Pasear en la CDMX 🚶🏽‍♀️🚶🏾‍♂️

de Salvador Novo al Big Data.

por Adrián Santuario

Paseo de la Reforma, al fondo el monumento a Colón. 1890, A. Briquet, Fototeca Nacional.

Combinar nuestros ritmos internos —pasos, circulación, respiración — con el paisaje urbano que nos rodea se ha ido convirtiendo simplemente en anular distancias, a mudar de sitio. Una muestra de la gradual asimilación, conquista, incorporación y entendimiento que debería ser el recorrer nuestra ciudad tal vez ya solo queda en las hojas que nuestro querido Salvador Novo dejó en su Los Paseos de la Ciudad de México o en el flaneo tradicional de Plateros (la hoy avenida Madero) inmortalizado en nuestro poema favorito de Manuel Gutiérrez Nájera (el Duque Job, pues) en donde describe uno de los mejores dates 💅🏽 que hemos leído:

Toco; se viste; me abre; almorzamos;
con apetito los dos tomamos
un par de huevos y un buen beefsteak,
media botella de rico vino,
y en coche, juntos, vamos camino
del pintoresco Chapultepec.
Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.

Sí hubo quien supo pasear, disfrutar de un paseo, en la Ciudad de México, el 3 de marzo de 1889, Gutierrez Nájera publica “Puertas de Sol” en El Liberal (según cuenta Salvador Novo), artículo donde nos lleva de la mano por Paseo de la Reforma:

Id a disfrutar de estas hermosas puestas de sol de Reforma, o id de mañana, cuando el calor no habla aún en voz alta […] Allá va la amazona con su largo vestido gris o negro y su lazo de seda azul en el sombrero […] El noble perro de casa rica, con su collar y su cadena de luciente acero […] Por las tardes, esa pequeña faja trazada por el café de Zepeda, parece como desprendida de parisiense boulevard […] Hasta que el globo rojo del sol queda enredado en las ramas de los ahuehuetes, y las pupilas se apagan y los focos de luz eléctrica se encienden.

Los automóviles terminaron por darle muerte y extinción a ese tranquilo paseo 130 años después, si uno quiere abrirse paso por esas mismas calles, tendrá que esquivar varios de los cruces más peligrosos que la CDMX le regala a uno como peatón : Utilizando el Portal de Datos de la Ciudad de México que la Agencia Digital de Innovación Pública lanzó la semana pasada 👏🏾, hicimos una visualización de los lugares con más accidentes (atropellamientos):

Por el Monumento a la Revolución hay que tener cuidado en el cruce de Av. Insurgentes con Av. de la República, Alva Edison y Puente de Alvarado:

Camino al Zócalo, cuando Isabel la Católica se encuentra con 16 de Septiembre:

En la zona de Tlateloco, el cruce de Lázaro Cárdenas y Flores Magón es uno de los más peligrosos para los peatones: