Retail spaces for the 21st Century

Among increasing talk and anguish with regards to the future of brick and mortar retail, we call for some reflection and thinking time.

Shopping, for better or worst, is still a fundamental part of society’s leisure time.

Of course now shopping can be easily done in the virtual realm, e-commerce is growing at a very high rate, because it is difficult to think of a better “place to shop” than your couch or dinner table, even your bed.

But does that mean that brick & mortar stores are going to disappear, or go away some time soon?

Even though e-commerce grows at a faster rate than physical commerce, the tendency today is still to open brick & mortar point of sales, even the retailers that are born digital want to become physical in some way or another (Amazon-go).

Why do retailers still, and will probably always, need retail physical spaces?

Maybe we should look at consumers as human beings, for a change, maybe it is worth thinking about what is so unsatisfying to consumers in the digital experience and try to understand, how the physical retail experience, should evolve to suit new needs and ways of buying, living, and understanding the world.

If we understand the act of buying as the act of satisfying a certain desire, it is obvious that the digital realm can not fulfill that satisfaction to it’s full, because it lacks the touch and feel sensation which is fundamental to desire.

That is why the “unboxing” ritual, has become so fundamental to digital shopping, it is the only instant of touch and feel, and therefore the moment in which it is easier to awaken the emotion of the consumer.

And that is exactly what physical space offers that is very difficult to achieve digitally: emotion.

That emotion that helps us develop empathy, a sense of belonging to something, the same emotion that pushes us to love or hate a product, a service or a peer.

Emotion is rooted in the use of all of our senses beyond just seeing, smelling, hearing or touching, are inherent qualities of the physical realm, far beyond the simple act of buying that can easily be achieved digitally.

If the act of buying is best done in the digital realm, maybe “retail spaces” of the 21st century should remove it all together, maybe they should just become the emotional addition to the digital purchase.

Maybe, and only maybe, shopping as we have known it so far, has to change radically, and the physical space that it occupied should become something else than a store or a shop.

Maybe, and only maybe, retail space has to become more of an experiential space, where human beings can fulfill their natural need for different “experiences” that can be remembered, or shared, experiences that become memories deeply rooted within the individual’s psyche.

And that is exactly why brick & mortar will not disappear, yet, because the brands need to create a sense of belonging among their consumers to become relevant in their client’s lives.

Retail spaces of the 21st century have to be meeting spaces, where communities are created and meet up, where members of a community can share and have contact with their peers, and where the values of the community are exposed and admired by all.

Retail has to regain it’s space within the new society, but rather than a “commercial space” it has to become a “communal space” where you go and spend some time with the people with whom you share an interest, a passion, or just an entertaining moment.

So, retailers should act now, and complement digital shopping with physical experiences compiling a full “retail” journey, where buying and experiencing are understood as an all encompassing fulfilling RETAIL EXPERIENCE.

El espacio retail del siglo XXI.

Entre los crecientes rumores y angustia respecto al futuro del retail tradicional, pedimos tiempo para reflexionar y pensar.

Las compras, para bien o para mal, aún es una parte fundamental en el tiempo libre de la sociedad. Por supuesto ahora las compras se pueden hacer fácilmente en el mundo virtual, el comercio electrónico está creciendo a un ritmo muy acelerado, porque es difícil pensar en un lugar mejor de compra que estar en tu sofá, cenando o incluso en tu cama.

Pero ¿significa que las tiendas físicas tradicionales van a desaparecer?

Aunque el comercio electrónico crece a un ritmo más rápido que el comercio físico, la tendencia hoy en día sigue siendo abrir puntos de venta físicos, incluso los retailers que empiezan siendo digitales quieren llegar a ser físicos de una forma u otra (Amazon-go).

¿Por qué los retailers siguen necesitando, y probablemente siempre necesitarán, espacios físicos de venta al público?

Tal vez deberíamos mirar a los consumidores como seres humanos, para variar. Tal vez vale la pena pensar en lo que es tan insatisfactorio para los consumidores en la experiencia digital y tratar de entender cómo la experiencia física debería evolucionar para adaptarse a las nuevas necesidades y formas de comprar, vivir y entender el mundo.

Si entendemos el acto de comprar como el acto de satisfacer un cierto deseo, es obvio que el mundo digital no lo puede satisfacer por completo, porque carece de la sensación de tacto y sentimiento que es fundamental para el deseo. Es por ello que el ritual del “unboxing”, se ha convertido en fundamental para la compra digital, es el único instante de tacto y sentimiento, y por lo tanto el momento en el que es más fácil despertar la emoción del consumidor.

Y eso es exactamente lo que ofrece el espacio físico que es muy difícil de lograr digitalmente: la emoción.

Esa emoción que nos ayuda a desarrollar empatía, un sentido de pertenencia a algo, la misma emoción que nos empuja a amar u odiar un producto, un servicio o un compañero.

La emoción está arraigada en el uso de todos nuestros sentidos más allá de ver, oler, oír o tocar, son cualidades inherentes al reino físico, mucho más allá del simple acto de comprar que puede ser fácilmente alcanzado digitalmente.

Si el acto de comprar se realiza mejor en el ámbito digital, tal vez todos los “espacios comerciales” del siglo XXI deberían desaparecer, tal vez sólo deberían convertirse en el complemento emocional a la compra digital.

Tal vez, y sólo tal vez, las compras tal y como las conocemos hasta ahora tienen que cambiar radicalmente, y el espacio físico que ocupan debería convertirse en algo más que una tienda.

Tal vez, y sólo tal vez, el espacio comercial tiene que convertirse más en un espacio experiencial, donde los seres humanos puedan satisfacer su necesidad natural de vivir diferentes “experiencias” que puedan ser recordadas, o compartidas, experiencias que se conviertan en recuerdos profundamente arraigados en la psique del individuo.

Y es precisamente por eso que el espacio físico (conocido en el mundo del retail como “brick & mortar”) no desaparecerá, todavía, porque las marcas necesitan crear un sentido de pertenencia entre sus consumidores para ser relevantes en la vida de sus clientes.

Los espacios comerciales del siglo XXI tienen que ser espacios de encuentro, donde las comunidades se crean y se reúnen, donde los miembros de una comunidad pueden compartir y tener contacto con sus iguales, y donde los valores de la comunidad son expuestos y admirados por todos.

El retail tiene que recuperar su espacio dentro de la nueva sociedad, pero más que un “espacio comercial” tiene que convertirse en un “espacio común” donde ir y pasar algún tiempo con las personas con las que compartes un interés, una pasión o simplemente un momento de entretenimiento.

Por lo tanto, los retailers deben actuar ahora y complementar las compras digitales con experiencias físicas que compilen un viaje completo de retail, donde la compra y la experiencia se entiendan como una EXPERIENCIA RETAIL completa y satisfactoria.