Por qué me alejo de Twitter

Un par de años atrás le tenía pavor a Medium, me parecía que no estaba a la altura como redactor de tan detallista plataforma. Después vi que cualquiera lo hacía, entonces me animé. De paso, esto es un anuncio para nada importante, así que da como para que dejes de leer ahora mismo.

No vine a hablar de mis temores, sino de Twitter. Hace poco más de siete años empecé a experimentar con la herramienta, en tiempos de trabajar en ABC Color y de la explosión del Social Media. Cerro, canciones, noticias, basket, opiniones no solicitadas y más Cerro, son los tópicos habituales.

De 2007 a esta parte del siglo XXI vi como Twitter me sirvió para

  1. Estar al día con las informaciones noticiosas mediante una lista de más de 400 colegas paraguayos.
  2. Ser invitado a charlar sobre quién sabe qué cosa en numerosas ocasiones.
  3. Exponer puntos de vista sobre situaciones y aficiones.

Y ahí encuentro un problema, con los gustos.

A setiembre de 2015, tengo más de 12 mil followers -aunque eso es irrelevante-, lo cual en un ecosistema como el paraguayo no es poco, pero mirando cuentas de comunicadores con el alcance de la radio y televisión, se convierte un número exiguo. Una bicoca dirían en mi barrio. Así también, sigo a poco más de 1.000 personas, número que mantengo hace varios años, pero divididos en listas, porque es físicamente (?) imposible mantener el hilo de tantas voces.

El problema

¿El problema? Ser antisocial en una red social.

Twitter hace un par de años me permitía estar en contacto con gente con preferencias similares a las mías. Ese era el gran diferenciador con Facebook, donde bajo la regla de ‘te acepto solo si te conozco’, mi perfil vive rodeado de familiares, parientes. Es decir, gente que en general no suma casi nada.

Twitter hoy sigue siendo para mí un lugar donde puedo exponer lo que pienso, de la manera en que me es más cómodo, con humor, con sarcasmo, con avatares temáticos, pero con más gente leyendo. Y ahí se pudre todo.

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El tercer pajarito generalmente le putea al primero por no entender lo que el segundo retransmitió. ¿Se entiende? No, y tampoco entiende mucha gente lo que uno quiere decir. #Drama

No digo que siempre sea el caso, pero terminando el colegio, cerrás una etapa de tu vida con amigos que perdurarán por muchos años, con quienes tenés mucho en común. Al año, se reúnen y está bueno porque te ponés al día y charlas sobre tópicos más o menos conocidos, en un tono en el que todos lo entienden. Ahora, imaginate esa misma reunión 10 años después y que cada uno de tus excompañeros lleve 6 amigos que conoció en esa década en diversas situaciones.

La reunión es grande pero imprecisa en cuanto a las conversaciones, no te interesa mucho lo que se diga en ciertos círculos y no te da el tiempo para llegar a donde sí te gustaría estar. Se malinterpreta lo que decís y se vuelve todo mucho más incómodo.

Y así Twitter de repente es un lugar dónde tengo que explicar un montón de cosas que no tengo ganas de explicar.

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Las ganas no se compran, sino preguntenle a Fabbro. (?)

¿Es un reclamo infantil? Y puede ser, pero no tengo mejor lugar para contar cómo me siento que acá. Por eso les dije antes que dejen de leer de entrada. (!)

¿APER Mangoré?

Sí, por supuesto que podría, pero no es el punto.

El punto es que Twitter dejó de ser para mí una red social y se convirtió solo en una plataforma donde accedo a noticias, retuiteo, y descargo -ALGUNAS- opiniones. Un lugar en el cual interactuar es más complicado que conseguir asiento en el 18 camino a IPS a las 7 de la mañana.

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Esta es la mejor forma de explicar por qué puse entre guiones ‘algunas’ opiniones.

Por ahora me alejo, ya no digo casi nada. Escribo y borro antes del click o tap en la opción de ‘Twittear’. Pienso y digo ‘no, al pedo’.

La vuelta que le encontré es crear colecciones en TweetDeck de relatos, convicciones, etc. Y no me hace del todo feliz, me pone en una especie de pedestal en el que no quiero estar, pero tampoco quiero vivir explicando lo que antes era evidente.

Una gran opción sería mostrarles la cantidad de comentarios pelotudos a los que tengo que responder cada vez que escribo algo, pero no pasa por exponer a nadie. Ojalá sin embargo tuviera la entereza de @DaniChung para sostenerme en un #YoditoNoLlegó. Y ojalá no sea yo el único boludo que se siente así con Tw.

En fin, son #problemasdelahigh y así es que al igual que en el stock market, ‘going public is no longer cool’.

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whatever people say i am, that's what i'm not.

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