En la búsqueda de mi próxima historia

Las búsquedas inician de distintas formas, en mi caso, cuando quiero empezar a escribir y que esa escritura sea provechosa para alguien, casi que me estanco sola. Por ejemplo, no me gusta lo que estoy escribiendo ahora, no siento que mi manera de expresar las cosas por escrito sea agradable a la vista de ningún lector.

Por el contrario, mi escritura es básica, al extremo modesta y por lo mismo, light. O así lo siento yo. Y en mi búsqueda comienzo a caer en vicios como comprarme lapiceras, estilógrafos lápices adecuados a mi tarea y lo mismo para el caso de mis cuadernos. Hace unos minutos me compré una libreta porque el cuaderno (artesanal, bello) que compré para escribir me amenaza: mi escritura no está a la altura de su fabricación, de su acabado; entonces, lo que sea que se me ocurra escribir allí no es suficiente.

Y sigo sin escribir. Cosa ridícula porque en realidad, siempre estoy escribiendo, es algo que me llena. Todo lo relacionado con esta práctica y con la lectura me satisfacen: después de comprar esta libreta-cuaderno, me sentí mucho mejor. Me encanta el olor a nuevo que tiene, sus hojas en tono hueso (para descansar la vista), la trama del papel limpio, escribir allí es un deleite.

No sé cuántos de estos textos sobre escribir habré publicado, pero sí estoy segura de haber escrito sobre esto unas mil veces, incluso cuando sueño. La mayor parte de las cosas que digo son poco útiles para el que lee, porque en realidad escribo por el gusto de perder el tiempo tecleando las letras a toda velocidad conforme se mueve mi pensamiento.

Y eso me relaja, me entretiene y quizás… me inspira.

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