Siempre en Agosto

Miguel Díaz
Aug 9, 2017 · 5 min read

Es Agosto del año 2000. Yo, de 17 años, estoy parado con algunas bolsas de compras en la entrada principal del Tec de Monterrey. El carro de mis papás avanza de vuelta hacia Tampico, y yo siento de repente un hueco en el estómago. De un golpe, me di cuenta que toda mi familia, todos mis amigos, y todas mis comodidades se habían quedado a más de 500 km de distancia.

Parado en la entrada del Tec, supe que apenas me había ganado el derecho de estar en la línea de salida. Me di cuenta que no tenía idea de qué hacer a partir de ahí, y solo sabía que tenía que empezar de cero: ¿dónde encuentro nuevos amigos?, ¿cómo distribuyo mi poco presupuesto?, ¿cómo se lava la ropa?. La mejor frase que describe lo que sentía en ese justo instante, es aquella del Joker en la película The Dark Night: ‘I’m like a dog chasing cars, I wouldn’t know what to do if I caught one…’. Yo era ese perro que por fin había alcanzado al carro después de tanto perseguirlo, y ahora no sabía qué hacer con él.

Lo que más quería en esa etapa de mi vida era llegar ahí, a la entrada del Tec con una carta de aceptación en la mano. Había trabajado duro y sacrificado mucho para lograrlo. Entonces, ¿por qué me sentía así después de haberlo conseguido?

Me volvió a pasar lo mismo. Otra vez en Agosto, pero de 2011, cuando aterricé en Londres con 45 kilos de maletas para hacer mi MBA. Después de más esfuerzos y sacrificios para ser aceptado en una de las mejores escuelas de negocios del mundo, recuerdo estar en una escalera eléctrica de Heathrow preguntándome si valía la pena. Una vez más, había dejado atrás a mi familia, un buen trabajo en una de las empresas más grandes de México, y una vida de comodidades que me tomó 11 años construir. De nuevo, la realidad cayó de golpe y fue apenas ahí donde me di cuenta que lo verdaderamente difícil apenas comenzaba. Había alcanzado otra vez al carro después de tanto perseguirlo y ahora faltaba descubrir qué hacer con él.

Ambas historias son pequeños fragmentos de las dos mejores etapas de mi vida.


Pesimismo Informado

Lo que describo en mis historias anteriores es algo que todos hemos experimentado alguna vez. Cuando te casaste, cuando decidiste correr un maratón, cuando te mudaste de ciudad, cuando tuviste un hijo, cuando te cambiaste a un nuevo trabajo, o cuando fundaste una empresa. En todos estos casos, analizaste los riesgos, evaluaste opciones, te preparaste, y al final tomaste una decisión importante para ti. Piensa por un momento en lo emocionado que estabas por hacer algo que potencialmente te iba a hacer más feliz. Tuviste que trabajar para llegar ahí: entrenaste duro para correr el maratón, te esforzaste mucho para conquistar a tu futura esposa, o ahorraste un tiempo para poder dejar de trabajar y empezar tu negocio. Y de pronto, llegaste.

Este es normalmente el momento en que empiezas a darte cuenta de cosas que no previste en tu análisis o que, aún previéndolas, minimizaste simplemente porque no las habías vivido antes. Sí, ya sabías que había que cambiar pañales y desvelarse, pero el primer cambio de pañal y la primera desvelada seguro te hacen dudar si fue buena idea. Y sí, ya sabías que adquirir nuevos clientes no era fácil, pero el primer mes con una subida en tu Customer Acquisition Cost seguro te hace dudar si es buena idea.

Esta etapa de cualquier proyecto importante es lo que Tim Ferriss llama Informed Pessimism, que no es otra cosa que la primera bajada de la famosa montaña rusa (término muy común entre los emprendedores).

Aquí la gráfica que ejemplifica esta montaña rusa, con todas sus etapas:


Este Agosto (2017) se cumple un año desde que se invirtió el primer peso para crear Bacabes. Se cumplen también mis primeros seis meses como emprendedor de tiempo completo. Y se cumplen además 100 días de bacabes.com ‘en vivo’. Una vez más, en Agosto, estoy donde quería estar. Después de mucho esfuerzo y decisiones difíciles, volví a alcanzar el carro de nuevo. Y aunque aún no sé cómo va a terminar esta historia, el sentimiento es familiar. Y aunque en estos momentos hay muchas dudas, me emociona mucho pensar que algo extraordinario viene pronto.

Por eso, la conclusión a este blog no puede ser otra que un pequeño recordatorio a mí mismo de puntos importantes aprendidos en proyectos anteriores. Ojalá, también sirva para echarle una mano a todos aquellos que estén pasando esta etapa en su startup o en cualquier otro proyecto personal o profesional.

¡Disfruta el viaje!

Una montaña rusa siempre será más divertida que un carrusel, ¿cierto? Con todo y sus ratos malos. Además, todo puede salir mal en el carrusel y en la montaña rusa — ¡mejor arriesgarse haciendo algo divertido! Fuera de analogías, el peor escenario es que tu startup quiebre o tu proyecto fracase. Como dice el dicho: ‘lo bailado nadie te lo quita’.

Haber llegado aquí ya es un logro

No cualquiera se sube a la montaña rusa. Así que llegar aquí ya representa un logro. Para llegar a esta etapa con Bacabes tuve que:

  • Diseñar un plan de negocios completo y complejo después de aprender mucho de la industria textil
  • Atraer inversionistas de tres países diferentes
  • Sumar al proyecto a la socia ideal, que estudió diseño de modas en una de las mejores escuelas de diseño del mundo, y que trabajó en Nueva York para marcas como DKNY Jeans y Carolina Herrera
  • Crear desde cero e implementar un supply chain con más de 10 proveedores de México y el extranjero
  • Diseñar y desarrollar una tienda en línea funcional en la que un cliente puede comprar una camisa en tres minutos
  • Convencer gente en 18 diferentes ciudades de México que Bacabes les va a agregar más valor que otra marca de camisas

¡En ningún trabajo del mundo habría podido hacer todo esto en 6 meses!

El riesgo de no hacer algo es mayor que el riesgo de hacerlo

Andy Dunn lo expone magistralmente en su post ‘The Risk Not Taken’. En pocas palabras, lo que dice este texto es que el verdadero riesgo siempre está en no hacer algo que parece arriesgado. Wayne Gretzky lo puso en una forma más coloquial: ‘you miss 100% of the shots you don’t take’.

A simple vista, pareciera que desde la butaca el riesgo se minimiza. Porque, si estuvieras en la cancha entonces es posible que falles, ¿correcto?

Nada es más falso que eso.

Si te quedas en la butaca, lo único que es 100% seguro es que fallaste. Nunca meterás ese tiro. Nunca ganarás ese título.

Si no tomas estos riesgos en tu vida, de pronto tendrás 80 años y te darás cuenta que pasaste toda una vida viendo a los verdaderos héroes desde una butaca.


Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade