Aprendiz de humana
Nov 7 · 2 min read

La muerte de un padre ausente

Hay una canción de Kany García, dedicada a su padre, que en algún momento dice “ y tus fotos que me engañan y me hacen creer que llamas por la tarde, para saludarme”.

Aunque han pasado los años, en esa frase encontré la mejor forma de explicarme lo que me pasa con la muerte de mi papá. Para mí la muerte de un padre ausente es un poco así, es como si nunca se hubiese ido, porque estás a la espera de una llamada o un mensaje. Sobre todo cuando fue un padre que conociste tarde, pero con el que la conexión fue inmediata, como si al fin pudiese explicar porque era tan distinta, como poder decir “de aquí soy”.

Algunas personas podrían decir que soy feminista y que un padre ausente es un padre que abandonó, no debería anhelar, querer o extrañar a alguien que simplemente no estuvo. Es cierto, por las razones que sean él no estuvo, pero eso no significa que de niña o de adolescente no desee con todas mis fuerzas que estuviese para protegerme cuando otras personas no lo hicieron. Eso no quiere decir que ese anhelo de una llamada no sea ahora un descubrir constante de su muerte.

Tampoco quiere decir que no agradezco a quienes sí me cuidaron, me quisieron y abrazaron mi infancia.

Trabajarse el abandono es para todas las personas distinto y depende mucho de de los contextos familiares, de las infancias que vivimos, la mía no fue fácil y es como un monstruo gigante que debo enfrentar todos los días.

Sí, en muchos casos no es fácil. Así que si usted es padre, no abandone; no vivir cerca o en el mismo lugar no puede ser una excusa nunca.

Si usted es madre o padre, nunca le hable mal del otro progenitor, nunca le diga a un niño o niña que su existencia no le importa a alguien, aunque así sea. Hay otras formas de abordar el tema sin hacerle sentir menos.

Si usted es tío o tía, familiar, abuelo o abuela, persona cercana, tampoco le hable mal del padre o la madre; acompañe, apoye y sobre todo cuide.

Vivir anhelando a un padre o una madre ausente no es fácil, no hace falta que nadie les confunda más o les socave su autoestima. Si usted no sabe como abordar el tema pregunte, lea, investigue.

Las infancias son responsabilidades nuestras como personas adultas, no del padre o la madre, de todas las personas en la vida de un menor, trate de hacer la diferencia, cuide.

Y sí, esto era para tratar de explicar -me- la relación con mi padre. Pero si puedo aportar en algo para que otra personita no pase lo mismo que yo, me siento un poco más feliz.

Cuidemos y abracemos mucho a nuestra infancia.