El arte de perder el pelo

Miguel Melgarejo
Oct 12, 2017 · 4 min read

Breve historia de la caída de mi pelo y el inicio de una nueva marca para pelones

Creo que comencé a perder el pelo hace 10 años. Tenía 22 y aún que no lo quería creer era evidente que mi copete cada vez tenía menos elementos para cubrir mi cuero cabelludo.

Amigos y familia bien intencionada empezaron a recomendarme shampoos, chamanes y curaciones de todo tipo. Nada realmente logró funcionar. El pelo empezó a convertirse cada vez más en pelusa, las entradas crecían mientras los apodos de mis amigos florecían cada vez más. Para ser honesto a mi también me daban risa.

Analizando el peinado cubreentradas (2007)

Intenté apoyarme de la moda en turno para justificar y seguir con mi buena compañía de pelo. De niño había tenido mucho, fui un niño apuesto que vivió entre peinados benitojuarianos y nirvanezcos sin problema. ¿Que había pasado? ¿A dónde se había ido todo?

Para entonces ya existían los implantes de pelo. Tenían un precio privativo para mi, pero más allá de eso, lo más importante, es que no me atraían. No era yo.

Adiós al pelo

Un buen día cualquiera me postre frente al espejo y sin pensarlo mucho saque la máquina cortadora que había estado en mi familia por años, la conecté y la usé para abrir una avenida por el medio de mi cabeza. Un camino que comencé sin vuelta atrás, habré tenido 24 años. Desde ese entonces he sido un pelón.

Refinando la ceja de paso (2008)

Las risas, apodos y recomendaciones aumentaron. Generalmente todos con buena intención. Después de cortarme el pelo las tomé menos en cuenta. En el momento no me daba cuenta, pero en realidad todo a mi alrededor me decía, directa o literalmente, que no estaba bien ser como yo era, era un defecto ser pelón.

Muchos años han pasado. Con ellos muchas inseguridades y cuestionamientos personales. Pero, estoy orgulloso de decir con confianza que estoy bien siendo yo, mi imagen interna no es la de una persona que tenía pelo, sino la de una persona con una cabeza grande, buena, bonita y guapa.

Desafortunadamente este no es el caso de la mayoría. Aún muchos se rechazan, aún a muchos los rechazan.

El enemigo

Si, hay un enemigo casi invisible que crea una loza bien difícil de cargar para cualquier pelón. El mercado. Y es que todos los productos y la mayoría de los servicios parecen haberse puesto de acuerdo para decir: está mal ser pelón.

¿No tienes pelo? Compra este tratamiento, utiliza este shampoo, ve con este gurú, sácate pelo de la nalga e injértatelo, haz cualquier cosa, pero arregla esa horrorosa situación que es ser tu mismo.

Yo creo que está bien ser pelón. No porque haya algo grandioso al respecto. Sino porque creo que es importante ser y aceptarme como soy. Solo así puedo y podemos hacer una diferencia en el mundo, eso a todos nos vendría muy bien.

Solo se tiene una cabeza

Ya no hay nada que la proteja, la mantenga húmeda y en buena condición. Me di cuenta que la cabeza no es algo para olvidar, hay que cuidarla para que esté en buena condición toda la vida.

Las personas como yo necesitamos productos que más allá de querer transformarnos en algo que no somos, lo afirmen, lo celebren y lo protejan.

Es momento de crear nuestros productos.

Este es el inicio de BALD & PROUD.

B&P. es una marca de productos de y para pelones. Este es la primera vez en meses de desarrollo que escribo algo al respecto. Empezaré a compartir mis experiencias en su desarrollo en los siguientes artículos. Por lo pronto si eres pelón, conoces a alguien que lo es o simplemente te interesa conocer más visita thebaldandproud.com

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Quiero conocer más historias como la mía, sé que no estoy solo, escríbeme info(a)melgarejo.mx te lo agradeceré un montón.

    Miguel Melgarejo

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    Ojos pequeños, corazón grande.

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