Feb 25, 2017 · 1 min read
A veces cuesta reconocer el papel que ocupamos en nuestro tiempo. La división entre actores y espectadores, pues nos obsesionamos con ídolos a traves de los que vivir. Bailan, cantan y hacen malabares para nuestra diversión y juicio. Digas lo que digas, hagas lo que hagas, estas dentro, el mundo te devora, otro día, otra pantalla. La tácita ironía de esto es que las discrepancias son bienvenidas. Nada es más entretenido que alguien cuestionándose el status quo.
Quizá lo mejor sea no hacer nada.