Empezar de nuevo y escribir

“El hombre nace libre, responsable y sin excusas “ Jean-Paul Sartre

Porqué escribir…

Aquí no pretendo ser de “guía” o un “ejemplo” para otros, ni mucho menos, si no mi forma de obligarme a rendir cuentas de que objetivos voy cumpliendo y cuales no en mis planes a corto medio plazo, así como reflexionar sobre ciertos temas, y si alguien me lee y opina, aprender juntos.

La decisión, surgió a raíz de un viaje, que me permitió hacer un pausa en la rutina diaria y reflexionar sobre hacia donde iba mi vida, pero eso lo contaré otro día.

Nacer libre, y empezar de nuevo

Muchas veces me sorprendo a mi mismo haciendo cosas con las que no estoy de acuerdo. Esto, me ha hecho reflexionar un poco sobre este asunto de nacer libres y como se nos va amueblando la cabeza con el tiempo en nuestro entorno. Y es que desde pequeños, se nos transmite información sobre como relacionarnos, que esperar de la vida o incluso las expectativas en cuanto a nuestra futura vida laboral, de forma más o menos indirecta.

Obviamente, nuestro padres o abuelos, han intentado transmitirnos sus experiencias de vida, sabiendo que nos podrían ser útiles ya que a ellos les sirvió en su vida o en su entorno laboral.

El problema, según yo lo veo, es que todo se ha sistematizado demasiado, hasta el punto de crear un sistema educativo pensado para crear piezas que formaran parte de una cadena de producción, y no como individuos, que aportan valor de forma significativa dentro de su entorno.

Al final se traduce en que las escuelas se han convertido en fábricas de trabajadores por cuenta ajena, que alimentan empresas. Esto hace que se fomenten aptitudes de interés para las mismas como: ser puntuales, serios, responsables, educados, cumplir ordenes, e incluso, se nos dice cual es la forma correcta de vestir y actuar, en ciertas situaciones.

Obviamente, en estos valores, hay cosas buenas, pero existe una carencia en como se nos forma como personas y como profesionales. Creo que hay algo que me parece más importante que muchas de estas cosas, y que normalmente, no se nos enseña.

No se nos ha enseñado a fracasar.

Ni a fracasar, ni a rectificar. Y mucho menos a verlo como una parte natural del aprendizaje. Lo curiosos es, que en mi experiencia, aún siendo consciente de ello y queriendo cambiarlo, está tan profundamente arraigado en mi, que me resulta casi imposible frenar ese impulso.

No me gusta equivocarme, y realmente lo vivo como algo malo, negativo, e incluso busco otro a quien culpar.

A veces puede ser en cosas sencillas como recordar una conversación, afirmar algo, o una opinión dada sobre algo de lo que no tenemos mucha información. y otras decisiones importantes en nuestras vidas.

Al final es un trabajo a largo plazo y un proceso de aprendizaje/desaprendizaje. Es empezar de nuevo. Fracasar no solo nos ayuda a cambiar el rumbo y optimizar nuestros esfuerzos, si no que nos enriquece y aporte un “Know how” que de otra forma, difícilmente se consigue.

Mi primer objetivo es en todo esta nueva etapa, cambiar de forma real en mi vida la forma en que veo mis errores, e intentar recibir las criticas y comentarios siempre como algo a tener en cuenta, sin cerrarme a nada.

Voy a plantearme el reto de dudar de todo lo que creo saber cuando hable con algo, anteponiendo la opinión del otro en lugar de la mía, a pesar de que crea tener la certeza de estar en lo cierto. Mi idea es no dar tanto peso a lo que creo que sé y dárselo a lo que otros puedan enseñarme.

¿Y tú? ¿Te sucede lo mismo? ¿Has detectado estas ideas preconcebidas que condicionan tu comportamiento?


Si quieres ver una charla muy interesante sobre estar equivocado, os recomiendo ver este video:

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.