Vivir con(t)migo

Mildred Cld
Sep 8, 2018 · 2 min read

Para cuando regreses tal vez ya me habré ido, tal vez me vuelva mas fuerte, y tu ya no podrás alcanzarme.
Esa es la esperanza que tengo siempre, que la próxima vez que decidas volver, no puedas encontrarme, y si lo haces, ya no podrás entrar.


Hay temporadas…
Temporadas en las que estas aquí a diario, otras en las que no te veo en mucho tiempo, y he llegado a creer que hay temporadas en las que yo misma te invoco.

Cuando llegas, avientas las cosas a la pared, como haciendo berrinche.
Esos días hace frió, y preferiría mirarme al espejo y no ver nada.

Esos días, mi cuarto se ve gris, apagado, y sin vida.
Mi lugar favorito en la casa es mi cuarto.
Me ha visto llorar y a veces me escucha cantar.
Ademas, sabe de primera mano, que no encuentro mi lugar en ningun lado.


A veces creo que todo depende de la dosis y de cuanto estemos dispuestos a recibir.
Una dosis pequeña no te mata, pero si te deja un daño en el cuerpo.
Por que la verdad es que al final de cuentas: Veneno, es veneno.

Llegas sin avisar, y es muy difícil percibirte cuando eres tan liquido y esporádico como la lluvia.


Y cuando te vas, lo único que queda es el amoniaco de los rastros que vas dejando en mi, se quedan en el librero, en la manija de la puerta, en el aire.

No puedo correrlo, se me parte el corazón al dejarlo solo y desamparado.
El no tenia a nadie, y yo lo tenia a él.