Guía de supervivencia escolar en clase de entrenamiento vocal en grupo (¿?)

Primero lo primero, que el que se no metió a esta clase para levantar, es un mentiroso o no es levantón. Y normal, no todo el mundo es levantón y hay gente que hace cosas por razones más puras y en servicio de corte más espiritual hacia su persona. Los que estamos cagados, hacemos todo para levantar o quedar como chéveres -que al final es para levantar. Que al final es para quedar como chévere. Que al final es para levantar. Que al final es para quedar como chévere (ad infinitum).

Pero cuando tengas 73 años y estés solo, acordarte de cuántas veces quedaste como chévere y cuántas veces levantaste por levantar y dejaste pasar oportunidades de relaciones que podrían haber sido hermosas con gente buena solo por querer seguir levantando por toda la eternidad, solo te va a traer una sensación de peso, claustrofobia y frío en los huesos.

Y normal, por ahí que no quedas solo para cuando tienes 73. Normal. No digo que el que se mete a clase de canto para levantar se queda solo toda la vida. Ojo igual, que hay levantón y hay levantón. A título personal, me metí a clase de canto no necesariamente para levantar a alguna chica de la clase; es más, probablemente es el caso que no espero levantar a nadie de la clase. Pero tal vez la incomodidad de mierda que voy a pasar en esta clase y superarla me va a hacer poder lidiar mejor con ciertas situaciones en el futuro, para así poder levantar y quedar como chévere para poder levantar y quedar como chévere para poder levantar. Y quedar como chévere. (Ad infinitum)

A mi siempre me gustó mucho la música y me parecía que uno queda como bien chévere si es músico, desde chibolaso ya me di cuenta ya. Y tal vez me hubiera atrevido a cantar desde chibolo si no fuera porque tenía miedo a que mi hermano me joda, o porque una vez puse un CD de The Offspring que mi abuela me compró en Santa Isabel (Vivanda de los early 2000s) y me puse lentes oscuros y un gorro, agarre un micrófono de juguete con parante, y me puse a hacer la finta que cantaba con todo, mismo músico famoso, por un rataso, y de la nada miro para el costado y desde afuera de mi cuarto están mi tío y mi prima mirándome cagándose de risa y sonriendo. A ellos les pareció bacán, pero yo sentí — Sí… Sentí: VERGÜENZA TÓOOOOOOOOOOOXICA.

Listas ACÁ: Tóxica decían las manyadas de los late mid 2000s.

No sé en verdad si sentí vergüenza tóxica. Pero ya fue pe. Si estabas cantando como un loco, gritando con todo canciones que ni te sabes y ni te diste cuenta que alguien te estaba mirando y se estaba riendo de ti, y de ahí te diste cuenta, lo que te sucede es que te empieza a crecer una desgracia que a la gente le parece bacán, pero a algunos se nos desarrolló a un punto en que no es que sea bacán cuán desarrollado lo tenemos, sino que lo tenemos desarrollado y activo en áreas en las que no debería estar activo porque lo único que hace es hacernos pensar las cosas demasiado, creer que todo el mundo nos está mirando y juzgando, y hacer que se nos sea imposible participar en el plano social al 100%. Nos volvimos espectadores. Y ya pe, estamos cagados. Pero lo bueno es que te enteras poco que la cagaste, porque dejas de cagarla tanto, porque dejas de hacer cosas que ya sabes que probablemente la vas a cagar si las haces. Es decir, dejas de hacer muchísimas cosas porque sabes que son de alto riesgo de cagarla. Es decir, no le hablas a esa chica, no bailas en la fiesta, no haces ese chiste (aunque tal vez sí), no saludas a esa persona que no estás seguro si es esa persona o no, no haces las cosas en serio en público por si es que te salen mal para que nadie diga que eres malaso, te sales corriendo cada vez que parece que podrías tener algo íntimo con alguien y ergo te arriesgas a que esa persona te vea de cerca y descubra el pedazo de mierda que eres. Ah, sí, estoy hablando de — Estoy hablando de la: SELF AWAREEEEEEEEEEEEEENESS.

Listas ACÁ: No sé como se dice esa webada self awareness en español y no quiero poner en Google, pero qué chuchis nomas.

