La Oportunidad Dentro de la Crisis: 10 Ideas para Revivir la Economía Puertorriqueña

Por: Giovanni E. Pagán Vélez

La última década ha sido marcada por la debacle causada por la insostenibilidad de la deuda pública de Puerto Rico. La austeridad y la ausencia de reformas han socavado el funcionamiento de nuestra economía. La falta de oportunidades de empleo ha desatado una migración masiva que ha llevado a una generación de puertorriqueños al exilio mientras que, la ineficacia y corrupción gubernamental han generado un nivel de desconfianza institucional sin precedentes.

Las repercusiones de este evento han impactado nuestro bienestar material y redefinido nuestra percepción como pueblo. Para muchos puertorriqueños es un abrupto despertar a un mundo en que la Vitrina a la Democracia se rompió, el milagro económico puertorriqueño se quedó en los setentas y “lo mejor de dos mundos” resultó ser una mera fantasía. Para nosotros los jóvenes, quienes nunca hemos vivido ese Puerto Rico de ensueño, la crisis nos ha confirmado que la sociedad en la cual vivimos se construyó con una visión a corto plazo.

Ante esta realidad mucho se habla de las vicisitudes que aún nos faltan por enfrentar pero no se ha articulado un plan para sobrellevar las dificultades que enfrentamos.

Si algo se ha vuelto claro en el caos actual, es que hace falta un nuevo pacto socioeconómico que regenere nuestra sociedad — asegurando que generaciones venideras vivan en un Puerto Rico mejor. El mismo tiene que incluir un proceso para trabajar con la deuda pública, pero no se puede limitar a ello. Para sacar a Puerto Rico adelante, tenemos que repensar desde nuestra manera de gobernar y hacer negocios hasta nuestra autoimagen como nación y la forma en que nos relacionamos con el mundo.

No se trata de descubrir una “receta para resolver la crisis.” Ni un nuevo impuesto, ni otra cesantía masiva de empleados, ni una nueva asignación de fondos federales van a ‘salvar’ a Puerto Rico. Los problemas de hace años se resuelven con soluciones duraderas. Con el fin de efectuar los cambios necesarios, el pueblo de Puerto Rico tiene que reexaminar el ayer para apoderarse de su mañana. Las siguientes propuestas son esenciales para la recuperación económica de nuestra isla:

I

Una reestructuración rigurosa y concienzuda de la deuda pública. Esto implica negociar simultáneamente con los acreedores que poseen bonos generales del Estado Libre Asociado y bonos de las diferentes agencias e instrumentalidades del gobierno. Una reestructuración exitosa reducirá significativamente el monto a pagar pero puede afectar nuestro acceso a los mercados financieros. Para evitar la desconfianza y asegurar nuestra reinserción en los mercados de financiamiento.

Es importante recalcar que una renegociación con buenos términos es imposible sin medidas para el crecimiento y desarrollo económico, pues son dos caras de la misma moneda.

II

En cuanto al gobierno, el objetivo debe ser mejorar el servicio a la ciudadanía usando los recursos disponibles con mayor eficiencia. Para ello hace falta implementar un sistema de contratación basada en mérito a nivel gubernamental que evite el favoritismo político y que mejore la calidad del trabajo producido en el oficio ministerial. Además, se deben instaurar métricas de desempeño que puedan cuantificar el beneficio a la ciudadanía de cada dólar invertido.

Sin embargo, el gobierno no puede servir a la población sin una estructura organizacional que permita la agregación de servicios. Actualmente la burocracia administrativa no permite que los recursos vayan a donde más hacen falta, lo cual indica una urgencia para repensar el funcionamiento de las agencias públicas. Para ello, el gobierno requiere una mejora sustancial en su capacidad de compilar, analizar y compartir información. Este cambio importante solo será posible con una inversión estratégica en sistemas y expertos en informática. Estas inversiones proveerían nuevas oportunidades para mayor efectividad y transparencia en el gobierno — incrementando su capacidad para servir a la ciudadanía y socorrer a aquellos en mayor necesidad.

Con el fin de evitar las insuficiencias presupuestarias causadas por la sobreestimación de recaudos, los presupuestos se deben estructurar de acuerdo a los fondos recaudados por Hacienda en el año anterior. De esta manera los presupuestos se harán de acuerdo a los recaudos en lugar de incrementar impuestos para poder cuadrar el presupuesto. Adicionalmente, las leyes orgánicas de las distintas corporaciones públicas deben enmendarse para que los emprendimientos de estas compañías respondan a la realidades económicas y no a las incertidumbres electorales.

