De los «pichaflojitas» y su mutación a Los Mierdasecas™️

Aquí el Esteban de nuevo escribiendo cosas. Cómo podéis ver el título no se anda con rodeos y hoy vamos a hacer un Barrio Sésamo de los pichaflojas.

¿Qué o quién es un pichafloja?

Pues hasta hace poco alguien relativamente inofensivo. Más o menos podríamos definir a un pichafloja como un hombre de edad comprendida entre los 35 y los 50 años que cree que tiene éxito en la vida pero a quien las relaciones interpersonales siempre se le han resistido, básicamente porque en su pareja prototipo están mujeres de su edad, con éxito profesional y personal. Efectivamente, el pichafloja es netamente heterosexual.

Que el pichafloja sea netamente heterosexual viene de que mis investigaciones se han centrado esencialmente en ese ámbito. Obviamente en otros ámbitos seguro que se da.

El acceso a estas parejas puede darse de multitud de maneras: hasta hace un tiempo lo normal eran las relaciones profesionales aunque con la irrupción de las aplicaciones para ligar (leed esto, que es interesante) el campo inexplorado es otro y nos encontramos con multitud de opciones, desde los solteros más enteros hasta los menos exigentes. Pasando, claro está, por quienes solo quieren follar.

En principio, los pichaflojas no suelen ser peligrosos: se achantan tan pronto descubren que la contraparte es una persona de los pies a la cabeza, con inquietudes, intereses e incluso con muchos puntos en común. Y es ahí donde vienen los problemas, básicamente derivados del ego y años y años de autosuficiencia en todos los sentidos (incluyendo en el pack unas cuantas sortijas y uñas de porcelana para los momentos de soledad más íntima).

Los problemas vienen en forma de largas, inseguridades, ahorasnoses y mil fórmulas más. Hasta que la baraja se rompe y acaban dejando un vacío. Vacío no muy grave pero que puede afectar a quien tenga la desgracia de estar dando una y otra vez con pichaflojas.

¿Pueden mutar?

Sí. Los caminos del determinismo darwiniano son inescrutables y acaban generándose muchas mutaciones.

El pichafloja que de verdad se tiene en estima considera que lo que hace está mal y que ha de cambiar, consiguiéndolo en algunos casos y generando experiencias más que satisfactorias tanto para el ex-pichafloja reconvertido en persona liberada de sus ataduras estúpidas como para la contraparte de la relación.

Hay quien no muta, quedándose en pichafloja por el resto de sus días; normalmente acabará teniendo una relación tóxica pero desactivado para la vida normal.

Y luego están los que evolucionan hacia el siguiente nivel.

Los Mierdasecas™️

Lo puto peor. El pichafloja más acomplejado que, al más puro estilo human centipede, se retroalimenta, buscando apoyo y comprensión en otros compañeros otrora pichaflojas y que en grupo (o rebaño) se convierten en la peor especie de todas, El Mierdaseca™️.

¿Cómo es posible reconocerlos? Es relativamente sencillo: hablan de las mujeres en términos no precisamente halagüeños, normalmente porque una de ellas le rompió el corazón en mil pedazos pero pudo recomponerlo y quiere que le vaya bien pero lo más lejos posible porque esa puta se quedó con el dinero, la casa y los niños y ha rehecho su vida follando en el lecho conyugal que es suyo por derecho con otro. Sigue a esto una escalada de terminología más propia del despecho de cualquier canción de Pimpinela que de un ser humano normal que controla sus esfínteres, pero es lo que hay.

Igual esa parte puede estar oculta y nos encontramos mierdasecas que hablan de cosas como la cantidad de hombres muertos que no aparecen en las estadísticas de violencia de género porque también hay 30 hombres al año que mueren a manos de sus parejas.

Pueden utilizar términos como feminazis o, mis preferidos, hablar directamente de que el varón blanco heterosexual está en peligro de extinción por culpa de las malditas políticas de género que vienen a castrar a ese hombre que ha recibido una educación férrea en valores.

Valores que, como todo, tienden a evolucionar con el paso del tiempo y las generaciones. Por supuesto, tienen amigos homosexuales pero no entienden a las lesbianas porque pudiendo disfrutar de una buena polla, se dedican a comer coños, que es una guarrada asquerosa. Eso es porque nunca han tenido una buena polla. Como la suya, que está 100% del tiempo dispuesta a hacer el curso puente hacia lo que no es pecado.


No obstante, habrá que dar una definición al uso, porque el idioma merece que definamos al maldito mierdaseca de una vez por todas:

Mierdaseca: dícese del varón blanco heterosexual que considera estar en peligro de extinción por culpa de factores exógenos personalizados de manera habitual en las mujeres y el colectivo de maricas (las lesbianas solo son mujeres equivocadas en lo relativo al sexo). Suele lucir en sus redes sociales cosas como banderas y el amor a un equipo determinado de fútbol y llama la atención a cosas como «para cuándo el día del hombre». En general son personas con una autoestima demasiado elevada que se han dado de bruces con un mundo que ha evolucionado más de lo que lo han hecho ellos y que, como única respuesta, entienden el enfrentamiento contra lo nuevo.

Es una definición larga y prolija pero que comprende a gente como Javier Marías y su incesante búsqueda de casito dominical (casito que coincide, casualmente, con periodos de venta de libros o lanzamientos de sus novelas), youtubers varios (mierdaseca over 9000 el que se viste como un espermatozoide), periodistas desmelenados con pelo de Nancy y opiniones absurdas sacadas de su ombligo y votantes de partidos varios de la derecha, aunque la mierdasequez se va haciendo cada vez más transversal y encontramos ejemplares cubriendo todo el espectro político de nuestro país.

¿Qué podemos hacer contra la mierdasequez?

La primera y fundamental es muy fácil: evitar el consumo de la mierdasequez en redes sociales (silenciar y bloquear, esos ejercicios sanos) y en medios (no cliques en mierdas como mantra).

Muchos mierdasecas hablan de las subvenciones de las malditas feminazis pero el incremento de audiencias de esos medios que no viven de subvenciones hace que sea necesario tenerlos en cuenta tanto en el reparto de las campañas institucionales (hay mierda para todos, pero esencialmente y casualmente con cierta escoración hacia la derecha) y también en el mix de medios de agencias.

Hagamos un esfuerzo de responsabilidad y que esa mayoría silenciosa que tanto les gusta mentar a los políticos de note.

Y, sobre todo, no consumas mierdas. Usando el verbo consumir en su acepción más amplia, desde quienes llaman al boicot o al odio hasta quienes votan a gente que le gusta sembrar el odio.

Y si no, pues habrá que recurrir a Doraemon.

Update 04/01/2018: