Huir de la polémica

Hay un momento en la vida en el que las polémicas hacen más daño del que nos imaginamos.

Es ese momento en el que te das cuenta que el saldo de tu casillero es negativo el inicio de una cierta tranquilidad. Ese momento en el que te da casi todo igual y en el que empiezas a enfocar para preocuparte de lo que te importa de verdad.

Familia, trabajo, quienes te rodean… empiezas a quitarte lastres de verdad, a despreocuparte de quienes no te preocupan, a ignorar las inútiles batallas (que no guerras) que otros deciden luchar y en las que ves que los tiros se dan al aire por miopía y al pie por inutilidad.

Ese momento en el que tu ego decides dejarlo para ciertas cosas más provechosas (para el propio ego). Ese momento en el que has decidido que solo vas a preocuparte de aprender cosas verdaderamente importantes.

El momento en el que decides ser egoísta.