III

Las medidas a realizar tienen que ir más allá de una mera reestructuración del gobierno y su deuda. La austeridad ayuda a minimizar gastos y aumentar el rendimiento de fondos. Sin embargo, los recaudos necesarios para pagar las obligaciones solo estarán disponible con un incremento en la base tributaria y la producción económica del país. Esto solo será posible con medidas para facilitar el desarrollo del sector privado puertorriqueño. Con miras a desarrollar el capital local se deben conceder exenciones contributivas a nuevos comerciantes y designar zonas comerciales especiales que faciliten las posibilidades de crear empleos por medio de mayor inversión local y foránea.

Además, hay que uniformar y reducir los permisos requeridos para abrir negocios. El sistema de regulaciones actual favorece a las compañías grandes y fomenta al comercio por debajo de la mesa — cambiar este sistema es esencial. Por otra parte, el capital internacional también se tiene que fomentar por medio de exenciones contributivas a compañías que se comprometan contractualmente a expandir operaciones, entrenar puertorriqueña(o)s y reinvertir sus ganancias en la isla.

IV

Es indispensable cambiar a un sistema de impuestos progresivos que incentive al trabajo. Las contribuciones sobre ingreso deben contrarrestar la regresividad de los impuestos actuales, facilitar la movilidad económica y mejorar la compilación de estadísticas de consumo. Estas medidas gradualmente llevarían a mayor igualdad en la calidad de vida de los puertorriqueños. Para incentivar el trabajo hace falta una reestructuración de fondos disponibles para ayuda social que reduzca los desembolsos directos y use fondos para créditos a trabajadores que no tengan un salario digno para vivir. Los impuestos al consumo se deben substituir por impuestos indirectos a los vendedores. Este cambio aumentaría los recaudos del gobierno al suprimir la evasión fiscal y la economía subterránea.

V

Por otra parte, es de suma importancia realizar enmiendas sustanciales a las leyes de incentivos económicos para reducir subsidios y alivios contributivos. Dichos subsidios representan un gasto para el erario público y obstruyen la competencia en el mercado — privilegiando a unas compañías sobre otras por razones sin relación alguna al funcionamiento eficiente del mercado.

Más aun, se debe cobrar un impuesto a las compañías foráneas que sea proporcional a sus ganancias. Por muchos años la sobrevaloración de la influencia de las compañías foráneas ha hecho que la eliminación de los privilegios contributivos se convierta en tabú. Este punto de vista ignora los reintegros contributivos que Estados Unidos le da a sus compañías. Incluso, ignora cuan baja es la tasa efectiva de impuestos a compañías foráneas es en Puerto Rico (4%) en comparación a otros países aledaños que tienen impuestos más onerosos (10% o mayor). Continuar dándole beneficios a las compañías extranjeras subestima los beneficios que el comercio libre y justo generaría en Puerto Rico si las compañías se desarrollan en igualdad de condiciones al resto del mundo.

VI

El país también se beneficiaría de una ley para el desarrollo urbano enfocada en maximizar el rendimiento de las áreas urbanas y en evitar la expansión desmedida. Dicha ley debe acompañarse de una amplia revisión de las leyes de zonificación en Puerto Rico y de una implementación de impuestos sobre la propiedad proporcionales al valor del terreno y el inmueble. Puerto Rico carece de una infraestructura urbana que fomente el desarrollo económico. Por eso es necesario promover el desarrollo efectivo de las ciudades, particularmente San Juan, como áreas centralizadas de movimiento económico. El crecimiento económico y la innovación se genera en las grandes ciudades alrededor del mundo a razón de la aglomeración de ideas, recursos y capital.

Esto no implicará que las áreas rurales quedarán aisladas de nuestra economía. Por lo contrario, la centralización económica en torno a las ciudades facilitaría la movilidad económica de los puertorriqueños. Al tener un punto de referencia se evita la existencia de áreas marginalizadas porque las áreas rurales funcionan como un engranaje esencial en la línea de producción. Para hacer todo esto posible, se tiene que revisar el sistema de organización territorial que hoy en día se fundamenta en la ley de municipios autónomos. Puerto Rico debe crear una política interior más coherente que tenga un sistema de regiones de agregación que sirva como intermediario entre el gobierno central y los municipios.

VII

Una reestructuración del sistema público de educación es necesaria. Primero, se debe facilitar el acceso a la educación por medio de la tecnología. Segundo, hay que reducir gastos en administradores, aumentar salarios magisteriales y concederle mayor autonomía a cada escuela. Tercero, tenemos que encaminar a nuestros jóvenes a la universidad y también desarrollar programas de empleo para que los jóvenes puedan sustentarse durante sus estudios.

