Transparencia, ética, patrimonio

Desde siempre, los políticos se han servido de su papel de funcionarios del Estado, que vale decir, de su rol de servidores públicos lo que generalmente han entendido como”lo público a su servicio”. Los gobernantes, ministros y diputados se han servido siempre con la cuchara ancha y honda.

Hay algo que se debe asumir con todas las de ley: El dinero del Estado llega de los contribuyentes. La forma como se use ese dinero es la manera como se usa el impuesto que yo (usted, ellos, nosotros) pagamos de diversas formas ya sea en la gasolina, en la renta, en las compras y en otras 58 formas de impuestos especiales.

Cuando a un diputado se le ocurre inventar un viaje invitado por otro país, o sus amigos o lo que sea, y se decide comprar boletos, pagar viáticos, y gastar dinero en lo que sea, también está usando los fondos que hemos pagado impositivamente.

El político tiene también oportunidades de “pecar”, ya sea alcalde, diputado, ministro o presidente, sus chances no son iguales ni en la misma medida. Recuerdo que alguien me decía una vez: Si un político no consigue pisto, es maje. Yo creo que no, creo que en El Salvador como en muchos otros países e instituciones existen políticos honrados y no honrados. A algunos se les nota por encima, en otros hay que excavar un poco para encontrar la esencia.

No siempre es detectable el asunto, yo tengo amplias sospechas de varios políticos acerca de su falta de moralidad. En muchos de esos casos compartimos esa visión con la mitad de la población del país que no es poco. En otros casos, el político maneja tan bajo perfil que no es evidente su actuación, ni buena ni mala, simplemente no es evidente.

La transparencia del funcionario exige sus declaraciones patrimoniales de entrada y salida del Estado, y esas declaraciones deben estar en concordancia con su estilo de vida y sus ingresos.

Los políticos son capaces de comprar voluntades, pero en algunos casos también el político es comprable. Se compran y se venden voluntades y favores como mercancías de bajo y alto costo, generalmente sin factura, sin impuestos y sin pudor.

Los últimos casos de sospecha en torno a la transparencia, ética y el patrimonio de algunos políticos ya se sentían venir. Los estilos de vida dan lugar a la sospecha fácilmente, la conversión del tipo normal y corriente en el personaje ostentoso hace sospechar que algo no está bien en torno a la moralidad.

Existen entidades del Estado que sos susceptibles de podrirse por dentro, hace poco leyendo una investigación sobre el interior de la PNC me aparecieron nombres de personajes conocidos de los que ya uno imaginaba suciedades.

Las recientes notas periodisticas sobre diputados propietarios y suplentes nos hacen caer en la cuenta que nuestros padres de la patria pueden llegar a ser corruptos.

Los mecanismos de control y vigilancia deben ser más fuertes, más poderosos y sobre todo, asépticos de partidos no importa cuál. Funcionarios de izquierda y derecha han asesinado su ética ante el dinero. ¿Cuantos más hay?

Like what you read? Give Midnight Express a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.