En terapia en grupo me recomendaron un libro que compré y no leí. Se llama Daring Greatly y es sobre atreverte a ser vulnerable. Ser vulnerable es difícil porque significa andar por ahí sin estar en pánico de que alguien potencialmente vea las cosas que le escondes a la gente de ti para que sigan creyendo que eres chévere. Todos tenemos puntos ciegos, entonces constantemente la gente ve basura sobre ti que, gracias a la deidad de tu elección, ni sabes que haces. Que si sabrías ya ni sales a la calle ya. Por eso una época no paraba mucho con nadie, para que así nadie sepa por dónde soy un asco.

Pero atreverte a ser vulnerable es bajar la guardia y dejar de prestarle atención a tu ilusión de self-awareness, el paquete corporativo de las reglas de tu marca: que nadie nunca te huela la caca, que nadie nunca te huela la boca cuando te acabas de despertar, que nadie nunca te huela el pelo grasoso, que nadie nunca escuche tu opinión real sobre [MUAJA JA JA JAJA], que nadie nunca te vea ser un malparido hijoputa, que nadie nunca te vea haciendo un chiste malo, que nadie nunca vea tu categoría de pornosotros más recurrida, que nadie nunca te vea bailar feo, que nadie nunca vea como te falla la erección, que nadie nunca te lea las conversaciones de FB chat, que nadie nunca lea lo que escribes en papel ni a través de un especialista trate de descifrar la letra de mierda que que haces tan mal a propósito para que nadie pueda leer lo que escribes, que nadie nunca se entere de la vez que le dijiste eso bien feo a esa persona cuando eras chiquito.

Entonces para que no te pase nada de eso tienes que dedicar un montón de tiempo a estar preparado y lavarte los dientes un culo y dejar de hacer cosas porque no te va a dar tiempo de bañarte antes de salir después o porque vas a oler a mierda con un grupo de gente que no quieras que te huela a mierda. O porque sabes que con ese grupo de gente te quedas callado, o que con ese otro nunca has pasado más de 10 minutos solo con ellos entonces todavía te tratan como que eres un genio recontra chévere.

Pero que manera de vivir es esa. Cágala nomás, ¿qué importa? Importa pe. Pero no importa en verdad. Claro, pero medio que si importa pe. Ya, ¿pero no te das cuenta que dejas de hacer las cosas en afán de tomar precaución de que no salgan exactamente como tu quieres y por lo tanto te pongan en una situación que tal vez no vas a saber manejar bien, entonces la gente va a ver que eres un niñito asustado que no sabe en realidad lidiar con las cosas tan bacán como su imagen corporativa dice? Si pe, por eso. ¡Pero no tiene sentido esa webada! Ya sé pe, pero no la hago que la gente se de cuenta que no siempre soy tan buena gente, que a veces puedo ser una mierda, que a veces me la jalo, que a veces ni siquiera puedo hablar bien, que a veces me comprometo a cosas que la verdad no pienso cumplir, que a veces digo algo cuando claramente pienso otra cosa y lo digo con una voz que hace notar que estoy mintiendo y es patético. Pero, ¿y qué importa? Importa pe. Claro pero, ¿qué importa? De ahí eso nadie se olvida. ¿Pero qué chucha que alguien no se olvide de eso? ¿Para quién estás viviendo? Para mi pe. Pero parecería que vives para los demás. Claro, vivo pensando en como me ven los demás para así poder conseguir lo que chucha me da la gana mientras todo el mundo crea que soy LA ULTIMA CHUPADA DEL PUTO MANGO EN LA MAQUINA DE COCA COLA DEL DESIERTO. Pero los demás te acompañan solo un ratito, de ahí es tu y tu familia o con quien realmente vivas si tienes la suerte de no quedarte solo, y lo peor que hay es el tío fintero que su webada es ser el tío que se comporta como el cague de risa y pendejito con todo el mundo y pero en su jato es una mierda o un distante narcisista que no tiene tiempo ni paciencia real para nadie. Sí pe, tienes razón. Aparte, si la cagas una vez eso no significa que tu cagada te va a definir; la gente se acordará que la cagaste, pero ¿y? También van a poder ver que después de haberla cagado todavía eres buena gente y has aprendido de como la cagaste. Esa brújula que siempre te guía, la sigues teniendo incluso después de cagarla. Te caes al piso, pero te levantas y ¡sorpresa! Todavía sabes qué está bien y qué está mal, qué hacer y qué no hacer. Todavía sabes a dónde caminar. Todavía tienes acceso a la luz que te ha guiado toda tu vida a tratar de hacer lo correcto.

Lectura recomendada: Sigo Caminando de Los Cafres.