Columna única, que puede ser vista hoy porque las ventas que le ocultaban ya no se encuentran. Pertenece al antiguo edificio de la Tesorería General de la república, que posteriormente se convierte en Correos nacionales de El Salvador y que luego de destruído para a ser un espacio donde se construyen locales comerciales. Calle Delgado entre la ave. Monseñor Romero y España. 2016

El descubrimiento de San Salvador

No hombre, no hablamos de Pedro de Alvarado sino del Alcalde Nayib Bukele quien ha sido capaz de lograr un resultado importante en torno al ordenamiento de la ciudad.

Contrario a lo que mucha gente expresa, las ventas callejeras no se iniciaron con Napoleón Duarte o Morales Erlich, la ciudad de San Salvador es la capital de la república de tal forma que ejerce un efecto de imán en la población que migra hacia el centro político y económico de la nación convirtiéndole así en el centro social y cultural. Ello tiene un efecto reproductor: mas gente es atracción para mas gente, más comercio, mas industria, mas trabajo, mas población.

En esta fotografía de principio de siglo uno puede ver la interacción del pasado de ese momento con el mundo moderno, las carretas que usan el carril con rieles, halada por caballos y los dos vehículos uno de los cuáles se encuentra usando la gasolinera de la izquierda. Un niño se sienta a ver pasar los vehículos y oh maravilla, dos mujeres caminan por la acera con sus canastos en la cabeza, vendiendo quizá frutas, o verduras.

Innegablemente estas vendedoras no viven en ninguna de las casas del entorno, este San Salvador era exclusivista. Un San Salvador de casas bonitas donde habitaba la élite y negocios importantes en donde se compraban productos nacionales y extranjeros traídos para que los potentados y ostentosos los compraran.

La Tesorería. Se convierte en Correos luego que en 1955 se quemase el edificio oficial de correos que se encontraba en la esquina opuesta, lugar donde hoy es la Plaza San Martín. A este edificio pertenece la columna de la primera fotografía de este post. 1925

La gente de fuera de la ciudad venían a vender, y otros a buscar trabajo. Y cuando no lo encontraron, se dedicaron a la compra-venta de cosas, comidas, y lo que fuere en las calles de la ciudad. La constante migración desde el campo a la ciudad, la falta de un empleo en condiciones de dignidad y un proceso largo pero seguro les fue llevando a ocupar las aceras primero y las calles después.

El establecimiento de los mercados importantes muy cerca del centro de gobierno que era el Palacio Nacional también ejerció influencia en la ocupación de las calles, las ventas que no cupieron en los mercados usaron las calles del centro histórico. El Mercadito Mélendez (Hula-hula) y el Emporium (fte. a LPG sobre la 3a calle), el No 5 de carnes y el Chiquero (fte. a El Calvario) lograron sin querer que quienes no tenían un puesto dentro del mercado, lo tuvieran afuera del mismo, aun cuando la policía usaba la fuerza para evitarlo.

Venta en los derredores del Mercado Mélendez. Al Fondo, el Palacio Nacional. ¿1920?

La ciudad fue creciendo y la pobreza también, y mientras mas de las dos había (hay) más ventas en las calles existían (existen). Una de las ecuaciones utilizadas para entender la producción industrial y el auge del comercio de un país es la división del número de vendedores informales, en la calle sobre el dato del total de la población. San Salvador ha sido en este asunto, dicho con sarcasmo, un éxito.

Es decir, el número de habitantes sobre el número de ventas en la calles es significativo. ¿Cuantos informales hay? probablemente unos 25,000 solo en la ciudad, quién sabe. Muchisimos.

Napoleón Duarte o Morales Erlich, no recuerdo quien de ambos mando a establecer un sector peatonal en la ciudad para aprovechar que la gente bajara en navidad a las “noches de compras” y de paso, que las vendedoras de la calle tuvieran un mayor espacio y no “afearan” la ciudad con el desorden.

