La nueva clase obrera del Siglo XXI.

La historia de los trabajadores es conmovedora e interesante. Desde siempre, la clase obrera fue la que sostuvo todos los sistemas en el trayecto de la historia, a pesar de que ésta(la historia) ha sido dura con dicha clase. Antes de la abolición de la esclavitud, no estaba considerada ni siquiera como tal; siempre oprimida por sistemas tiranos que en los diferentes períodos tuvieron diferentes nombres: conquistado y conquistador, rey y súbditos, señores feudales y campesinos; por estos lugares podemos jugar con las palabras patrón y gaucho, entre otros (no pretendo hacer un desarrollo histórico). Me atrevería a decir que hoy todas éstas categorías se resumen en lo que las personas comúnmente, sin conciencia y muy livianamente llaman: ricos y pobres.

Después de la Revolución Industrial que explotara mundialmente hacia mediados del siglo XVIII, comienza a surgir lentamente este concepto de clase trabajadora o clase obrera, el famoso proletariado. De la mano de los sindicatos y los gremios se comenzaba a pelear por derechos que después de años y años de lucha se lograron comenzar a conseguir, luchas que, por cierto, continúan hasta hoy, ya que la balanza de la evolucionada sociedad en la que vivimos no ha logrado equilibrar su eje (ironía del autor por lo de evolucionada).

El día emblemático que conmemora la lucha universal de los trabajadores es el 1 de Mayo, cuando se recuerda un grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de Mayo de 1886 (que había comenzado en 1829). Estos hombres fueron llamados los “Mártires de Chicago”. Tres años después (1889) aquel memorable día se establece como un día internacional de lucha por los derechos de los trabajadores.

¿Qué se consiguió de esta lucha?

Establecer la jornada de ocho horas, distribuyendo así, ocho horas para trabajar, ocho horas para descansar y ocho horas para estar en la casa. Nada más aceptado hoy por todos, sin embargo en aquel momento la prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestaban que pedir la jornada de ocho horas era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».

Día del Trabajador. 1 de mayo. Reseña histórica. Fuente internet.

Frenada 1:

¿Por qué desarrollo toda esta introducción?

Retomo la marcha

Porque la lucha del trabajador ha sido, es y será que el trabajo no ocupe las 24 hs. de su día/vida. El trabajador ha peleado por invertir los factores de la siguiente y eterna ecuación (seguramente Usted se ha planteado alguna vez y si no lo hizo le apuesto que lo hará): VIVIR para TRABAJAR o TRABAJAR para VIVIR.

Al pelear por la jornada laboral de 8 horas, estamos suponiendo que trabajando un tercio de tiempo de nuestras vidas/días podremos conseguir el sustento para vivir una vida digna económicamente hablando, ya que el resto de la dignidad se desarrolla en las restantes horas del/la día/vida, estando con la familia, realizando otras actividades de desarrollo del potencial humano, actividades de bien común, sociales, artísticas, de recreación, espirituales, religiosas, etc. Si bien en Argentina las ocho horas laborales se encuentran establecidas desde 1929, hoy todavía, aunque suene arcaico, esto no sucede como derecho para los trabajadores agrarios por ejemplo, y lo más preocupante es que aquella pelea y disputa generada en el año 1886 sigue teniendo los mismos argumentos del lado de los opresores. Así es que pretendo destacar que aquella pelea de la jornada de ocho horas iniciada por los Mártires de Chicago todavía sigue irresuelta. En primer lugar porque al no alcanzarse la dignidad económica en un tercio de la vida/tiempo, los obreros están/estamos obligados a sacrificar otro de los tercios. Se elige: el del descanso, o el de la familia.

Claro está, el resultado de elegir (que en muchos casos no existe) ordenar los factores VIVIR y TRABAJAR es la anulación de la dignidad humana, es ponerla bajo la alfombra; es gente nerviosa, gente cansada, familias debilitadas, es una sociedad quebrada desde sus más fundamentales cimientos y valores. Es asesinar el tiempo de las personas, asesinar su día/vida; es literalmente quitarle la vida.

Frenada 2

¿y la nueva clase obrera del título donde está?

