Soledad acompañada.
Sociedad de grindr, atentos, que hoy tenía todas las ganas y disposición de escribir esta queja. Ahórrense el acuse de recibo pues esta carta es abierta y si tienen una inconformidad recuerden que esto no es nada más que mi opinión desde , meramente, mi perspectiva de la vida y de la comunidad. Pues si he aprendido algo es que Grindr es un juego que no se acaba; un juego en el cual desempolvamos las técnicas de venta que aprendimos en universidad para vendernos con nuestra mejor cara y detalles técnicos. Que si modelo 93, con una defensa grande, que si nos falla aquello o nuestro color es este otro.. que si venimos equipados o somos de escape largo… Cual comprar zapatos por catálogo, pero en este catálogo, los zapatos se conocen y hasta te mandan dickpics. ¿Cómo da vueltas la vida, no?
Siempre que me preguntan he dicho que Grindr es un mercado. Un mercado de carne donde la moneda es la cara. Los dólares el cuerpo y los vales de despensa son el pene. Puede que algunos te los valgan más que otros en el establecimiento, eso depende del vendedor, pero al final, si no tienes ninguno de los 3 mencionados previamente, tendrás que bajar tus expectativas de lo que puedes comprar e irte por carne un poco más barata, pues al final por tener un pene y un hoyo eres acreedor a los servicios básicos. Ya dependerá de cada quién cómo se romancea.
Pero esto ya lo saben todos, y si no, bienvenido viajero, que eventualmente serás un inquilino permanente en este mundo alterno donde demacramos el lenguaje a 4 frases antes de concretar un encuentro , pero lo complementamos con fotos que a sus abuelas les daría un infarto el solo saber que existen.
Una vez, a altas horas de la noche, alguien en este submundo me dijo “qué haces despierto?” A lo que yo respondí con el típico “perdiendo el tiempo, por?”. Lo siguiente que me dijo me dejó en shock y hasta hoy en día lo traigo pegado: “Es que las cucarachas sólo salen de noche” Fue ahí cuando me di cuenta que si bien antes me decía a mí mismo que solo estaba de pasada por acá, que no dependía de la app o que era meramente utilitario, ya me había convertido en un residente permanente del barrio teñido de amarillo y negro. Que ya sin pensarlo, varias veces al día, daba refresh con la esperanza de que aparecieran nuevos mensajes o perfiles para ,al final, solo ver a los malos conocidos.
Y es que aunque muchos cataloguen a grindr como un mal que surgió por la urgidez y ocio de algún programador, y que esta app solo vino a arruinar relaciones y al sentido de todo lo romántico y cursi en el mundo (porque todos saben que detrás de el “Hola, cómo estás? Rol? Lugar?” se esconden tantos sentimientos) creo que es todo lo contrario. Grindr es la cara real de lo que somos las personas. Es el “dale a alguien una máscara y te dirá la verdad”(Oscar Wilde) es lo que mis amigos heterosexuales quieren pero no pueden (muchos me han dicho que tengo suerte de poder conseguir una cita para bj en menos de 5 minutos).
Es lo que en verdad somos.
Y es que a todos los que me preguntan, siempre les respondo: Grindr es una herramienta más. Es lo que los chats en línea a hace unos años, las casas de cita a hace más, y el típico “te voy a presentar a alguien” de toda la vida. Si en grindr buscas sexo, lo vas a encontrar. Relación? Me han demostrado y yo mismo he buscado algo serio por allí, por lo que el límite de lo que busques en este mercado, es lo que tu imaginación, y tu pene, te dicten. Que si comienzas una relación en grindr te van a engañar eventualmente? Al final es la gente la que lo hace. No culpas a la pistola por el acto de matar, sino al que la utilizó para ello.
Me he vuelto bien mamón.