Pasaje Montalvo y al fondo la plaza del reloj, que despues se convierte en plaza 14 de julio, luego en terminal de busetas para Santa Tecla y ahora en un centro comercial de informales. 1943

No es pues un asunto nuevo el hecho de contar con vendedores en las calles. Una vez que la población de la ciudad creció y el número de informales se exponenció, hubo cierta necesidad en especial luego del conflicto, de resolver el orden de la capital.

Antes también hubo interés en modificar la situación de hacinamiento y desorden en la capital, y antes también hubo situaciones incómodas tales como el hecho de que los policías municipales conocidos también como “choriceros” buscaban como recoger las ventas de la calle por la fuerza. ¿Por qué el tal apodo? Ah no sé, supongo que en algún momento de la historia policial a ellos debe haberseles encomendado revisar que las carnes y chorizos que se vendían estuviesen en buen estado, y de ahí lo de “choriceros”, aunque ahora ya no se les dice, creo.

El conflicto nacional creó una situación complicada de anomia, la gente por ejemplo comenzó a irrespetar zonas de estacionamiento, semaforos, los vehículos se ponían en las aceras (aun hoy), las ventas en la calle se convirtieron en una situación normal, poco regulada por el Estado y el Municipio y los mismos vendedores desarrollaron sus estrategias organizativas y de control del territorio de venta, incluso asignando los espacios de la calle que podían entregarse a nuevos vendedores.

Calle Ruben Darío, San Salvador. Las ventas en la calle no permiten el tránsito fluído y la población debe caminar junto a los carros, en la calle. 2012

Ha habido intenciones de ordenar, los Alcaldes Valiente, Silva, Rivas Zamora, Violeta, Norman, han buscado formas de resolver, esas formas han llevado lastimosamente incluso a la muerte de algún vendedor y ha fortalecido el sentimiento de unidad de los vendedores y sus asociaciones se han incrementado. En tanto no ha existido acuerdo alguno entre el Estado y los vendedores, la fuerza ha sido la respuesta. Uno de los dirigentes de las organizaciones ha expresado alguna vez que mientras algunos tienen como centro de trabajo una empresa o fábrica, para ellos la calle es el centro de trabajo.

San Salvador, luego de tres días de desalojo en el 2012

Como centro de trabajo, lo han defendido. Sin embargo en las últimas semanas el alcalde Bukele logra resolver en dos de las cuadras emblemáticas el asunto de las ventas callejeras y eso ha hecho notar a una ciudad desconocidas para muchos, esos que nunca antes vieron a las relojerías Felsus en sus portadas normales, o los almacenes del frente en toda su fachada. Un nuevo San Salvador se descubre y se aplaude.

Este Alcalde ha podido y se gana ovaciones por haberlo hecho, nos da una nueva ciudad. Nos ofrece con su actuación algo que no soñabamos siquiera: re-conocer a San Salvador.

Calle Delgado, entre ave. Monseños Romero y España. 2016

Veo de nuevo esta ciudad y me gusta, ojalá el proceso continúe de forma sostenida. ¿Cómo se ha logrado? La metodología seguida para este proceso me parece necesaria de ser conocida, así ciudades como Santa Ana, Sonsonate, Usulután, San Miguel, la misma Guatemala en la 18, Tegucigalpa, Comayaguela y otras ciudades latinoamericanas podrían beneficiarse.

A mí también me interesa conocer el proceso por razones de estudio, ¿Cómo se logra tranzar con los vendedores en un entorno donde se ha asumido control histórico y existen pandillas que han logrado poder junto a los vendedores, quizá sobre los vendedores?, ¿Formaron parte de la negociación?, ¿Qué mecanismos de convencimiento se han utilizado?, ¿Que instrumental social se puso a prueba?

Pienso en lo beneficioso que resultaría entender como se enfrentó este conflicto a la luz de las ciencias sociales, de la psicología social y de la antropología. Y desde luego, replicar la experiencia en otros municipios. por ahora, que bien, que bien.

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