Si hay verdad, no hay democracia.

Crónica de un “debate” anunciado.

Si un gobierno se plantea como la verdad única y absoluta, nunca habría democracia, nunca habría pluralismo, nunca habría diversas voces. Ahora, parecería, que la enuncian como una lucha de ideas.

Entonces, antes, ¿no había ideas? Ideas más progres, de izquierda, más de derecha, de centro o de cualquier posicionamiento, siempre las hubo. Cuando en juego hay una de lucha de poderes, lo importante es siempre ganar. Es más, siempre se busca imponer. No se busca el debate, sino imponerte sobre el otro porque mi argumento es mejor que el tuyo. Se busca la victoria, nunca se busca el intercambio. El que acciona y es capaz de hablar primero sobre el otro es el que ganó.

Se genera un segunda paradigma se trata de hablar en nombre de la verdad y cancelando la democracia, creando una supresión del otro. Un efecto adverso en nombre de la verdad. Invitando solamente a los que “piensan” como uno, sólo los que están de acuerdo. Ninguna discute, nadie intercambie sino que se establece una mirada única y absoluta.

Si encontramos la verdad, nunca encontraremos democracia. La verdad es la mentira mejor contada.