Retomo la marcha

Es aquí donde surge una nueva raza de trabajadores, una NUEVA CLASE OBRERA, personas que se dan cuenta que el sistema está a punto de explotar y que si eso ocurre, explotamos todos, ya que nadie se encuentra exento, de alguna manera participamos, somos parte. Esta nueva clase obrera comienza a tener conciencia social, comienza a comprender que probablemente nunca ese tercio de día/vida alcanzará y que el sistema, cual pulpo, pretende atrapar los otros 2 tercios con sus largos y múltiples tentáculos y luchará por conseguirlos. Esta nueva raza de personas se encuentra muy consciente de que ellos son los que deben actuar y organizarse. Son los que asumen la responsabilidad y el compromiso de “tengo que hacerlo YO”. Son quienes tienen muy claro que si bien la jornada de ocho horas es un derecho, se necesita invertir parte de los tercios restantes en el bien común, en la responsabilidad y conciencia social, es decir, esta nueva clase trabajadora ahora redistribuye “en lucha” su día/vida. Su jornada laboral está re-asignada. Ocho horas son para trabajar en búsqueda de la dignidad económica, pero, porque se está en lucha se emprende un sacrificio de quitarle horas a los dos tercios restantes, no para seguir alimentando un sistema que prima como valor superior al dinero y la producción desmedida, no para desentenderse cuando mis ocho horas económicas sean suficiente buscando el hedonismo a ultranza, si no que su re-asignación de día/vida insisto, es en lucha, asignada a equilibrar la balanza, a buscar la justicia social, a compartir con el otro, con el hermano, a reconocernos como humanos en el encuentro, a dar de manera consciente nuestro/a día/vida, en una inversión que tiene repercusiones contundentes en el presente y que tiene connotaciones tremendas hacia el futuro. La nueva clase obrera se desprende del egoísmo y encuentra su dignidad cuando se dignifica al hermano; encuentra su bienestar cuando existe el bien común. La nueva clase obrera lucha desde el sistema, peleando en dos frentes a la vez. No puede derrocar el sistema actual, por ello trabaja en él, se sostiene en él, debe manejar ciertos parámetros que de él provienen, mientras lo combate, combate sus daños colaterales, se hace cargo de sus desastres y los corrige con amor, atiende a los hermanos que sufren, se atiende así misma como clase, intenta quitarle recursos al sistema opresor para utilizarlos en su causa, se organiza, trabaja. Muchos lo hacen invirtiendo su segundo tercio completo, algunos hasta dejando de dormir. Estamos hablando de héroes y heroínas, de gente común y corriente, pero que en realidad son totalmente extraordinarios, estamos hablando de personas que tienen un alto concepto del significado de la palabra PERSONAS… Permítame presentarle a la nueva clase obrera del siglo XXI. Permítame presentarle a: LOS VOLUNTARIOS. Voluntarios que trabajan en distintas organizaciones sociales, en ONGs, en iglesias, centros culturales, centros vecinales, cooperadoras de escuelas y hospitales, construyen casas, dictan clases, visitan enfermos, hacen eventos de recaudación, pintan, escriben, gestionan, consiguen, alegran, acompañan, cantan, bailan, revocan, cortan el pasto, escuchan, te llevan, te traen, te cocinan, te limpian… etc… todos sinónimos de: te aman.

Frenamos para aplaudir.

Aplaudan che!

Retomo la marcha

La búsqueda es que algún día el logro de estos héroes haga una huella similar a la del 1 de Mayo. Que la justicia social y la igualdad sea tal que cualquier habitante del planeta pueda vivir con dignidad económica sólo invirtiendo ocho horas de su día/vida, para luego dedicarse a desarrollar el resto de su dignidad con el doble de su día/vida restante.

Quizás eso nos clarifique un poco más la diferencia que existe entre VIVIR para TRABAJAR o TRABAJAR para VIVIR y los resultados que como sociedad obtenemos al invertir el orden de esos factores.

El voluntario es quien en concreto cuando sale de laburar sacrifica sus horas de casa y/o de descanso y se dedica a estas tareas de amor “en lucha”, porque le duele la necesidad y no la puede dejar pasar, se hace cargo, le pone le cuerpo y hasta muchas veces el bolsillo. Seguro conoces alguno, aún cuando miras te mirás en el espejo. Es fundamental ser consciente de que él voluntario no es cualquier persona, es importantísimo, es un héroe: quizás más “Chapulín Colorado” que “Superman”… Pero héroe al fin.

PD a manera de despedida

El capitalismo se maneja con dinero y bienes materiales
El voluntario se maneja con el alma y bienes espirituales.
El capitalismo genera ricos y pobres.
El voluntario genera hermanos mayores y menores.
El capitalismo crea ambición y desigualdad.
El voluntario crea redistribución igualitaria de la riqueza.
El capitalismo crea empleados que cobran un sueldo a fin de mes de acuerdo a su producción y tienen un tiempo útil de vida… Su evaluación se mide de acuerdo a su producción.
El voluntario no cobra por lo que hace y por eso su tiempo útil es toda su vida… Su evaluación es imposible de medir y menos cuantitativamente… No existen los parámetros… Toda clase de aproximación en cifras es caer otra vez en el capitalismo.
El capitalismo es una maquina asesina del tiempo.
El voluntariado es un desfibrilador temporal.