Con qué lengua

Con qué lengua

nombrar la desnudez de la amapola,

su ojo brillante

que palpita sobre el corazón,

su promesa de constituir

un mundo en la ebriedad,

su existencia de demonio a medianoche,

su retorno hacia la sangre.

Cómo nombrar nada sin mentir,

sin cambiar los ojos ni las sombras

el lugar de las palabras;

cómo tender la red hacia las cosas

y no extraer sacos de harina.

Tender la red a la amapola

y obtenerme a mí.