montañas casi completas para trasladar esas rocas. A punta de fuerza y sudor, el sol arriba derrochando su bendición. Usaban rocas volcánicas, tenían un proceso para la mezcla de lo que seria su cemento. Construyeron templos enteros, pirámides imperiales. Se acercaban a sus dioses subiendo esas escaleras. Cada 52 años había que adorarlos más. ¿Por qué el sol no les avisó que pensaran en el agua? Todo es un ciclo y tiene principio y final. Paseamos por la avenida de la muerte, invocando a los dioses, sintiendo hambre.

El restaurante El Jaguar quedaba de ultimo, detrás de la pirámide del sol. Había muchos cuadros, las paredes cubiertas de arte. Una obra era del juego que jugaban, según el mesero: podían usar nada más la cadera y el antebrazo, tenían que meter la pelota por la meta, el que anotaba más puntos ganaba, el que perdía era sacrificado. Creo que ya sabemos como escogían a los que terminaron debajo de las pirámides. Cerveza del Indio, gusanos de Maguey, ¿micheladas?, postre de cajeta.

Partimos de vuelta como que más completos, más sabidos.


Colores de Mexico

Montezuma al ataque.


¿Zócalo? Volvimos al concreto, a la otra ciudad. Es un lugar distinto, pero en el aire se siente la misma mística. Un país llenos de mitos y leyendas, esos países latinoamericanos. El mismo sol que adoraban en Teotihuacan es el que brilla en la Ciudad de Mexico. Que se llama así por los mexicas. ¿Una sola leyenda, un solo mito? ¿No somos más que eso? ¿Se asombrarían ellos por lo que se ha construido hoy? ¿Y cómo les explicamos que esa Torre Latinoamericana no fue ofrendada a ningún Dios? Hablando de Dios, el Papa andaba por allí. Se sentía en el aire que era un día especial, se respiraba historia. Era la primera vez que el Papa Francisco estaba en esa ciudad. La ciudad de los mexica y la de la virgen de Guadalupe. Se respiraba historia, no era un día cualquiera. Calles trancadas, pantallas y tarimas montadas, mucha gente en las calles caminando. Nosotros en busca de café. Se ven bonitas esas calles. Mira a ese señor que tiene como que una caja musical, no se ni como llamarlo. Está la música en el aire, la ciudad es mística. ¿Cómo saber cuando estas en presencia de magia o no? De vuelta nos damos cuenta de que la calle ahora si estaba trancada. Debe venir por allí. Igual no tenemos otra opción, o esperamos o esperamos porque igual había que cruzar esa calle que era rio. El mientras tanto fue un perrito vestido de mariachi. Pasaban helicópteros por los cielos y edificios. Y luego empezaron a navegar cuesta abajo los primeros carros. Salieron los celulares a grabar, se acercaba algo sagrado, la historia que se respiraba. Y entonces fue que llegó el momento bendito. Y pasó el papamobil a una velocidad relativamente rápida, apenas se alanzaba a ver. Tenia la mano extendida por la ventana y algún sitio a donde llegar.

Oro ayer, oro hoy

Sábado mágico, místico, histórico. Luego hotel, sexo, ducha, ropa nueva, sentirse como nuevo, un trago y adentrarse a la noche mexicana. Hubo cervecería, Libertad, mezcalería, sabor ahumado y a tierra, pulque —se lo daban a los bebes anteriormente—, el agua de Jamaica está muy rica esta noche, dónde vamos a comer que si no nos destruimos, tienen que ir a Oaxaca mañana mismo, un perrito que se llamaba Benicio, tacos al pastor, el sitio se llama ¿Álvaro Obregón?, igual que la avenida. El ultimo taco fue de más, gula pero rico. El sábado fue el único día que no estábamos ni trasnochados ni enfermos.


Después no todos nos sentíamos bien. El domingo dos enfermos. Un paseo a la farmacia y a buscar cafe. Un Uber barato a Coyoacán —era regalado—, porque había que hacer el esfuerzo, por la patria. Un fila enorme en la casa azul. Dimos una vuelta, caminamos un poco, pero era mucho. La nena lloró un poco, nadie sabe exactamente porque. Se sabia que íbamos a retornar entonces. Me escape a la librería, me llevaba mirando desde que pedimos el té. ¿Que títulos tienen de Carlos Fuentes? Y ahí estaba Pedro Paramo también. Y luego otro Uber al hotel. El museo de Frida y Diego, y Coyoacán, para la próxima, lo importante es que la nena se sintiese mejor.

Lunes: el Fede batallando todavía, pero ya había llegado el día del retorno. Aunque no sin antes ver la biblioteca Vasconcelos. ¿Era tan impresionante como se veía en fotos? Si, igual de impresionante, si no más. Fue rápido, se pudiese pasar todo un día allí metido. ¿Pueden ser las bibliotecas una manera de medir el avance o progreso de una ciudad? Si una casa sin biblioteca es una casa sin alma, como dicen, ¿qué seria de una ciudad con una pobre biblioteca? Tiene un rancho mental y está alquilando un edificio completo.


Esa debe ser la manera más fácil de identificar a un mexicano de verdad: si puede pronunciar los nombres de dioses precolombinos como si nada.

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