Freewrite, mi opinión

Hace doce días que vengo usando mi Freewrite, de Astrohaus un procesador de texto al viejo estilo. Es un aparato que solo sirve para escribir y cuesta tanto como un portátil de gama baja. En otras palabras si lo tuyo no es escribir, ya sea ficción o no ficción, puedes parar ahora mismo, el Freewrite no es para ti. Dicho esto vengo ahora, en lo que vale, a ofrecer mi opinión; espero que será al menos más fundamentada que otras críticas elaboradas sin haber siquiera tocado el aparato.

El aparato

Supongo que estarás viendo la foto, pillada de la web de Astrohaus. Tenemos un dispositivo portátil que consta aparentemente de un botón de encendido, dos selectores mecánicos: folder y wifi, y dos pantallas de tinta electrónica retro-iluminada con un hermoso teclado mecánico, el mejor que he tenido la suerte de usar en mucho tiempo; quizás en toda mi vida.

No se aprecia pero también está un conector USB cuya función principal es alimentar la batería del aparato. Todo está resguardado por una hermosa carcasa de aluminio que, aunque fría al tacto, da sensación de robustez. En cuanto a si esa sensación de robustez es real o no, no puedo responder porque estoy mimando el mío tanto como es posible. Otro detalle inapreciable es un asa, el asa que por alguna razón desapareció de los portátiles pero que encaja muy bien en el Freewrite.

Configuración

Configuré mi aparato antes de que llegara mi pedido. En cuanto haces efectivo el pago, la gente de Astrohaus, te permite abrir una cuenta en Postbox, su nube. Con esa cuenta puedes decidir los idiomas en los que vas a trabajar, — inglés y español en mi caso — , en qué servicios de nubes quieres que sincronice lo que escribas, — en este momento eso incluye Dropbox, Google Drive y Evernote — , la cuenta de correo electrónico y algún detalle más. Esta configuración se puede cambiar cuántas veces se quiera y se hará poco menos que imprescindible si decides regalar o vender tu aparato.

Funcionamiento

Supongamos que ya lo tengas configurado. Te acaba de llegar y es posible que veas en la pantalla principal tres señores escritores. Eso indicaría que la batería está completamente vacía. La solución es cargarla durante cuatro horas o así. Más adelante, el propio aparato te avisará con antelación del estado de la batería.

Solventada esa pequeña frustración, simplemente pulsas el botón de encendido y escribes. Este botón, dicho sea de paso, debe mantenerse pulsado unos segundos, — paciencia — , si venía de una batería vacía o habías apagado completamente el aparato.

Wifi

Una vez encendido vas al selector de wifi y la mueves hasta la posición new. Esto te permite seleccionar y configurar la red a la que quieres conectarte. En mi caso ,solo he tenido que hacerlo una vez dado que hasta ahora he trabajado en mi casa. Un vez seleccionada la wifi, mueves el selector a la posición de on. Desde ese momento todo lo que escribas en tu Freewrite pasa inmediatamente a la nube, además de guardarse automáticamente en el aparato. En otras palabras, en ningún momento tienes que guardar el archivo, como harías en un ordenador.

Teclado

El Freewrite carece de la tecla [ñ] y otras teclas propias del teclado español, apreciándose solo el teclado en inglés. Puedes, sí, trabajar normalmente como harías en un teclado castellano. La configuración cambia la correspondencia de las teclas con el carácter que aparece en pantalla, pero no puede cambiar lo que está escrito en las mismas teclas. Esto no me ha causado casi ningún problema, dado que los cambios entre el teclado español y el inglés no son tantos y mis dedos ya llevan mucho tiempo “sabiendo” donde está cada letra desde los trece años o así.

Sin embargo, lo que sí es un defecto a corregir es que cada vez que enciendes el aparato, el teclado vuelve a creer que va a escribir en inglés, configurándose para trabajar en ese idioma. La forma de convencerle de lo contrario es pulsar la tecla [New] de la izquierda y la tecla [shift] a la vez. Cuesta un poco hacerse al tacto de estas teclas cuando se pulsa esta combinación, así que todavía me veo forzado a hacer varios intentos hasta que en la pantalla auxiliar aparece la etiqueta ES, lo que tampoco ayuda a la frustración. Sin embargo, superada esa traba, todo es escribir y disfrutar.

La pantalla principal

Es la pantalla donde se muestra el texto que escribes. Responde perfectamente a la velocidad a la que escribo aunque quizás un verdadero mecanógrafo podría notar algún retraso. Se puede configurar el tamaño de la fuente en pequeño, mediano o grande, y nada más, pero yo la he dejado en mediana y me parece acertada.

Viene retroiluminada, lo que es necesario desde que estás en penumbra. Sin embargo, yo recomiendo que, a poder ser, trabajes con iluminación externa, conservando así la batería.

La pantalla secundaria

La pantalla secundaria muestra información sobre el documento. Como la pantalla principal está retroiluminada. La pantalla por defecto muestra la fecha, el idioma del teclado, el correo electrónico y el servicio de nube al que se va a sincronizar. También muestra un indicador cuando el Freewrite está conectado a la corriente.

Puedes cambiar esta información pulsado la tecla [special]. El primer movimiento te muestra el número de palabras de tu documento, el tiempo aproximado de lectura y el total de caracteres. El segundo muestra un reloj analógico y el tercero un reloj digital. El cuarto muestra un cronómetro que casi nunca uso y la quinta pulsación borra todo lo que aparece en pantalla. Desde ahí si vuelves a pulsar [special] llegas a la primera pantalla, reiniciándose así el ciclo.

Lo extraño del Freewrite.

