Mi barrio es un hermoso criadero

Michel Hernández
Aug 8, 2017 · 3 min read

Mi barrio es un hermoso criadero. Criamos niños de mujeres que dieron el paso al frente para elevar la natalidad, criamos perros que cumplen religiosamente con las guardias cederistas con una condena de ladridos hasta la madrugada, criamos la adicción al ron de baja categoría que sirve como desayuno a varios de los compatriotas que venden frutas y otros alimentos luego de bajarse de los trenes procedentes de cualquier región de las nuevas provincias cubanas, ese experimento, que según dicen, ha traído muy buenos resultados.

En los últimos tiempos otra modalidad de crianza ha cobrado fuerza en mi barrio, situado en parte obrera de Nuevo Vedado, el mismo que vio hace unas 5 décadas el nacimiento de los edificios conocidos popularmente como minfares. Vayamos al grano: esta nueva práctica, apoyada por las empresas de servicios comunales y las autoridades locales, consiste, ni más ni menos, en criar la basura. El procedimiento es muy sencillo. Esperamos que el camión recogedor de desechos no pase en dos o tres días y la vamos criando como si fuera un bebe hasta que alcance su mayoría de edad y empiece a dar como frutos cualquier epidemia que llene hasta la bandera el policlínico 19 de abril ( referencia nacional) y los hospitales cercanos.

Esta disciplina ha despegado con éxito. Ya en la parte baja de Nuevo Vedado aumentan por días los casos de Zika, conjuntivitis hemorrágica, dengue y otros virus difíciles de pronunciar. Solo en mi edificio hay unos 8 o 9 casos con Zika, entre ellos varios niños de mujeres que dieron el paso al frente para elevar la natalidad. Realmente hay que destacar el apoyo de todas las autoridades en este éxito. Debajo del edificio se fomenta la crianza de larvas en una especie de pantano que ha proliferado y se ha expandido con pretensiones de lago. Frente, tres o cuatro tanques de basura contribuyen a la hermosa escenografía de la localidad.

El resultado más notable de las nuevas prácticas de crianza es casi una epidemia del ya mencionado Zika. Ha arrojado niños, jóvenes y ancianos contra los hospitales y la crianza no se detiene. Creo que podremos aspirar a ganar la emulación nacional cederista, aunque sé que tenemos contrincantes de peso en las calles de Centro Habana y el Cerro. Pero me han educado en el optimismo y sé que podemos vencer. Me preocupa que haya algunos que no están muy satisfechos con esta crianza y ya comienzan a protestar. Quizás por eso a mí edificio han llegado comisiones presididas por el D.r Carlos Lage Dávila, jefe de epidemiología del 19 de abril junto a otros especialistas de la comunidad.

En estos días la combativa televisión cubana promueve a bombo y platillo un congreso de dengue (y quizás hasta de Zika) en el Instituto Internacional de Medicina Tropical Pedro Kouri. Vendrán, dice, importantes especialistas. Quizás los que no estén conformes con las nuevas prácticas de crianza, vean en esta importante cita la solución a los virus de mi barrio y las enfermedades que, dicen los compañeros inconformes, nos tienen casi al borde de la cuarentena.

Por mi parte solo me basta bajar unos escalones para que el alma me vuelva al cuerpo. Allí siguen los latones en plena forma, enseñando músculo y esperando con las fauces abiertas el nuevo cargamento. No hay duda: mi barrio, en la crianza de la basura será el número 1.

Bien visto, creo que debemos cerrar filas en apoyo a esta modalidad, porque, como dicen los compañeros del CDR, la disciplina consolida la unidad del barrio, y de paso, la crianza de basura, de toda la basura.