Oda a la mujer

Cada mujer es un divino misterio

Me encanta hablar y escribir sobre mi vida como mujer, aunque a veces yo misma no me sienta a gusto bajo esa piel. Esa piel que muchas veces se ensucia por las caricias de alguien mal intencionado, es cuestionada por otros hombres o mujeres por calumnias y amenazas, también por las injusticias que siguen considerando que la mujer es menos o más que un hombre.

Si bien es cierto que tanto hombres como mujeres somos iguales, debo atreverme a decir que lo que experimento con mis emociones me hace sentirme completamente diferente a un hombre.

Sam Rogers. Ruby in the lake, August 2014.

“Una mujer puede ser tan sumisa, que puede obedecer a otros para poder ser aceptada; pero, puede ser tan rebelde, que quiera su propia libertad.

Una mujer puede ser tan callada, que necesite el silencio para sanar su alma; pero, puede ser tan escandalosa que requiera expresar lo que siente para que otros la escuchen.

Una mujer puede ser tan débil, como los pétalos suaves de una rosa al ser destrozada; pero, puede ser tan fuerte como para espinar a quien la maltrata.

Una mujer puede experimentar placer, como parte del disfrute de sus emociones con sus sensaciones; pero, puede sentir dolor si es que su alma se siente triste y destrozada.

Una mujer puede sentir amor y odio, dolor y alegría, pasión e ira. Es como un océano profundo, sin descubrir. Solo ella misma sabe lo que esconde y puede ser que lleve una mascara para esconderse entre la vida diaria llena de sucesos y actos.

Cada mujer es un divino misterio, es diferente y son esas diferencias que hacen de cada mujer, un ser único y cautivante.”

Escrito por:

Melissa Mata

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