“Folder”

Vamos al selector folder con tres posiciones, A, B y C. Cada una corresponde a una carpeta o directorio donde irás conservando tus archivos. Esto permite pasar de tu novela a tus notas y de tus notas a tu diario, — por poner un ejemplo — , con un simple movimiento de la palanca. Al configurar tu cuenta puedes también hacer que cada carpeta tenga funciones diferentes; por ejemplo que A se sincronice con Dropbox y C lo haga con Evernote.

“Send a tu correo electrónico”
Luego tienes la tecla [send], la pulsas y has mandado tu borrador al correo electrónico que hayas configurado previamente al crear tu cuenta. Si en ese momento no hay wifi por lo que sea, tu Freewrite te notifica por la pantalla secundaria que ya lo mandará cuando sea posible, sin más molestia.

Dos “new” es un nuevo documento
Para crear un nuevo documento debes pulsar las dos teclas rojas [New] a la vez, lo que dificulta accidentes. Tu viejo documento se queda guardado en la misma carpeta (y sincronizado en la nube) pero desaparece de la pantalla generándose una pantalla en blanco con tu nuevo archivo. El nombre de este nuevo archivo será el de las primeras palabras que escribas en el mismo y se guardará automáticamente.

Localizar el viejo archivo cuesta un poco, ya que debes pulsar [New] + [pg dn] (avanzar página), para ir examinado secuencialmente tus viejos archivos. Esto no es muy cómodo, pero puede solventarse con algo de ingenio y la ayuda de los veteranos del foro.

La polémica

Freewrite no intenta gustar a todo el mundo, gracias a Dios. Su misión es convertirse en la máquina definitiva para escribir borradores y eso implica una serie de caracteres heredados de los programas para escribir “sin distracciones” y otros en que esa filosofía se lleva al extremo.

La primera es que no hay teclas de flechas, ni ninguna forma de mover el cursor que no sea con la tecla de borrar. Esto en mi opinión es un acierto en este tipo de aparato que recompensa un estilo de creación de escritura libre. Escribo hoy y corrijo después, en mi ordenador.

Puedo desplazar la vista del texto con las teclas [pg up] y [pg dn] y borrar los errores inmediatamente pero es imposible mover el cursor para cambiar el tercer párrafo que ahora pienso que me quedaría mejor si cambiara tal palabra , sin borrar todo lo que estaba en medio. Debo dejar eso para mi ordenador principal, donde ya editaré y corregiré a gusto.

Debo decir a este respecto que, en mi opinión, el Freewrite nunca sería una buena plataforma para editar texto dado que la pantalla es demasiado pequeña para eso. Déjale ser lo que es y te recompensará.

El precio

Cuesta en el entorno de 500 euros, — según ofertas y aduanas — , pero antes de llevarse las manos a la cabeza debemos comprender que muchos de los componentes han sido diseñados específicamente para el Freewrite. La carcasa y el teclado son los elementos más obvios a este respecto, pero la pantalla no es una que le quitaron a un kindle, sino diseñada con una tasa de refresco lo suficientemente alta como para que no se note demasiado retraso entre la pulsación de la tecla y su impresión de pantalla. Añade a esa consideración la circunstancia de que el Freewrite no se produce en cantidades ingentes y la razón de su precio está clara.

Otra cosa es si a ti, particularmente, te compensa pagar ese precio.

Mi manera de operar con mi Freewrite

Bueno, esto es lo que estoy haciendo ahora, inspirando en los consejos que he leído en los foros del Freewrite, hasta hace muy poco abiertos solo a clientes, y mi propia y pequeña experiencia.

Material auxiliar.

Junto a mi Freewrite llevo mi cuaderno de papel y mi kindle. El primero para escribir notas rápidas y el segundo para repasar el resumen de la novela que estoy escribiendo y otros documentos relevantes.

También llevo mi móvil por si tengo que consultar algo en la red. La verdad es que no me tienta en absoluto usar ese engendro del mal, así que no me interrumpe en absoluto, ya lo tengo configurado para que así sea.

Batería

Para extender la vida de la batería entre recargas suelo dejar el wifi en la selección de off salvo cuando quiero mandar un documento. En ese momento conecto y pulso la tecla [send] para asegurarme que lo tengo en mi correo. Esto último es debido más a un miedo mío que otra cosa, pero me da seguridad el mensaje de “Your document has been sent”.

Una segunda cosa es que en cuanto dejo de escribir por un rato largo apago totalmente el Freewrite. Esto supone pulsar el [New] derecho más el botón de encendido/apagado a la vez. Si solo pulsas el botón de apagado el Freewrite meramente se suspende, lo que es adecuado para afrontar una interrupción. También tiene la ventaja de que el Freewrite se enciende de forma instantánea, mientras que si lo apagas totalmente tarda un par de minutos en estar listo. Dicho eso,trabajando así la batería me ha durado diez días, por lo que me merece la pena.

La luz de la pantalla puede apagarse con la combinación [special] + [l], pero solo es recomendable si tienes buena luz para escribir, como una lámpara de sobremesa.

Mi experiencia

Compré este aparato con muchos miedos, sobre todo generados por críticas y comentarios en la red, sin, déjame ser educado, demasiado fundamento. Sin embargo tomé la decisión fundamentado por este artículo de “The Atlantic”. Mi experiencia se acerca mucho a la de “The Atlantic” y se aleja bastante de las secciones de comentarios y la resumo en la forma que sigue.

La semana antes de recibir mi Freewrite estuve escribiendo en mi portátil con PyRoom, mi programa favorito de escritura sin distracciones. Aún y con eso, escribo el doble de palabras en mi Freewrite que en el portátil y, desde luego la experiencia es mucho más “inmersiva”, — como dicen ahora — , y hasta diría que cometo menos errores; quizás por saber que tendré que corregirlos más tarde.

Con esto, es suficiente; espero que sirva de ayuda.