Empapados de realidad


Uno depende de Cadivi, de la embajada en México, del permiso este, del permiso aquel. Otro depende de que si consigue tiempo o no en su ocupada vida. Uno esta pendiente con la posible extensión de la visa, de llegar a un lugar con pocos latinos, pocos venezolanos, llegar a un sitio donde exista la tranquilidad, practicar el ingles, sentirse un poco mas ciudadano. Otro esta pendiente de cuando es el mejor momento para regresar a la reconstrucción del país.

Los dos están empapados de realidad. Los dos crecieron juntos jugando futbolito en una calle ciega. Los dos tuvieron alguna vez los ojos puestos sobre la misma chama. Ninguno de los dos se imaginaba lo que las vueltas de la vida iban a traer.

«Mira saluda a mi mama». «Señooora, tanto tiempo».

Uno estuvo un par de años en la acción social. Tuvo momentos de diálogo en las cárceles de Venezuela, se metió a los barrios a aportar en la construcción de ambulatorios, pasó las navidades dandole regalos a niños damnificados. Clavó ese semestre en la universidad, por cierto.

«Allí usan las señales de tránsito para construir sus ranchos, esos pedazos de aluminio, que si Los Teques 27km».

Otro no tuvo tiempo sino para estudiar. Se formó en la solución de problemas, agarró experiencia en el mundo de la tecnología con pasantías, pasó por las zonas mas adineradas y plásticas de California, se convenció de que la educación es el único método real de superación, se sumergió en páginas y palabras para entender un poquito mejor. Vivió y vive con la cabeza físicamente en un lugar, y en otro distinto en cuanto a pensamientos.

«¿Tu como crees que pinta la cuestión? Ya, lo que sí es cierto es que más hondo no hemos estado».

Los dos están claros que lo más difícil va a ser aliviar los problemas sociales, ahogar al odio con amor, cambiar la envidia por empatía, la ley del más fuerte por la ley del respeto. Solucionar el desastre económico va a ser fácil, comparado a lo otro. Los dos están claros que va tomar tiempo — generaciones, quizás — para ver un país distinto. Pero los dos saben que el acelerado ritmo de la tecnología y la globalización hacen posible un cambio mas rápido de lo normal. Los dos seguirán mojados de esa realidad que les cae, esa lluvia que no pidieron. Los dos piensan poner su granito de arena, sembrar ese árbol hoy para que dé sombra mañana.

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