F

F, se leía en su pecho. Parece que fue con un butterfly knife de esos que usaban los pandilleros en la Colors de Hopper. Había sido hecha con cuidado y tiempo. Era un F con serifs, lo cual denotaba una mano diestra para el tallado en la piel. Era una variante de Bodoni muy antigua. Inequívocamente el criminal era un artista. No sólo por lo bien que estaba desollada la piel, sino por la elección de esa tipografía. Cualquiera pensaría que había un mensaje oculto en esa eleccion tan minuiciosa y para nada casual, de esa familia tipográfica, algo que tal vez estaba a flor de piel y no lo notabamos, en esta piel como lienzo. Cuál sería el motivo? Cuál el mensaje? Lo había? Nunca lo entendería. Como tantas cosas. Porque esa herida era más. Eran tantas cosas que no se explican. Porque esa letra no era la primera del abecedario. Pudo haber sido una Z, pero no, era la F. La F en una Bodoni muy antigua. ¿Tendría algo que ver con Fantasmal? ¿Con Fornicar? ¿Con alguna extraña Fantasía? ¿Fetiche? Quién sabe. Queremos explicarlo todo. Tiene que haber un porqué, nos decimos. No lo puedo entender, escuchamos. Hay algo que no sé. Algo me ocultan. Hay algo que no me dicen. Falacia. No. No. No. No puede ser. Me rebelo. Estamos en la era de la información. Alguien tiene que saber. Alguien. Tenemos que llevar las cosas hasta el Final. Queremos descifrar. Tal vez toca, aceptar sin saber. Tal vez eso nos lleva a la F última. La que calma. La del Fin.