Las personas fuertes no dejan a otros saber que están mal.

Vivimos en esta sociedad ególatra y narcisista. Desde pequeños se nos enseña que demostrar emociones y sentimientos representa debilidad, “no dejes que te vean llorar, o no te tomarán en serio” me han dicho a lo largo de mi vida, pero realmente, ¿la expresión define los actos?. ¿Llorar, sentir y expresar mi humanidad en reacciones naturales me hace débil y menos capaz? Expresarnos nos da la capacidad de hacer catarsis por medio de nuestras propias emociones, tomar la decisión de hundirnos o superarnos. En vez de juzgar las expresiones del alma, apoyemos el buen desenvolvimiento emocional, para que así, después de la tormenta, llegue la fuerza para avanzar. Yo tomo la decisión sobre qué puedo y no puedo expresar de mi ser, porque reprimirnos y pretender estar bien cuando no se está, nos aleja terriblemente de ser realmente aquello que tanto se busca aparentar.

“Una vez que tocamos fondo, estamos abiertos a los más grandes cambios”

Si nunca nos entregamos a nuestro interior, viviremos en un conformismo constante y una represión implosiva, ¡VAMOS A SENTIR! porque aún más maravilloso que existir, es ser.