Las únicas piedras que no me hicieron caer

Nuestra cadena de la amistad (si íbamos a ser cursis sería a nuestra manera)

Estoy muy feliz, llevo hasta la cuenta regresiva para salir de la U, me di una vuelta por las fotos que resumen todos estos 5 años y supe enseguida de qué sería el post de esta semana.

Mi familia, amigos y todos los que han seguido mis historias a través de redes sociales han escuchado el término “Mis Piedritas” pues se llegó el día de contar la historia que bautizó a mi equipo de la U con este nombre. Más bien les diré porque ellas representan la felicidad de mi carrera.

Les contaré un secreto, cada 31 de Diciembre a las 11:30pm mi familia y yo damos gracias a Dios por el año que se va y le pedimos a Dios por nuestros deseos del año nuevo. Antes de entrar a la Universidad tenía una petición muy especial, yo le pedí a Dios que pusiera las personas indicadas en mi camino, quiero un gran equipo… Y Él me escuchó.

No podría estar más sorprendida por las personas extraordinarias con las que me tocó disfrutar de esta hermosa carrera. Y hasta la fecha no recuerdo con exactitud en qué momento nos volvimos tan fuertes y unidas, definitivamente fuimos en esencia el concepto “Equipo”.

Un día leí que es difícil encontrar un grupo que comparta tus mismas metas, que sea capaz de ser funcional; un grupo que se fortalezca en las crisis y sea apto de identificar sus cualidades para usarlas a su favor. Cuando leí eso me sentí afortunada porque yo lo había encontrado.

El grupo funcional así nos decían, aunque entre nosotros surgió el sobrenombre “piedras” pero de cariño o bueno con los pocos sentimientos que teníamos nos llamábamos piedritas. Les explico, a pesar que éramos un grupo comprensible entre las integrantes había un escudo de hielo que nos protegía de cualquier amenaza, y sí… podría decir que somos un tanto frías pero todo por seguridad.

De todos estos 5 años y en medio de tantas historias, hay 2 épocas que ahora son la gasolina de mi motor. Un día en el que presentaríamos una campaña con la cual no estábamos nada satisfechas, nos dieron una noticia que cambió la tristeza que nos perturbaba en ese momento, nuestro catedrático nos había seleccionado para un proyecto muy importante a nivel de cátedra. Ese día jamás lo olvidaremos, porque en los planes de Dios estaba acabar con esa tristeza y entregarnos algo grande que nos retaría como grupo y profesionales.

La segunda etapa no es feliz, pero nos hizo conocernos en la tristeza. ¡Wow! se me eriza la piel solo recordar la cadena de acontecimientos que nos hizo derramar lágrimas. Ese ciclo, pasamos al mercado a comprar flores para un entierro, visitamos un hospital y lloramos en un salón de clases por una llamada inesperada.

Sin duda puedo decirlo estuvimos unidas en la felicidad y en la tristeza. Y seguimos siendo fuertes.

En uno de nuestros viajes pasamos por el autódromo “El Jabalí” y ahí hay rastros de una erupción volcánica (aquí viene el origen del sobrenombre) cuando miré por la ventana ese montón de piedras intensamente negras les dije: ahí estamos nosotras, las piedras, porque somos como piedritas.

Fuimos fuertes, nadie fuera de este círculo nos vio destruidas. Porque soportamos las crisis de manera interna, cuidando siempre las relaciones públicas y sobre todo… siempre hicimos las cosas con todo el corazón.

Les dedico esta nota mi grupo funcional, las quiero mucho mis piedritas…

Gabie, Mile, Ivie y Taty (Piedritas)