EL BOOM DEL TATUAJE ACUERALADO
Por Ignacio Parra
Se entrevistó a Zvenkå ßalanzå, quien es tatuadora especializada en el llamado Watercolor. Ella explicó el proceso que debe llevar este tipo de tatuajes, los cuidados, las preferencias del público y su experiencia en el rubro.
Camino por Santiago, veo muchos desconocidos caminando junto a mí, me doy cuenta que uno de ellos tiene un tatuaje, que es distinto a lo que uno suele ver día a día, está lleno de colores, como si fuese una pintura hecha con acuarela, nada que ver con lo que esperaría. Curiosamente, voy rumbo a un estudio de tatuajes que se especializo en ese tipo de arte y lo dirige Zvenkå ßalanzå. Al llegar, miro un sinfín de brazos, cabezas, muslos y cuanta parte del cuerpo sea posible de rayar (como le llaman ellos), todos con colores vividos y pocas líneas, iguales al que vi en el transeúnte hace un rato. Le pregunto cómo se llama esto, de inmediato me responde: “estos son tatuajes acuarelados o watercolor (…) desde hace unos años hay boom”. Al ser algo que no conozco y que probablemente el lector tampoco, decidí hacerle preguntas sobre su trabajo y esta técnica.
En la primera pregunta trato de abordar su experiencia como tatuadora y como decidió ocupar esta poco conocida práctica.
“Yo partí queriendo hacer ese estilo en particular, ya que soy ilustradora de profesión y pinto con acuarela, entonces estaba muy vinculado a mi arte. La idea era hacer esas mismas pinturas del papel en la piel. Esa fue mi idea principal, obviamente uno no puede dedicarse a un solo estilo, pero quería que ese fuera mi fuerte, ya que era, casi, como pintar sobre la piel. Ha sido complicado, ya que no es lo mismo que colorear un tono plano que darle el efecto de la pintura y agua cuando se absorben en el papel, son texturas diferentes, que se hacen no solo pintando, a veces debes hacer muchas líneas donde pareciera que no existen, modificar el color con agua, aumentar la cantidad del mismo, entre otras. Como te das cuenta es súper complejo, aun cuando la gente piense lo contrario, ya que no es solo tirar colores, tiene un movimiento y una forma, porque es agua. Descubrí esto afuera, acá no se ocupaba mucho, pero de repente hubo un boom, ya que aparecieron un par de exponentes que eran muy buenos, por lo que comenzaron a tomar este estilo como algo que se podía llevar a cabo. Antes (la gente) solo se hacían tatuajes más tradicionales, como japonés, oriental, el antiguo, etcétera. Entonces se dieron cuenta que podían hacer algo más delicado y que pareciera más una obra de arte que un mono pintado en la piel, que lograban hacer algo pequeño con harto detalle, más que una cosa gigantesca y tosca”.
Según entendí este tipo de tatuajes conlleva un proceso más complejo y delicado, por lo que le pregunto sobre este.
“El proceso es más complejo que el tatuaje normal, porque no es solo hacer color-sombra sobre un color base u oscurecer con negro, sino que se hace muchas tonalidades de color, a veces no solo con agua sino con más colores, entonces es un proceso delicado que en general tarda mucho más. Los cuidados son los mismo que un tatuaje normal, pero, aun así, debes ser cuidadoso ya que al tener muchas gradientes de colores, los más claros se pierden si no los cuidas bien, por lo que ocupar las cremas que te recomiendan al tatuarte es fundamental”.
Decidí consultarte sobre la experiencia que ha tenido sobre el acuarelado.
“Mi experiencia ha sido muy gratificante, ya que poder lograr hacer lo que uno quiere, lo que tiene en su cabeza y plasmarlo en un lienzo como la piel, que dura años, es increíble. El único problema que he tenido, es que decidí hacerlo autodidacta, por lo que fue más lento el aprender; debido a que cuando comencé aun no existían muchos tatuadores que trabajaran esta forma. Fue un proceso de ensayo y error, ya que uno, en lo que sea que estés haciendo, siempre se equivoca; es muy frustrante, ya que uno trata de practicar en las pieles sintéticas, en sí mismo, en amigos que se presten, pero es lento si no hay alguien que te guíe. Al final eso te quita tiempo y posibles clientes, pero cuando lo logras es muy hermoso (…) Lo que más piden son algún diseño base lineal, puede ser un dibujo de un animal o hasta un retrato, pero siempre muy lineal, sin tanta sombra, porque eso interrumpe el color que ira luego, entonces siempre son diseños del tipo de: la cara de un caballo, una medusa, entre otros. En general son solo líneas bien pulcras, como mucho podría ser con sombras hechas con puntillismo. Luego se pinta el color, que, en general, siempre son colores cálidos, fríos o de ambos, pero no te piden un puro color, al menos eso es poco frecuente. La gente prefiere que si es acuarela, sea bien colorido. También piden harto diseños florales, con muy poca línea, por ejemplo una rosa y que los pétalos no están delimitados con líneas, sino solo con colores, como si fuera una mancha, en lo particular yo prefiero ese estilo, ya que queda mucho más lindo y diferente; al mismo tiempo es más complejo, ya que no hay una línea que te diga que pintar.
Finalmente, concluyo la entrevista consultándole sobre su visión del arte y el tatuaje.
“Es un arte muy antiguo, hay cadáveres del principio de la humanidad con tatuajes, es imposible que sea descartado, ya que tiene relevancia en la vida del humano, ya sea cultural o simplemente estético. En el caso del watercolor, tiene esa cosa que es más del dibujo, del papel, de la mancha, hay un movimiento en los colores; lo ves de otra forma. Hay mucha gente que ve este tipo de tatuajes, ya que no son tan conocidos fuera de este mundo, porque el boom fue hace pocos años y quedan muy impresionados, creen que eso no se podía hacer. Aun es algo nuevo para la gente en general”.

