Culpable

Se levantó de nuevo y cuando volvió del baño eran las tres y veinte. No pasó media hora desde la vez anterior y todavía no podía dormir. Seguía descompuesta. El estómago, la cabeza no le respondían como quería. Prendía y apagaba la luz y las sombras tomaban forma o colores, y en el intervalo todo era solamente negro.

Pasó la noche en cámara lenta y muy dolorosa, como si agonizara ella en vez de él. Las imágenes de la memoria se camuflaban en la realidad y veía puertas donde había pared, sombras donde había sol. Fue un desayuno breve, o eso creyó porque en realidad no podía garantizar haberlo hecho. No quiso salir de la casa, ni a la mañana, ni tampoco después del mediodía.

Se hicieron las dos,las tres y las cuatro de la tarde. Cerca de las seis, cunado el cielo mostraba como el invierno se lleva enseguida la luz, llegó su amiga. Entonces se acordó, le había prometido llamarla, avisarle pero el terror la dominaba y no se animó a decir nada. No cerró los ojos sino que respiró y fingió absolutamente todo. Se hizo la tonta, se rió, la escuchó. Cada minuto fue eterno hasta que decidió irse.

La despidió en la puerta cariñosamente como tantas otras veces. Cuando entró se encontró sumida en la oscuridad. Cerró los ojos pero no sabía que hacer. Ahí estaba frente a ella como ese día. Moribundo y sin hablar, solo la miraba frío como el viento que los rodeaba. Con ojos negro que la atacaban, la querían lastimar pero ya no podían hacerle nada y sin embargo las pupilas cada vez mas cerradas la observaban siempre desde las sombras delatando todo lo que ella sentía.