A nivel universitario, Es preciso reestructurar significativamente los gastos de nómina, fijar los gastos administrativos a un porcentaje específico de los gastos operacionales y enfocarse en inversiones de alto rendimiento — infraestructura, tecnología y programas de investigación y desarrollo. Para facilitar la inmersión del estudiantado en la economía local hace falta desarrollar programas de empleos para jóvenes universitarios y utilizar a la UPR como asesor prioritario del gobierno. Por ultimo, se requieren reformas que aumenten los estándares académicos, promuevan la transparencia en la toma de decisiones y enfaticen el beneficio académico al estudiantado.

VIII

De la misma manera en que el gobierno requiere modernizarse, la economía puertorriqueña tiene que promover la innovación en sectores económicos emergentes tales como: el internet de las cosas (“internet of things” en inglés), la biotecnología, la inteligencia artificial y la economía autosustentable. Fomentar la economía del conocimiento e investigación en los campos de ciencia y tecnología generaría los empleos de alto rendimiento que tanto necesitamos. La economía global está experimentando un proceso de automatización nunca antes visto. Los trabajos del mañana aún no existen, mientras que los trabajos de hoy serán automatizados antes de lo que pensamos. Es por esto que se tiene que generar un ambiente en el cual nuevas tecnologías puedan ser acogidas para que sirvan como fuente de crecimiento y no provoquen aún más desigualdades.

IX

Puerto Rico tiene que reconocerse como una nación de diáspora o pueblo transnacional. Con más puertorriqueños viviendo fuera de la isla que en ella, mantener ese enlace con la diáspora puede servir como un propulsor económico. Los puertorriqueños fuera de la isla cuentan con más recursos económicos y conexiones internacionales y pueden servir como embajadores para atraer negocios e inversiones a la isla. Además de institucionalizar el diálogo con la diáspora, se deben tomar medidas económicas para fomentar el retorno y la inversión por parte de la diáspora.

X

En la era de la globalización, Puerto Rico tiene que hacer todo lo posible para usar su conexión con Norteamérica y Suramérica como ventaja. Pero no tenemos que limitarnos, también debemos buscar inversión de países emergentes que quieran un lugar estable para hacer negocios y expandir sus operaciones al resto del hemisferio. Con nuestra rica tradición intelectual y nuestro emprendimiento empresarial, tenemos las herramientas optimas para convertirnos en un eje creativo y tecnológico que directamente vincule a Latinoamérica y el Caribe con el resto del mundo.

Con el empuje al proteccionismo en muchísimas partes del hemisferio oeste — en especial en Estados Unidos — Puerto Rico debe expandir su compromiso con el libre comercio y abrir sus puertas a inmigrantes de diferentes partes del mundo que busquen aportar a nuestra sociedad.

Cabe señalar que el gobierno estadounidense también juega un papel clave en todo cambio que ocurra en Puerto Rico a raíz de nuestra relación constitucional actual. Entre los primeros pasos a tomar está exigir la eliminación de la leyes de cabotaje establecidas en Puerto Rico por la Ley Jones de 1917. Demás está señalar que toda negociación con los Estados Unidos tiene que priorizar el bienestar de los puertorriqueños y afirmar nuestro derecho al autogobierno y la autodeterminación.

¡Tenemos que ver esta crisis como una oportunidad! Las hazañas más grandes se logran bajo las circunstancias más adversas. Cambios significativos son imprescindibles para el futuro de Puerto Rico. Está de parte de los puertorriqueños exigirle a nuestros funcionarios de gobierno reformas significativas e inmediatas. Si la clase política actual no toma cartas en el asunto, tiene que surgir una nueva clase política que tenga el bien de Puerto Rico como valor supremo. El cambio es inevitable, está en nuestras manos aprovechar lo inevitable para mejorar a nuestro Puerto Rico.


Giovanni E. Pagán PARACa 2016

Giovanni E. Pagán Vélez es integrante de Mentes Puertorriqueñas en Acción desde el verano de 2016 y participó en el programa PARACa como interno en la firma de consultoría Estudios Técnicos Inc. Actualmente está completando un bachillerato en Ciencias Políticas y una Maestría en Administración Pública con concentración en Desarrollo Económico como parte del programa BA-MPA de Columbia University en la ciudad de Nueva York. Giovanni cuenta con artículos publicados en The Columbia Political Review, The Columbia Undergraduate Law Review y El Nuevo Día.

A single golf clap? Or a long standing ovation?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.