Siete Estatuas y Siete Masacres (Siete Cementerios)

Flor
Flor
Sep 4, 2018 · 5 min read

Los cementerios se consideran un lugar de respeto por aquellos seres queridos que han partido de nuestras vidas; los más desquiciados, codiciados han sido aceptados, los nobles, humildes, honrados, amables.. Todos descansan y permanecen en los cementerios. Cada año, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos se enuncia una noticia nueva acerca del fallecimiento de personas.

No todos los cementerios eran iguales, no, bajo las reglas del nuevo mundo y como se hundían en la corrupción entre muchas situaciones. Los siete cementerios se hallaban uno al lado del otro, según el orden de las estatuas.

Aeternum, Vitae, Exitium, Ube, Pietatem, Mortem, Renaissance

Cada una de las estatuas eran visibles desde el edificio de la ciudad más cercana: Ruta Cero. Cada una media unos sesenta metros de altura y formaban parte de un culto, todas tenían referencia a la muerte; túnica negra y un esqueleto que equipaba una guadaña.

Aeternum: Una de las estatuas que espera con los brazos estirados y la guadaña en su mano derecha y sobre el suelo en un mármol escrito: “Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatarmerlas de la mano. Mi padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del padre nadie las puede arrebatar. El padre y yo somos uno”

Vitae: La mano izquierda resguardada en su pecho señalando hacia su corazón y la mano derecha con la guadaña apuntando al suelo en espera de un ser humano: “¿De que sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?”

Exitium: Ambos brazos esqueléticos estirados con las manos abiertas y la guadaña clavada en el suelo frente a la estatua, haciendo una división de camino: “¿He subido ahora sin el consentimiento del señor contra esta tierra para destruirla?. El señor me dijo: Sube contra esta tierra y destruyela”

Ube: La estatua agachada, con su túnica rasgada, guadaña en mano derecha mientras que la mano izquierda sostiene una esfera negra con cadenas alrededor: “Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto, y aunque lo ven ahora, creen en él y de alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación”

Pietatem: Ambas manos en la guadaña, posición de ataque: “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su padre celestial”

Mortem: Guadaña en reposo sobre mano derecha mientras que la mano izquierda sostiene un inmenso craneo destrozado: “De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la Gloria que habrá de revelarse en nosotros”

Renaissance: Reposa la guadaña sobre el hombro izquierdo mientras que en la mano derecha sostiene la mitad de un cráneo señalando al cielo; “Lo que nace del cuerpo es cuerpo, lo que nace del espíritu es espíritu”

Años tras años las estatuas cambian de lugar, siempre y cuando permanezcan dentro de los cementerios, cada vez que eso sucedía la policía debía reportarse en el lugar y asegurarse de que no haya pasado nada inusual pero siempre se encontraban con todo lo contrario; cuerpos desfigurados, masacrados, destrozados, colgados, charcos de sangre y caminos del propio donde no guían hacia ningún lado entre otras muertes escabrosas. Los cementerios carecían de árboles secuoyas, estos los hacían parecer como un paisaje turístico, alrededor de cada estatua les rodeaba un cilindro de mármol gris oscuro, en él se encuentras las tumbas de personas que terminaron con entes inhumanos.

Sobre el mismo mármol yacía escrito en latín “Nolite, superabundare ante nos”. Siempre fue una tradición y obligación enterrar a ese tipo de personas allí, ya que son consideradas fantasmales o demoníacas en sí. Aún así cuando la gentuza llevaba estos cuerpos y estos les faltaban el respeto a las estatuas éstas mostraban su lado mas oscuro y temible.

Una noche festiva (Noche de los Doscientos treinta años de la ciudad Ruta cero). La mayoría de las personas lo celebraban en el centro de la ciudad, a la muchedumbre le fascinaba contemplar desde el edificio más alto a las estatuas, porsupuesto en la noche cuando la luna estaba en su máximo resplandor, eran visibles los reflejos de la luz sobre las guadañas, unas sombras oscuras y sus túnicas parecían banderas en algunos puntos.

Algunos rostros compartían felicidad, silencio, esbozaban sonrisas y otros parecían tristes. Cuando se tocó la trompeta para acallar a todos y así dar un discurso, la mitad de las personas murmuraban de que algo sucedia en los cementerios. Desde el edificio “Orbis”, la vista hacia las estatuas resplandecía el horror. Las caras pasaron de una risa contagiosa al shock y las miradas fulminantes iban dirigidas hacia los cementerios; un montón de explosiones que parecían fuegos artificiales penetraban todo el paisaje, en lo que se convirtió en una lluvia de sangre, el hedor era espantoso, los gritos se distorsionaban a lo lejos. La muchedumbre horrorizada no podían creer lo que sus ojos visualizaban, algunos querían vomitar por el olor a sangre que aún permanecía en el ambiente. Todo el pueblo sabe que a las estatuas se les da un respeto y así todas les tendrán un trato cordial hacia el ser humano pero aquella noche acabó con la tortura de todos.

Al siguiente día se reportaron decenas de cadáveres desde las entradas de los cementerios, túnicas estaban impregnadas de sangre, se habían tornado en un rojo carmesí estaban empapadas hasta la última parte de tela. La policía se acercaba con ceño fruncido y paso lento sin poder saber qué o por qué llevaron a cabo la vida de estas personas, seguramente, intentaron cometer algo indebido contra las estatuas. Cada persona podría imaginarse, si dejarán de lado todo en su mente y centrarse en los acontecimientos, podrían figurar como se sentirían los filos de una guadaña o el corte en su piel, el ruido sordo de una explosión muy cerca o la desesperación al ver una figura enorme y extraña.

Los policías seguían caminando con cautela pero cruzaron un límite sin hacer la reverencia y sólo algunos pudieron escuchar las siguientes palabras “Primum veneratione tertia parte altera silentium..” Al oír estás palabras desde una voz fantasmagórica y no visible, los policías se alteraron y no supieron como reaccionar. Algunos supieron hacer lo que les correspondía mientras que a otros les tocó vivir y presenciar lo imperdonable. Unas figuras negras de cuatro metros aparecían al desmembrar a los policías que no les mostraban respeto. Luego de eso uno de ellos se fijó en la sombra, cuyos ojos miraban hacia el cráneo que estaba bajo la túnica negra.

Varios meses después no se supo nada sobre los policías y las personas que perdieron la vida dentro de aquellos lugares, taparon y escondieron con tal de que no se sepa la verdad..

Flor

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Me descargo plasmando todo en palabras.

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