Cimafunk: El nacimiento de una estrella

Michel Hernández

Heredero del mestizaje de la música cubana contemporánea, Erick Alejandro Iglesias (Cimafunk) se ha convertido a velocidad de vértigo en uno de los representantes más rutilantes de dicha escena en el país. El músico, de formación autodidacta, ha sabido reciclar los elementos que componen la evolución sonora de la isla para despuntar con un discurso propio enfocado especialmente en las pistas de baile.

Si bien su obra es una invitación a mover el cuerpo casi como posesos, no se trata solo de una batería de canciones que disparan a los pies de los seguidores de este cantante que iba para médico pero se dedicó al mundo de la creación sonora. Detrás de la contagiosa melodía de sus temas, hay un interés evidente en la hibridación y experimentación con códigos que han llevado a un nuevo nivel de creatividad la música elaborada por compositores jóvenes que se mueven en los territorios más alternativos.

Cimafunk grabó su primer disco Terapia en un pequeño estudio que armó en su casa y tanto su proyección escénica como los temas del fonograma han abierto un nuevo camino en la escena contemporánea, y de paso han convertido al cantante en un fenómeno de masas como no se veía entre nosotros desde hace años, algo que se comprobó con líneas maestras este sábado con su concierto a lleno completo en el Salón Rosado de la Tropical, donde tuvo entre los invitados a Jorgito Kamankola, Etián Brebaje Man y Robertico Carcassés

En Cimafunk se unen dos atributos que no se ven todos los días en las nuevas generaciones de cantantes y compositores de la isla. El músico ha logrado imbricar de forma notable calidad y popularidad en una propuesta elaborada con rigor estilístico y acompañada de un poderoso desenvolvimiento escénico que también ha fraguado durante su paso por el grupo Interactivo.

En el álbum, con auténticos hits como Me voy y Paciente, se alimenta desde una mirada novedosa de fusiones anteriores patentadas por grupos como Free Hole Negro, Yerba Buena, Habana Abierta, Orishas, o Kumar. Eso, unido a sus flirteos hace más de diez años con la escena del reguetón y a su conocimiento de la obra de clásicos como James Brown o Funkadelic y las raíces africanas de la música insular, le han permitido crear una obra sin prejuicios que está definiendo, no lo duden, una nueva manera de representar, hacer y defender la música cubana del siglo XXI.

Cimafunk incursiona en un ámbito donde están dando guerra otros grupos con una propuesta atendible como Toques del Río y La Cruzada. Pero su decursar alcanza una organicidad total debido sobre todo a su aterrizaje en los estilos más diversos de la música cubana y sus estrechos contactos con el verdadero palpitar de la calle ( cuando emigró hacia La Habana sobrevivió realizando diversos trabajos de mano de obra pesada).

Erick, para decirlo por lo claro, es un artista que viene a realzar la evolución de la música cubana y sus vertientes más contemporáneas que reflejan la identidad y los intereses rítmicos sobre todo de una parte de las nuevas generaciones. De igual forma el músico abre un nuevo ciclo en la actualidad musical del país con ese mestizaje que coquetea con casi todos los ritmos y logra un estilo único en nuestro presente sonoro, sin acudir a esas fórmulas ya sembradas de copiar y pegar. Lo suyo ha sido entablar un diálogo a profundidad con diversos frentes sonoros y tomar de cada uno lo que más le aporte al alcance de su discurso que se transforma en una gozosa celebración del legado de la música popular y en un descubrimiento de todas las posibilidades que aún permanecen en este vasto territorio de la cultura cubana.

Su primer disco tiene todo para convertirse en un potente éxito no solo en Cuba sino también fuera de las fronteras insulares. Lo que pide a gritos Cimafunk, para que no suceda con otros fenómenos como Orishas o Havana Abierta, es que las disqueras cubanas le abran sus puertas y graben sus próximas producciones y que los medios promocionen su trabajo con el rigor que merece. El músico ya prepara su segundo álbum tras darle forma a sus primeros temas con una mirada cosmopolita que apunta al futuro y define una nueva etapa para la música cubana.